Mando Diao (Sala Apolo) Barcelona 21/02/2018

Mando Diao nos regaló una lección de rock&roll y sudor, mucho sudor, convirtiendo en una masa de calor la sala Apolo de Barcelona el pasado 21 de febrero. Los suecos salieron a prender fuego y acabaron regalándonos una noche mágica llena de oldies y temas frescos.

Allá por 2002 debutaban con Bring ‘Em In, un disco r&b sesentero con tintes de soul garage rock, con el que se abrían paso por las listas de éxitos. Desde entonces, han añadido a su discografía siete discos más, siguiendo una trayectoria un tanto peculiar. Coquetearon con su lengua materna en un álbum completamente en sueco, y más tarde experimentaron con la electrónica en Aelita, un trabajo con toques de techno pop ochentero que nadie llegó a entender. El que fuera líder de la banda Gustaf Norén decía adiós en 2015 tras 19 años, un giro inesperado al que la banda supo sobreponerse. Ahora, más guerreros que nunca vuelven con Good Times, del sello BMG Rights Management, un álbum que nos transporta a los orígenes de los suecos con la misma esencia pero renovada.

Los de Borlänge aparecían entre humo y aplausos con una elegancia nórdica innata. El negro de sus chaquetas combinaba con un mural al fondo que mostraba un animal furioso dispuesto a atacar, como ellos, dispuestos a incendiar el escenario. El sonido rockero de “San Francisco Bay” abría la velada. “Buenas noches Barcelona, are you ready?!” se presentaban chapurreando en castellano, y con un par de frases más se metían al público en el bolsillo. Un público variado, de distintas edades y nacionalidades, que estuvo totalmente entregado desde el primer acorde. Mando Diao se declaraban fans absolutos de la ciudad: “This is one of our favourite cities. You guys have the sea, the people and the rock&roll”. 

Destaparon toda su garra en el escenario con “All the things” perteneciente a su último trabajo. “White wall” llegaba con sus rápidos rasgueos de guitarra desprendiendo fuerza y aumentando los niveles de sudor de todos los allí presentes. La nostalgia nos agarró bien fuerte con “All my senses”, una suave canción de rock que nos trasladó al año 2004. También sonaron los temas más cañeros de su nuevo disco como como “Dancing all the way to hell”, “Good Times” y “One Two Three” que desprendieron una energía contagiosa. Para ese entonces, Björn Dixgård ya contaba con una prenda menos de ropa, y no paraba de animar al público e interactuar con los fans de la primera fila. Hubo espacio para las lentas “Break us” y “Voices on”, esta última compuesta por el teclista Daniel Haglund, donde Björn destapó todo su potencial como frontman, demostrando con creces su carisma para liderar la banda.

Volvimos al pasado con las melódicas “Sweet Ride”, “The band” y “Mr Moon”, los temas más rockeros de la etapa post-punk del grupo. Fue en mitad del tema “Sweet Ride” cuando de improvisto una cuerda de la guitarra de Björn se rompió, su compañero Jens Siverstedt acudió al rescate e improvisó un riff demostrando la gran complicidad que hay entre ellos. Ya con unos niveles de sudor extremos y con el público totalmente enloquecido llegaba “Gloria”, el tema más laureado por los asistentes. Björn afinó su potente voz para deleitarnos con “Ochrasy”, que comenzaba en acústico y se sumaba la banda al final para cerrar antes del bis.

Apenas unos minutos tardaron en volver a salir, aún sudorosos y motivados, para entonces la sala Apolo ya era una pista de baile. Björn con su swag canalla nos hizo mover las caderas al ritmo de “Shake”. De pronto las luces se apagaron, los tres guitarras se agacharon dando la espalda al público, y sonaron las primeras notas de lo que es ya un himno de la banda. El público parecía flotar entre saltos y cánticos al ritmo de “Dance with somebody”, como si la gravedad en la sala hubiera desaparecido.

Mando Diao han hecho patente que aún tienen mucho que ofrecer, la energía que desprenden en directo parece no consumirse. Han vuelto más guerreros que nunca, algo más innovadores, pero cerciorando que lo suyo con la electrónica es solo un idilio: siguen manteniendo en su ADN el poderoso rock & roll.

 

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