McEnroe – Tú nunca morirás (Subterfuge)

Noviembre ha sido un mes atípicamente cálido. Cierto es que el clima lleva tiempo loco. Aunque han sido las nuevas canciones de McEnroe las principales culpables de que nuestro cuerpo y alma se sientan especialmente a gusto.

El tercer largo de los vizcaínos supera los tres cuartos de hora y, sin embargo, no resulta excesivo. Hacía bastante tiempo que no reescuchaba tantas veces seguidas un álbum completo. Y es que el conjunto logra transmitir una paz sumamente agradable y despierta un sentimiento melancólico amoroso embriagador.

Porque no sólo Ricardo Lezón canta mejor que nunca, no. Las letras se defienden con la maestría de quienes trabajan cada frase con delicadeza, porque saben que el acierto radica en no incluir más palabras de las necesarias. Y en este apartado, “Tú nunca morirás” va sobrado. Por su parte, los arreglos se ajustan tan gloriosamente a lo que pide cada tema que terminan por instalarse para siempre en tu cabeza, en la zona de los recuerdos muy gratos.

La producción de Abel Hernández (Migala, El Hijo) no ha podido ser mejor. El músico madrileño ha sabido captar el potencial de una banda que ha necesitado sus años para gustarse. Los de Getxo mostraron personalidad desde su origen y han recorrido con paciencia un camino abrupto. Nunca perdieron la confianza en ellos mismos y posiblemente esta sea la clave del éxito. 

“Los valientes” es un inicio mágico y digno de alguien que desea ser honesto en esta vida. No es nada sencillo alcanzar este nivel de sinceridad. Ni nada fácil ofrecer un arranque tan cálido y cautivador. La aportación de Miren Iza (Tulsa) en el tema que da título al disco, ella sola canta, no hace más que engrandecer el valor de los primeros cortes. Una primera parte sensacional.    

“Los veranos” nos lleva a una segunda fase con desarrollos aún más lentos donde el atractivo no desciende ni un ápice y la calma definitivamente te atrapa. Aunque la intensidad de “Tormentas” te asesta un buen mamporro y no te deja abandonar la cruda realidad.  “La noche de San Juan” presenta esa pequeña victoria humana que todos buscamos constantemente. Miren Iza regresa y cierra el tema en compañía de un Ricardo que ahora sí se siente ganador.  

“Naoko” irrita inicialmente y termina curando tras nueve minutos. Slowcore máximo que pone fin a nueve cortes que no sólo conforman el mejor trabajo de McEnroe, sino uno de los muy destacados de todo el 2009.

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