Mac DeMarco – This Old Dog (Captured Tracks)

Descálzate, estira las piernas, reposa la espalda y cierra los ojos porque este grandullón de visera plana, voz congestionada y dientes separados va a conseguir que llegues al punto máximo de relajación a través de un disco que profundiza sobre su padre alcohólico pero con una estructura sonora que calma el ritmo cardíaco y evita dramatismos.

La definición de perro viejo le sienta mejor que la gorra a este canadiense de 27 años. En su tercer LP puede presumir de temple y sabiduría, pero también de una picardía que le permite hablar de temas profundos con cierta ironía para entretener a su público antes que hacerle llorar. Comienza en “My Old Man” confesando que ya ve algunas cosas en él que le recuerdan al padre drogadicto con el que apenas tiene relación. Pero también recuerda la difícil experiencia de ver a “su viejo” a punto de morir en un relato que deja para cerrar el disco con “Watching Him Fade Away”.

Que no os engañe. El tercer LP de este solista que juega a ser un poco Bob Dylan en algunas canciones como “Baby You’re Out” y “A Wolf Who Wears Sheeps Clothes” tiene más historias joviales y llenas de quietud que de autocompasión. Nos suaviza con canciones que recuerdan a las composiciones más maduras de Damon Albarn como “This Old Dog”, y se emborracha de amor a lo John Lennon en “For the First Time” y “One Another”, en las que describe ensimismado lo feliz que es con su novia, aunque en “Still Beating” muestre algo de arrepentimiento ante una relación del pasado, “nunca quise hacerla llorar pero ahora veo lágrimas en sus ojos”.

El crisol de personalidades que saca Mac DeMarco en este This Old Dog compone también un álbum de fotografías cinematográficas. La guitarra de “Sister” suena con un nudo en la garganta y parece creada para una película de Vincent Gallo, mientras que “Dreams from Yesterday” se muestra cruel con aquellos que no tuvieron el coraje de realizar sus sueños con una música que nos coloca en un escenario propio de una escena dirigida por Sofia Coppola, con la sombra de una palmera junto a una piscina de la que podría ser la nueva casa de DeMarco en Los Ángeles desde que abandonase su apartamento de Nueva York para mudarse a la Costa Oeste.

Con trece canciones, este álbum a veces repite el discurso sonoro pero es perfecto para retirar los muebles de una cabeza plagada de pensamientos ruidosos. Los sintetizadores de “On the Level” nos sitúa en un plano de ultra memoria y las palancas de las guitarras que suenan en “Moonlight on the River” nos conducen por una noche que termina en un relajante ‘outro’ instrumental final que nos anuncia la retirada del músico. No sufráis, podremos completar la experiencia con su actuación del próximo 2 de junio en el Primavera Sound.

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