R.E.M. – Pachá (Madrid)

R.E.M. es uno de los pocos grupos que realmente pueden ser considerados como grandes . Eso es al menos lo que los tres miembros de la banda demostraron en el concierto celebrado el pasado 21 de octubre en la madrileña sala Pachá.

Ante un público que superaba los 25 años de media, Michael Stipe, Mike Mills y Peter Buck desgranaron gran parte de los temas de In Time 1988-2003. The Best of R.E.M. , un recopilatorio que recoge lo mejor de su etapa en la discográfica Warner. A pesar de estar organizado por 40 principales, los miembros de R.E.M. no se amilanaron y eligieron un repertorio en el que faltaron algunos de sus éxitos más obvios, como “Shiny Happy People”, “Radio Song”o E-bow The Letter”, pero en el que hubo cabida para temas menos comerciales. Stipe, que apareció con una franja azul verdosa pintada en su pálido rostro, y sus dos compañeros decidieron que lo más sensato era realizar un repaso de los últimos años de su carrera sin que la popularidad de las canciones influyera en exceso.

Alternando las canciones más acústicas con las más rockeras, el trío de Athens cautivó al público madrileño gracias, entre otras cosas, a su pericia como músicos y a la absolutamente estremecedora voz de su cantante. En canciones como la magnífica “Nightswimming”, el líder de R.E.M. consiguió que todos los presentes nos emocionáramos con una interpretación íntima y absolutamente conmovedora. Stipe, al igual que su discípulo Thom Yorke, es uno de los pocos cantantes que consigue trasportarnos a cualquier estado de ánimo; algo que, en estos tiempos de música sin alma, no es nada usual.

La constante alternancia de éxitos y temas menos conocidos permitió, además, que tanto los fans como los adictos a los éxitos quedaran satisfechos. El grupo no quiso prescindir de “Losing My Religion” – ese hit que llevó la reflexión existencial a los primeros puestos de las listas – y tampoco de “Man on The Moon” –su personal homenaje a Andy Kaufman -, pero no fueron sin duda éstos los momentos más emocionantes de su show ; parecían más peajes a pagar por los miembros de R.E.M., dispuestos a parecer al mismo tiempo independientes y comerciales.

En definitiva, el grupo norteamericano nos premió con un concierto emocionante que demuestra que todavía no se han convertido en momias de museo. Algo de lo que no pueden presumir la mayoría de los grupos con más de 20 años de carrera.

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