Nick Garrie – The Moon & The Village  (Tapete Records)

El siglo XXI, espoleado por los avances tecnológicos que ponen a nuestro alcance toda la música de la historia, abunda en recuperaciones de artistas que vivieron (o no) su momento de gloria hace ya muchas décadas. Desde el fenómeno Rodríguez hasta Linda Perhacs, pasando por Charles Bradley o Vashti Bunyan, son muchos los nombres que han visto reivindicado su legado e incluso han grabado nuevos discos, en algunos casos 40 años después el primero.

Entre esos nombres está el de Nick Garrie, aunque él realmente siempre ha estado más o menos en activo bajo su nombre o con algún alias como el de Nick Hamilton. Pero lo cierto es que entre su primer álbum como Nick Garrie, el maravilloso The Nightmare of J.B. Stanislas (1968), y el 49 Arlington Gardens que lanzó Elefant en 2009 pasaron nada menos que 41 años. Un intervalo de tiempo que, en otros casos, podríamos decir que ha servido para que la música madure, como el buen vino. No es el caso de Garrie: su música era tan excelente entonces como ahora, y los mimbres en los que se basa son parecidos. Es cierto que es otra época, y que este The Moon & The Village no suena tan barroco como su mítico debut, pero la esencia de sus canciones sigue siendo la misma.

Abre el disco la bellísima narración de «Lois’ diary», envuelta también por preciosos arreglos y una melodía vocal que recuerda a «Puff the magic Dragon». Una maravilla que solo es la puerta de entrada a un universo personal repleto de pequeñas historias. El tema titular tiene un aroma a Folk europeo, una fragancia que está bastante presente en general a lo largo de un disco que se asoma también al delicioso storytelling más clásico de gente como Randy Newman, o la Chanson a la que vuelve a acercarse en «Ma petite Catherine». Las aportaciones de instrumentos como el arpa o el cello contribuyen a embellecer unas canciones ya de por sí delicadas, ensoñadoras y de apariencia frágil pero de gran consistencia musical y melódica. Mérito también, me imagino, de la producción de los miembros de The Ladybug Transistor.

Que Nick Garrie siga en activo, haciendo además discos como este, es un pequeño regalo de las diosas de la música.

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