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“Trabajamos tal y como lo haría un pintor. Siempre está retocando su cuadro. Hace cambios de última hora, añade matices… hasta que ve que por fin está acabada”

Sentados en el césped de la zona vip del festival de Benicàssim (¡existe!), Gunni, uno de los integrantes del grupo islandés mùm, apenas se lo podía creer. “No es normal”, me decía, “lo de este festival no es normal”. Y es que, realmente, es así. El atractivo de la piscina, según cuenta la leyenda, ha atraído a muchos de los participantes en las ya 9 ediciones del festival más internacional. Aunque no sólo eso. Gunni tenía especial interés en ver a Moloko y The Delgados, y no sabía si ir a la noche de Thomas Morr. El caso es que estaba especialmente emocionado y, aunque me habían advertido sobre su timidez, mantuvimos una charla de lo más animada.

“Finally We Are No One (02)” ha significado vuestra proyección internacional. ¿Ha sido para vosotros muy complicado llegar hasta aquí? ¿Es una meta que os habíais impuesto?

No, yo creo que no. Es algo que sucedió. No intentamos hacer nada más exportable que en nuestro anterior trabajo. Simplemente hacemos la música que nos gusta, y sin saber como, empezó a gustarle a todo el mundo. En el fondo, nos sentimos afortunados.

¿Os ha sorprendido, entonces, las buenas críticas a vuestro trabajo?

Sí, desde luego que no lo esperábamos. Cuando vienes a sitios como éste, te sorprende como la gente conoce y le gusta nuestro trabajo. Hace dos años, yo trabajaba en un colegio, y ahora estoy sentado aquí. Es algo increíble y sorprendente. Me encanta poder viajar, ir a muchos países y poder tocar música.

¿Cómo os sentís tocando en festivales como éste? ¿No crees que vuestra música está pensada para locales pequeños y cerrados?

Sí, sin duda alguna que el carácter intimista de nuestra música hace que suene mejor en salas pequeñas. Me gusta mucho venir a festivales de estas características y tocar, porque es divertido. Pero es más agradable tocar en salas de aforo más reducido porque nos sentimos más cercanos a la audiencia, y la atmósfera que surge es sin duda alguna muy especial. Y, sobre todo, resulta mucho más cómodo para nosotros. En grandes festivales como éste, en los que tocan muchos grupos, es muy difícil conseguir sonar bien. No tenemos demasiado tiempo para hacer la prueba de sonido, y eso es siempre un problema.

He leído que en algunos de vuestros conciertos en Estados Unidos, las autoridades no han dejado entrar a menores de edad. ¿Consideráis, acaso, que vuestra música para mayores de edad?

No, en absoluto. Intentamos que esta regla no tuviera efecto, intentamos que la gente menor de 18 años pudiera entrar en nuestros conciertos. No fue una cuestión nuestra, sino de cómo es América. Es muy triste que suceda algo así, porque creo que la gente a la que le gusta nuestra música no sigue ningún estereotipo. Le puede gustar a alguien que tengo 10 años o a alguien que tenga 28. Intentamos que nuestra música sea para todos los públicos.

¿Cómo ha sido el proceso de composición y grabación de “Finally We Are No One”?

Fue bastante divertido. Trabajamos tal y como lo haría un pintor. Siempre está retocando su cuadro, nunca sabe cuando estará acabada. Hace cambios de última hora, añade matices… hasta que ve que por fin está acabada. Normalmente, nos damos mucho tiempo antes de entrar en el estudio, porque las cosas a veces han de dejar que reposen con calma. Quizás hay que cambiar algo, hay que incorporar alguna idea nueva. Algo que al principio nos puede parecer bueno, puede acabar pareciéndonos malo.

Por lo que cuentas, parece que sois muy perfeccionistas.

Nos gusta pensar que las cosas no están acabadas hasta que están realmente entramos al estudio a grabar. Cuando damos este paso, debemos estar muy seguros de lo que hacemos.

¿Cuál es el papel de la voz en vuestras canciones? ¿Es tan importante como lo son las melodías? ¿O, tal y como hacen muchos grupos de la actualidad, la concebís como un instrumento?

En algunos temas, nos gusta utilizar la voz como si fuera un instrumento, como si formaran una parte de ese todo que es la melodía. La voz humana es algo muy interesante. Si escuchas dos canciones, una con voz y otra sin, la que incluye voz humana resulta mucho más atractiva. Le da un toque humano que la gente agradece. Así que utilizamos las dos modalidades. En algunos temas, la voz aporta un segundo nivel a la melodía, que puede ser muy profundo.

¿Os resulta más difícil trabajar desde que dos de los miembros del grupo han ido a vivir a Berlín?

Pues no resulta ningún problema. De hecho, yo he estado viviendo en Berlín antes que ellos, y como hemos pasado mucho tiempo de gira, no hemos estado alejados. Además, todos hemos estado componiendo por nuestra cuenta.

¿Trabajáis en nuevos temas mientras estáis de gira?

Un poco, pero es difícil, porque normalmente tienes barra libre. Y en festivales como éste, con tanta gente, con este sol y tan buenas actuaciones, es difícil concentrarse. Y viniendo de Islandia, pues aún resulta más difícil con este sol y este calor.

Hablando de Islandia, últimamente parece que es cantera de grandes bandas y artistas. Me pregunto, ¿tendrá esto algo que ver con el éxito de Björk? ¿Ha ayudado a algunas de estas bandas a dar el salto?

Yo creo que no ha afectado tanto al hecho de que la gente empezara en esto de la música, si no más bien a poner la atención en esta gente que ya estaba haciendo música incluso antes que Björk tuviera éxito. En los últimos 3 años, sí que se ha convertido en un punto muy activo de la escena musical, pero la verdad es que había poco movimiento. Todo era muy amateur, amigos tocando en un garaje. Pero han empezado a haber mucho concursos, en los que los ganadores salían de gira, y eso ha ayudado mucho al desarrollo. Y el éxito de Björk nos ha conseguido un poco de atención. Islandia es muy pequeña y está muy lejos de lo que sería la gran Europa.

En las últimas semanas hemos escuchado que estáis ya trabajando en nuevos temas. ¿Volveréis a grabar pronto?

Ya hemos grabado algunas canciones. Mientras las íbamos componiendo, las hemos estado grabando en Islandia. Pero no son más que esbozos. Cuando acabemos nuestras actuaciones, nos volveremos a meter en el estudio. Ahora iremos a América y Japón, a ver qué tal va.

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