Paramore – After Laughter (Fueled By Ramen)

Paramore es la banda en la que nadie parece querer quedarse. Los encargados de ponerse a la batería y las guitarras han ido cambiando con el paso de los años mientras que Hayley Williams ha sido el único miembro fundador que ha sujetado los cimientos hasta que Zac Farro decidió olvidar sus problemas con la banda y volver a la batería para grabar este After Laughter intentando poner su mejor sonrisa con la ayuda del guitarrista Taylor York.

Paramore despliega un indie-pop engañoso de producción exquisita en “Hard Times”, pero rápidamente deja ver sus colores de ídolos adolescentes en “Rose-Colored Boy”, un romance veraniego juvenil de Disney Channel con el que tu hija, tu prima pequeña o tu sobrina bailaría si se presta la ocasión. “Told You So” cierra un primer trío frenético de melodías que corren con zapatillas deportivas, pero Williams sabe acomodarse a otros registros como la balada ochentera de laca en el pelo titulada “Forgiveness”, cuya letra demuestra que las heridas que se abrieron unos a otros en esta banda de Nashville aún están lejos de cerrarse, “quieres que te perdone, pero yo aún no puedo hacer eso”.

La cantante tampoco está preparada para ofrecer una sonrisa sincera en la destacada “Fake Happy”, por lo que este After Laughter parece estar dedicado a aquellos fans que le juraron fidelidad en su adolescencia, cuando Paramore componía temas para productos ‘teen’ como Crepúsculo, y que ahora son adultos con problemas de mayores.

Continúa la transición a la madurez en “26”, una canción que recuerda a las baladas sencillas de dos acordes que convertían a bandas como Sixpence None the Richer en iconos de los 90, mientras que al otro lado del jardín hay una fiesta en la piscina de “Pool” con lágrimas mezcladas con cloro. Resentimientos en “Grudges”, dudas existenciales con estribillo de ropa ancha a lo No Doubt en “Caught in the Middle” y una sonoridad más severa en “Idle Worship” hacen concluir que la banda se debate entre la nostalgia y afrontar el presente.

Sufren una ligera crisis de personalidad en la seudo instrumental “No Friend” y culminan sobre el piano mientras Williams ofrece su voz más oxigenada y reposada en “Tell Me How” para cantar sobre una ruptura lejana. De esta manera, After Laughter se reafirma como un disco que se disfraza de jovial pero que esconde un sentimiento de dudas en su lírica propias de un eterno adolescente que no sabe cómo encajar los golpes de una vida adulta que le genera más preguntas que respuestas.   

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