Recordamos a Joey Ramone

One, two, three, four

El pasado 19 de mayo fue el cumpleaños de Joey Ramone, lo hubiéramos celebrado de otra manera de no ser porque nos dejó antes de tiempo. El cantante se entregó completamente a su grupo los RAMONES, ellos le salvaron la vida y él a cambio estuvo ahí siempre. No teníamos su número de teléfono para felicitarle, además seguro que a estas horas está ocupado, haciendo algún grupo con su amigo Stiv Bators, en el más allá. Igual no te contamos nada nuevo, o quizás sí. Lo cierto es que este es nuestro sincero homenaje al larguirucho de Queens que un día cambio el Rock & Roll para siempre.

No tendría yo más de 14 años cuando conocí a los cuatro cazurros de Queens, recuerdo perfectamente como fue. Abriendo una revista musical, Vibraciones, que se compraba mi hermano mayor. En ese magazine musical escribían plumillas como Jaime GonzaloIgnacio Julia que, más tarde, serían fundadores de la revista Ruta 66.

Aquel número del Vibraciones, que conservo (gracias a mi hermano Elvis) en perfecto estado, contenía en sus páginas centrales un reportaje sobre un grupo llamado RAMONES. La foto central a todo color mostraba a cuatro tipos mal encarados, enfundados en tejanos y chupas de cuero.

No encontré ningún disco de aquel grupo que, incomprensiblemente para mí, tenían nombre español y procedían del otro lado del atlántico, entre las rodajas de vinilo de mi hermano.

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Años más tarde, una tarde, habiendo llegado del colegio a mi casa, mi madre me envió a hacer la compra. Una lista de la compra y un billete como todo pasaporte. Caminando por la calle me encontré un mercadillo callejero y vi un puesto de discos y casetes, y…no me lo podía creer, de uno de los cajones sobresalía un disco de ese grupo de New York. Allí estaban los cuatro de la ciudad de los rascacielos mirándome directamente a los ojos. Pregunte el precio; “495 pelas, chaval”, me dijo el tendero. Me rasque el bolsillo y le entregue el billete con el que tenía que hacer la compra. Estuve dando vueltas por la ciudad, haciendo tiempo para que los tenderos del mercadillo plegaran. A sabiendas de que si regresaba a casa con el disco y sin compra, mi madre me obligaría a cambiar el disco.

Pasadas las dos de la tarde regresé a mi casa, mi madre visiblemente extrañada me preguntó que qué había pasado. Le podría haber contado mil excusas o haber escondido el disco y decirla que me habían robado, o que había perdido el dinero. Nada de eso, embobado y como si el disco de los RAMONES me hiciera inmortal, la dije que me había gastado la pasta en “eso”.

El castigo, varios días sin paga y sin salir a la calle, vino precedido de una buena bronca. ¿A quién demonios le importaba? ¿Quién carajo quería salir a la calle con los amigos? Tenía en mis manos mi primer disco de los RAMONES y en ese momento mi vida había cambiado.

Una vez hecha esta introducción, comprenderá el avezado lector que para mí los RAMONES y en concreto Jeffrey Hyman, más conocido como Joey Ramone son algo más que música. Confieso, por lo tanto, que escribo estas líneas con poca objetividad y desde la visión del fan más absoluto (aunque espero disimularlo) rendido a los pies de un tipo que nació en Forrest Hill en mayo del 1951.

La importancia de llamarse Ramone

“No fue una infancia tan mala, pero fue el síndrome del hogar destruido…Tuve tres padres diferentes. Pasaba mucho tiempo solo”. Joey Ramone

Hijo de una pintora y marchante de arte, el joven Jeffrey pasó su juventud en el neoyorkino barrio de Queens haciendo, básicamente, el vago. Las discusiones entre sus padres y posterior divorcio, teniendo tan solo 8 años el pequeño, le dejaron marcado el resto de su juventud. Su madre, de la que heredo el gusto por las artes y la música, le compro un acordeón justo después del divorcio para intentar paliar los malos momentos producidos por la separación de los padres. Pero no fue hasta los trece años cuando su abuela le compro su primer instrumento genuinamente rockero, una batería.

Su adolescencia no transcurre de manera lo que se dice idílica, las malas notas en el instituto, su acentuada miopía que le convierten en un sempiterno “cuatro ojos” y su aspecto alto y desgarbado no hacen de él un joven muy popular. Se convierte en un joven solitario y con problemas para relacionarse con los demás compañeros de clase.

Llegaban los tiempos del jipismo, los Beatles se acababan, mandaban las melenas al viento y el Flower Power. A pesar de que su madre era muy tolerante con él, no terminaba de ver con buenos ojos que su hijo se pasara el día fumando porros en el barrio, por aquel entonces jipi, de Greenville Village, junto a sus amigos, en chanclas e intentando vender colgantes de flores para buscase la vida.

En 1969 a la de edad de 18 años, Jeff decide internarse en un sanatorio mental, lo estaba pasando realmente mal, se obsesionaba con los asuntos más inverosímiles y llegaba a oír voces que le decían lo que tenía que hacer. Su madre le termina de convencer para internarse en el psiquiátrico y le acompañan ella y su hermano. Le diagnostican TOC, trastorno obsesivo compulsivo, y el médico le dice a su madre que probablemente el joven Jeff nunca pueda hacer una vida normal, y no se pueda relacionar con la gente de un modo adecuado.

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No llega a estar ni seis meses en el sanatorio, y sale de sus estancia allí mucho mejor de lo que entró. Comienza a relacionarse mucho mejor con la gente, sobre todo con las chicas, empieza a salir con una chica que había conocido en el hospital psiquiátrico. Fue con ella con la que forma, lo que podríamos llamar, su primer grupo, aunque solo fueran un dúo.

Lo suyo era el folk acústico, con letras que a menudo componía Joey. La cosa parece que no funciona tanto a nivel emocional como artístico y la pareja no dura ni unos meses. Por aquel entonces Jeff ya se había comenzado a juntar con dos tipos de su barrio que antaño le habían dado de lado por raro y Jipi, se trataba de John Cummings y Douglas Glenn. Era como si haber estado en una institución psiquiátrica y haber salido para contarlo le hubiera dado cache entre la gente del barrio que antes se burlaba de él.

En 1972 entra a cantar en su primera banda seria, Sniper, un quinteto de Rock de tendencia Glam, influenciados por David Bowie y T Rex, con otro (posteriormente) ilustre músico; Frank Infante el guitarrista de Blondie. Solían tocar en locales típicos del circuito neoyorkino de aquella época como el Max´s Kansas City o el grupo de cafés y clubes situados en Mercer Arts, llegando a compartir cartel con Suicide. Jeff adopto el nombre de Jeff Starship para cantar en Sniper, iba vestido con ropa que él mismo se hacía y unos zapatos de plataforma que hacían aumentar su elevada estatura hasta rozar el esperpento.

Lo del grupo de Rock, aquellos amigos, sobre todo Douglas, muy conocido en el barrio por sus violentas borracheras y por su gusto de pegarse con cualquier excusa, y las pintas (por las que un día le pagaron una paliza un grupo de intransigentes) que solía lucir, no ayudaron mucho en la relación de Jeff con el tercer marido de su madre. Ese mismo año, la madre de Jeff echa de casa a este, inducida por su marido. Jeff aprovecha la galería de arte de su madre, ayudado por su hermano Mickey, para dormir por las noches, llegando a tener problemas con la policía al confundirle con un ladrón.

A principios de 1974 a Jeff le echan de la banda, literalmente por “feo”, y comienza a juntarse con gente que había conocido en los cafés y bares donde solían tocar. Es entonces cuando un personaje introducido en los circuitos Rockeros de la ciudad llamado Tommy Ederly intenta convencer a Douglas, que ya se hacía llamar Dee Dee, y a su amigo Johnny para montar su propio grupo de Rock. Estos dos se acuerdan de su amigo Jeff y de la puesta en escena que tenía con el grupo Sniper y le proponen unirse al grupo, Jeff no lo duda un solo instante y les dice que sí.

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Es así como comienzan a ensayar en unos destartalados locales de ensayo llamados Perfonmace Studios, y no en unos garajes como se ha dicho toda la vida. En los primeros ensayos tratan de emular a sus grandes ídolos; The Beatles, Trashmen, Buddy Holly, Gary Glitter (Sí, habéis leído bien) Pero son tan pésimos músicos que no les sale prácticamente nada audible. Como muestra (de la nula destreza con los instrumentos) un botón: El primer día que Jeff, que ya había pedido a todo el mundo que le comenzaran a llamar Joey, se puso a montar su batería, tardo casi tres horas. De hecho sus dos compañeros estaban tan aburridos que en la mayoría de los ensayos comenzaban a tocar sin Jeff en la batería.

Al principio la banda está formada por Dee Dee al bajo, Jeff a la batería y Johnny a la guitarra, una mítica Mosrite que se sigue fabricando prácticamente por encargo por la marca japonesa Fillmore, la marca norteamericana Eastwood también firmo una exclusiva hace menos de dos años para fabricar el modelo “Johnny”… Como veis la guitarra de Johnny bien merece un capítulo aparte.

Aunque Arturo Vega no tocaba ningún instrumento, bien se le podía considerar el quinto componente del grupo, ya que siempre les acompañaría y se encargaría de la parte estética del grupo. Él fue el culpable de la tipografía de los RAMONES y del famoso escudo. Probablemente de las camisetas más vendidas de la historia del Rock. ¡Ah! que no hemos hablado del cuarto componente. Tommy, el tipo tranquilo que les convence para formar el grupo y que al principio hace de manager. Fue precisamente a este al que se le ocurrió conjuntamente con Dee Dee el nombre de RAMONES, haciendo un homenaje a Paul McCartney, que solía firmar como Paul Ramoneen los hoteles en los cuales se alojaba. Además, se les ocurrió que se presentarían como hermanos, todos con el apellido RAMONE.

Había llegado la hora de tocar su primer concierto, fue en los mismos locales con otras dos bandas que solía llevar Tommy como manager. Solo fueron unos cuantos amigos, pero fue tan desastroso que el dueño de los locales estuvo a punto de invitarles a no volver por allí.

Fue Joey el que, precisamente, comenzó a componer las primeras canciones propias del grupo. Dee Dee no era capaz de cantarlas al mismo tiempo que tocaba el bajo, así que decidieron que las cantara Joey, marcando el ritmo con la batería. Al mismo tiempo, Joey no era capaz de seguir a esos dos “energúmenos” de lo deprisa que tocaban, así que, y siguiendo los consejos de Tommy, Joey se hizo cargo de la voz solista. Era cuestión de buscar un batería, se ponen a ello, pero entre los que lo intentan y no pasan la prueba, y los que huyen despavoridos por el ruido atronador de la guitarra de Johnny, el asunto no parece fácil. Un buen día, el manager Tommy,toma las baquetas y decide probar. ¡Bingo! Parece que el círculo se cierra y los chicos sienten que han encontrado al cuarto Ramone.

No es hasta el 16 de agosto de 1974 cuando los RAMONES se presentan en sociedad, en el mítico CBGB. Su sonido rápido y sus letras naif, así como la presencia de ese larguirucho llamado Joey, que estaba más rato intentando mantener el equilibrio que cantando, emociona y espanta a la escasa audiencia (de menos de treinta personas) a partes iguales. Con todo y con eso, y a pesar de que el dueño del CBGB (Hilly Kristal) se escandaliza con su sonido, consiguen un contrato para tocar todas las semanas a día fijo en el club, y comienzan a codearse con los músicos de la escena Neoyorkina que frecuentaban el CBGB; Patti Smith, Debora Harry, Richard Hell, David Byrne

En esa época Joey se va a vivir a un Loft situado muy cerca del CBGB con Dee Dee y Arturo Vega, el loft lo tiene alquilado este último. Y es en la primera semana de convivencia cuando Joey se enamora de Pam Browm, una guapa colaboradora de la revista “Punk” que suele ir a verlos tocar en el CBGB. Muy pronto comienza a surgir los problemas en el loft alquilado que compartían Joey, Dee Dee y Arturo. Sobre todo entre Dee Dee y Arturo, a causa del carácter indisciplinado del primero y algunos ligues que llevaba Dee Dee a la casa, y mas que ninguna; Connie, una groupie con tal fama de loca que convertía a Nancy Spungen en Teresa de Calcuta.

Mientras tanto Joey de carácter muy interiorizado, se mantenía al margen de cualquier discusión con sus dos compañeros. Si bien es cierto que algunas manías del larguirucho podían sacar de quicio al más pintado. No era un secreto que Joey padecía de trastorno obsesivo compulsivo, del que, después de lo del sanatorio, no volvió a ser tratado. Y quien sabe si fue mejor así, si hubiera caído en manos de “especialistas” en la materia, es probable que no se hubiera dedicado al mundo del Rock & Roll. Como muestra de su catalogo de obsesiones, hay una anécdota en la que se cuenta que estando de gira por Europa, se empeño en regresar a Nueva York para traspasar la puerta de su apartamento. A punto estuvieron de suspender la gira porque Joey creía no haber pasado adecuadamente por la puerta al salir de su casa.

Photo of Tommy RAMONE and RAMONES and Johnny RAMONE and Dee Dee RAMONE

Una discusión fortísima a cuenta de unas papelinas de heroína entre Connie y Dee Dee hace que Arturo Vega termine de agotar la paciencia y les eche de su loft. Joey se queda viviendo con novia su novia Pam y Arturo durante una temporada.

El nombre RAMONES ya sonaba en todo el circuito underground de la ciudad de los rascacielos y a todos les parecía que ese sonido rápido y esas letras estúpidas eran algo nuevo y efervescente. A finales de 1975 se meten en el estudio por primera vez y graban quince temas producidos por el batería Tommy, presentan los temas a algunas compañías discográficas, pero son rechazadas. Recordemos que eran los años del Rock Progresivo y las producciones excesivas, nadie quería saber nada de unos chavales intentando hacer Rock rápido y Pop acelerado con toques de Surf. Pero todo estaba a punto de cambiar para esos cuatro tarados de Queens, en una de sus múltiples actuaciones en el CBGB se encontraba Linda Stein, por aquel entonces casada con uno de los fundadores de Sire Records. Es ella la que convence a la compañía para que confíen en ellos. A principios de año, los RAMONESfirman un contrato con Sire por cinco años.

Es el 2 de febrero de 1976 cuando los cuatro entran a grabar lo que sería su primer L.P, graban todos los temas en menos de 48 horas, y en poco más de dos semanas todas las canciones están ya con la mezcla final. Y todo con un presupuesto de poco más de 6000 dólares, todo un regalo para aquella época en la que se manejaban presupuestos poco menos que vergonzantes para grabar cualquier disco. El disco no es todo lo bien recibido como se espera en Estados Unidos, ni siquiera en Nueva York. Malas críticas aduciendo a la simpleza de las canciones y a su sonido troglodita, y desprecio en general excepto en circuitos muy cerrados.

Consiguen un concierto como teloneros de Johnny Winter, parece que es su gran oportunidad. Pero lo cierto es que casi tienen que suspender el concierto, el público les abuchea y llegan a caer botellas sobre el escenario. No es muy difícil imaginarse en aquella época, una recinto lleno de miles de personas esperando ver a un guitarrista virtuoso y que salieran esos cuatro zopencos machando los instrumentos a toda velocidad.

¿De verdad que tenemos que ir a Inglaterra?

En Inglaterra es otra cosa, allí ya había multitud de bandas, en buena medida provenientes del Pub Rock, que estaban en sintonía con los parámetros musicales de los RAMONES. Cuando les dieron la noticia no acababan de creérselo, sobre todo Joey que no paraba de preguntar “¿Para qué vamos a tocar a Londres?”. El 4 de julio de 1976 tocan por primera vez en Londres ante una audiencia de cerca de 3000 personas, antes de la actuación un tipo llamado Joe Strummer acompañado de otros músicos londinenses entre los que estaban: El Capitán Sensible (The Damned) Johnny Rotten o gente de The Stranglers se cuelan en los camerinos para presentar sus respetos al cuarteto. Sobre todo a Joey y a Johnny que son los que parecen causar más sensación. Joey no acababa de creérselo, tal y como le conto a su hermano al volver a Nueva York.

A pesar de que al otro lado del Atlántico les miraban con buenos ojos, en Estados Unidos no acaban de cuajar, las estaciones de Radio no pinchan sus discos, y las ventas no acababan de despegar. Aun así, se embarcan en una gira por diferentes ciudades con dispares resultados; en algunos sitios los locales se llenaban y en otros la audiencia era escasa y poco receptiva. Lo cierto es que en cada uno de los conciertos siempre había algún joven que se acercaba a ellos para darles las gracias por haberle abierto los ojos.

Parece que todos comienzan a tomarse lo del grupo más en serio que nunca, en lo concerniente a Joey, comienza a retomar las clases de canto con un profesor al que había conocido años atrás y se vuelve muy disciplinado con la voz. Tanto que esos cuidados con la garganta, casi acaban con su vida la noche del 19 de noviembre de 1977, al estallarle en la cara una tetera que utilizaba a modo de vaporizador para la garganta, antes de un concierto en New Jersey. Todos querían suspender el concierto, pero Joey se empeño en cantar con la cara totalmente quemada. Después de la última canción tuvo que ser hospitalizado de urgencia en la unidad de quemados de un hospital cercano, donde paso cinco días hospitalizados, fue allí donde compuso la canción “I Wanna be Sedated”.

En la Nochevieja del 77 Joey y los suyos tocan por segunda vez en Londres, grabando el mítico disco It´s Alive en el teatro Rainwow de Londres, probablemente, el único disco grabado en directo, con sentido en la historia del Rock. El titulo fue idea de Joey, gran admirador del cine fantástico, y hace referencia a la película de terror del mismo nombre del director Larry Cohen.

Para aquel entonces los RAMONES ya habían grabado su segundo y tercer álbum, Rocket to Russia y Pleasant Dreams, respectivamente, y ya se comenzaba a calentar el ambiente entre Johnny y Joey, el primero de tendencia política ultraconservadora y el segundo, muy liberal e incluso de izquierdas, bueno, todo lo de izquierdas que se puede ser en Estados Unidos. No solo las diferentes ideas políticas dotaban a la relación de una idiosincrasia complicada, también los gustos musicales, por una parte; Johnny quería seguir fiel al estilo de las primeras grabaciones, y Joey, admirador del Surf, Pop, Groups Girls de los cincuenta y sesenta, pretendía darle siempre un toque más Pop al grupo.

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Ya durante las grabaciones de su cuarto disco Road to Ruin, durante los meses de mayo y junio de 1978, era fácil ver a Joey y Johnny discutir en el estudio por el rumbo que la banda debía tomar. Es en este disco donde sale la canción, anteriormente mencionada, “I Wanna be Sedated” compuesta por Joey, y es su trabajo más pausado y elaborado hasta la fecha. El L.P contiene, además, otra composición de Joey, “I Just Want have something to do” y la maravillosa versión, escogida por Joey, del “Nedless & Pins” de Sony Bono, para disgusto de Johnny. A todo esto, en la banda había entrado un nuevo batería en sustitución de Tommy, se trataba de Marky, un tipo sencillo y en apariencia rudo, que rápidamente ve en Joey al Ramone más afín a su persona.

Las diferencias entre Joey y Johnny se acentuarían aun más durante la grabación de su quinto álbum, End of the Century, producido por Phil Spector. El productor tomo a Joey, desde el principio de la grabación, como a un hijo, e hizo muy buenas migas con él. Su afinidad musical, su carácter introvertido y su voz hicieron que Phil viera en él un nuevo músico para moldear. No fue así con el resto de la banda a la que solía tratar con muy poca fortuna, hasta tal punto que Johnny estuvo a punto de abandonar y dejarlo todo.

El resultado final es un disco plagado de guiños a los cincuenta y lo sesenta, al pop y a los arreglos “made in Spector”, el disco es, también, el que más canciones compuestas por Joey tiene hasta la fecha. Joey seguía empeñado en llevar a los RAMONES a lo más alto, dando un enfoque más asequible a su música para un público más amplio. Fue Joey el que insistió en un cambio de imágenes para las fotos del disco en cuestión, prescindiendo de las cazadoras y con un semblante más amable. Pero ni por esas, fue cuando terminaron de aceptar que los RAMONES no vendían.

Era el año 1981 Joey había estado saliendo con una chica llamada Linda, hasta ahora había sido la mujer con la que mas tiempo había estado y, según dicen, la única relación seria hasta la fecha. Pero el destino, cruel, siguió su camino e hizo que Linda se fuera con Johnny. Para Joey fue como una broma pesada, había conseguido a una chica guapa de la que estaba locamente enamorado y esta se va con su guitarrista. Fue como devolverle al sitio de los tipos raros de donde Joey nunca debería haber salido.

La ya, de por si, desgastada relación entre Johnny y Joey finalizo por completo cuando esto ocurrió. Los músicos jamás se volverían a dirigir la palabra durante el resto de su carrera. Tanto fue así, que todos los que hablan de los viajes de la banda en furgoneta o avión, siempre comentan lo difícil de la situación con Joey y Johnny sin ni siquiera mirarse. Cuando salían al escenario todo era diferente, era como si dárselo todo a sus fans fuera una obligación, obviando los problemas que pudiera haber fuera de las tablas. Formar parte de la familia RAMONE iba más allá de problemas personales entre sus miembros, eso debía ser.

Joey compuso canciones sobre el tema, la más conocida fue “The KKK took my baby away”, en la que no hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que cuando Joey habla del Ku Kus Klan, en realidad se un símil establecido con su compañero Johnny.

“She went away for the holidays said she´s
Going to L.A. but she never got there
She never got there, she never got there, they say

The KKK took my baby away they took her away
Away from me The KKK took my baby away
They took her away away from me…”

Los Ramones no son una marca de camisetas

“RAMONES no es una marca de camisetas, si no entiendes esto, mejor que no sigas leyendo”. Fernando del Río

Fue ese mismo año cuando la cantante Holly Beth Vincent le propone a Joey grabar un disco con ella, Holly era la cantante de un grupo del grupo de New Wave, Holly & The Itallians. Si no os suenan, probad a escuchar el éxito de Transvision Vamp; “Tell that girl to shut up”, la canción original es de Holly & The Italians. El caso es que Joey se mete en el estudio con Holly y lo único que sale es un dueto del clásico de Sony & Cher, “I Got you Babe”, se edita en un single y pasa sin pena ni gloria por las listas de venta.

Decididamente los ochenta no fue una Buena década para Joey ni para los RAMONES, a parte de los problemas internos entre los miembros de la banda, Joey comienza a tener problemas de adicción con la cocaína y el alcohol, su carácter tímido y reservado hasta lo enfermizo le impiden pedir ayuda en ninguna parte y pasa esos duros días como puede.

El único en el que parece apoyarse es en su hermano, Mickey Leigh, que le ayuda a poner orden en su vida y le llega a proponer montar una banda y a dejar momentáneamente a los RAMONES. Ni que decir tiene que Joey se niega en redondo, la banda, al fin y al cabo, le ayuda a Joey a mantenerse en pie.

Estamos en navidades de 1982 y la banda se mete en el estudio a grabar lo que a todas luces es el peor disco de la formación y el que supone la primera disolución del grupo, aunque nunca fuera admitido oficialmente, Subterranean Jungle, que pone de manifiesto el mal momento por el que pasa la banda y sus componentes. Marky es expulsado de la banda, por Johnny, a causa de sus problemas con el alcohol, y Dee Dee y Joey acaban discutiendo hasta decidir separar la banda.

Afortunadamente este receso no duraría mucho y los tres supervivientes se reúnen de nuevo para grabar un nuevo disco, con un nuevo batería y a las órdenes, de nuevo, de Tommy. El resultado es un gran disco con un elocuente titulo, To tought to Die, que devuelve al grupo toda la credibilidad perdida con el anterior. Pero las ventas siguen sin ser las esperadas y este hecho hace mella en los componentes, a pesar de que todos, excepto Joey, se habían resignado a ser un grupo, prácticamente, de culto. Además son incapaces entender como pueden ser capaces de vender más camisetas que discos, todas se agotaban en los conciertos, y era raro no ver a muchos componentes de otros grupos con la camiseta del famoso logo.

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La década que tan mal había comenzado para los cuatro de Queens, parecía que se iba arreglando, al menos en lo que a giras internacionales se refiere. No paran de tocar en todas partes, menos (curiosamente) en su país. Famosos son sus conciertos en Argentina y Brasil, donde fueron como los Beatles, llegando a desatar el fenómeno fan en su máxima expresión; estadios llenos, cientos de personas en las calles para recibirlos, paroxismo, desmayos…

A pesar de que las cosas parecen irles bien en cuanto a conciertos y reconocimiento, al menos en Europa y Latinoamérica, Joey no es capaz de abandonar la cocaína y el alcohol. En esta ocasión le confiesa a su amigo Arturo Vega que tiene auténticos problemas con la droga. Su madre también se entera por mediación del hermano de Joey y le ofrece ayuda para ingresar en un centro, Joey lo rechaza de pleno, no puede dejar a la familia Ramone.

A principios de los noventa, ocurren dos incidentes que marcan a Joey en el capitulo referente a los vicios. El primero es durante un concierto en Nueva York, Joey iba tan ciego que se cayó y sufrió una rotura de ligamentos que le mantuvo en el hospital más de un mes, y eso que para salir a cantar no solía beber. El otro fue des pues de una noche de juerga, de regreso a su apartamento en Manhattan, toma un taxi y se queda medio dormido en el asiento trasero. De repente se despertó por una maniobra del taxista, iba a gran velocidad por las calles de New York y a punto estuvo de tener un accidente. Le pidió al taxista que parara inmediatamente y se dio cuenta de que este iba hasta arriba de crack. A raíz de esto Joey decide dejar las drogas y el alcohol para siempre. Este suceso le sirvió para escribir la canción “Cabbies on Crack”, editada en el disco Mondo Bizarro.

 Fue también en la década de los noventa en la que Joey estuvo más activo que nunca. Además de su papel Ramone, no paraba de promocionar grupos que merecían su atención, normalmente con afán de difusión de la buena música y con un carácter definitivamente altruista. Los neoyorkinos D-Generation o los californianos Rancid son un buen ejemplo, paradójicamente alguno de estos grupos llegó a vender más discos que los propios RAMONES, como es el caso de Rancid.

A pesar de que Joey era una persona amigable, difícil de enfadar y a la que nunca se le veía criticar a nadie. Se sentía bastante molesto con la llegada del éxito de algunos grupos de aquella corriente que se vino a llamar “Grunge”. En concreto estaba bastante dolido con los resultados de ventas de Kurt Cobain y sus Nirvana, a los que consideraba poco menos que grupo de segunda. Curiosamente muchos de estos grupos rendían pleitesía al cuarteto, Eddie Vedder, por ejemplo, se hizo gran amigo de Joey en los últimos años activos de los RAMONES.

En el año 1993, Joey, por fin, hace caso a su hermano, y forman juntos la banda Sibling Rivalry, solo editan el E.P titulado In a Family Way, que contiene tres canciones, para el sello discográfico Alternative Tentacles, propiedad de Jello Biafra. La edición original del disco, hoy día, alcanza cifras astronómicas entre los coleccionistas, aunque haciendo honor a la verdad el resultado, musicalmente hablando, fue nefasto.

El 18 de julio de 1995 se edita el disco Adiós Amigos, un titulo en claro homenaje a Argentina y España, dos países en los que se hicieron fuertes, y Joey anuncia la despedida oficial de la banda. A Joey ya le habían diagnosticado cáncer, aunque lo mantuvo en secreto hasta agosto de 1996, después de su último concierto. De repente, a raíz del anuncio de su disolución, comenzaron a lloverles las ofertas millonarias, un promotor quería llevarles de vuelta a Argentina y Europa, pero Joey se niega por el tratamiento al que tiene que ser sometido. Solo admiten la oferta del festival Lollapalooza, asunto que el resto de la banda no entiende. Toda la vida esperando esto, para nada.

El 6 de agosto de 1996 los RAMONES dan su ultimo concierto en los Angeles. El directo es recogido en el álbum We´re Outta Here.

Joey no abandona la música y sigue más activo que nunca, interviniendo en programas de radio, colaborando con otros músicos, pero sobre todo descubriendo nuevas bandas y coleccionando discos, los que fueron a su apartamento contaban que no se cabía con tanta música. Produce y colabora con el grupo de Ska Punk californiano The Independents.

En 1999 cumple uno de sus sueños al colaborar en una grabación con Ronnie Spector, cantante de The Ronettes, el disco contiene una versión de Brian Wilson, “Don´t Worry Baby”, otra de Jhonny Thunders, “You Can´t put your Arms Around a Memory”, y finalmente un tema escrito y producido por Joey; “Bye Bye Baby”.

También monta una banda con sus amigos: Adny Shernoff (The Dictators) Daniel Rey (productor y amigo de los RAMONES) y Frank Funaro (The Dictators, Del Lords…) con la que actúa en locales de Nueva York y comienza a grabar lo que sería su disco póstumo, a las ordenes, como productor, de Daniel Rey. El disco se titularía Don´t Worry About Me, como la canción que cierra el excelente álbum, la misma con la que un servidor no puede evitar emocionarse cada vez que la escucha.

 A mediados de marzo del 2001 sufre una caída al salir de su apartamento y se rompe una cadera. Algunos médicos le aconsejan que debe abandonar, durante unos días, el tratamiento contra el linfoma que padece, para retomarlo poco después, si quiere operarse de la rotura. Se equivocaban, nunca más volvería a retomar ese tratamiento. A finales del mismo mes, Joey Ramone recae y tiene que ser ingresado en el New York Prebyterian Hospital. Fallece a los 49 años de edad el día 15 de abril de 2001.

Había muerto el larguirucho de Queens, el mismo que había hecho soñar a montones de chavales a lo largo y ancho del planeta, el mismo que hizo de su grupo una familia dentro del escenario, él que decía que a los fans había que dárselo todo, puesto que los fans también eran los RAMONES. Había muerto uno de los mayores catalizadores de la explosión Punk, si no el mayor. Sin los RAMONES, Jeff, probablemente, solo hubiera sido un hombre enfermo toda su vida, que hubiera pasado su existencia entre médicos y psiquiátricos. Nunca hubiera sido lo que la sociedad suele considerar alguien importante. Los RAMONES le salvaron la vida, y él se la salvo a miles de personas.

Y ahora gritad todos conmigo… HEY HO LET´S GO!

Cosas que quizá no sepas de Joey y deberías saber

Nunca quiso que su carácter, liberal de izquierdas, se inmiscuyera en la vida de los RAMONES, ni en los escenarios ni en las canciones. En su vida privada solía colaborar, cuando tenía tiempo, con diversas asociaciones de ayuda a los más desfavorecidos de su ciudad. Aunque no lo pareciera, también estaba bastante implicado en la protección del medio ambiente, colaborando también con asociaciones ecologistas.

Gran amante de los animales, sobre todo de los gatos, siempre le acompaño alguno a lo largo de las diferentes etapas de su vida. Su última mascota fue un gato común europeo atigrado, que solía llevar en casa de algún amigo o de su madre, para que lo cuidaran cuando se iba de gira. No era difícil verle por la zona de Bowery con un trasportín para gatos.

El trastorno obsesivo compulsivo que sufría desde joven, le hacía ser poseedor de manías, cuanto menos excéntricas. Además de la famosa anécdota de la puerta, estando de gira por Europa, era fácil verle pasar más de veinte veces por debajo de la puerta de los camerinos, antes de alguna actuación, o subiendo y bajando escaleras una y otra vez, por si se había dejado algún escalón por pisar.

Fue Joey el culpable del primer concierto de los Dead Boys en el CBGB, al convencer a Hilly Kristal de que confiara en esos chicos de Cleveland. El concierto gusto tanto que les invitaron por segunda vez, grabando la actuación en directo y que refleja su crudeza y visceralidad en el mítico video Live at CBGB 1977. Podemos decir, por lo tanto y sin lugar a la exageración, que sabemos hoy de Stiv Bators, gracias a Joey.

En 1978 Joey Ramone y Bruce Springsteen se conocen en Asbury park, Joey le pide al Boss, que por aquel entonces no era nada conocido, que le componga una canción para el próximo trabajo de los RAMONES. Bruce accede y compone “Hungry Heart”, pero a causa de las giras de cada uno, estos no vuelven a coincidir hasta 1979. El Boss le ofrece la canción a Joey, pero el disco para el que la quería ya había sido grabado. El Sr Sprinsgteen decide, entonces, utilizar la canción para su disco The River. La canción se convierte en el primer hit de Springsteen, dándose a conocer en todo el mundo.

La primera vez que los RAMONES tocaron en España, fue en Barcelona el 6 de septiembre de 1980, en una fiesta organizada por el PSUC, el partido comunista de Cataluña. Johnny odiaba a los comunistas y por lo tanto era mejor no decirle nada. A pesar de que Joey era una persona reservada y de pocas palabras, muy respetuoso con todo, un rato antes decidió decirle a Johnny por quien estaba organizado el concierto, quizás para burlarse de él. El guitarrista monto en cólera y el concierto estuvo a punto de ser suspendido.

Joey estaba preocupado por los bajos índices de voto en las elecciones de su país. En 1992, junto a Marky, convenció al resto de la banda para participar en una campaña llamada ROCK THE VOTE! en la cual se anima a los jóvenes a ejercer su derecho a voto. Durante una de las semanas de promoción, Joey fue censurado en una estación de radio, cuando empezó a arremeter contra los grandes poderes y a explicar que en realidad el poder no quería que el pueblo votara.

Coleccionaba picaportes y pomos de puertas, y los tenia perfectamente numerados y clasificados con la procedencia de cada uno de ellos.

Fanático de los comics, sobre todo de los comics books de la Marvel, su personaje favorito era Spiderman al que los Ramones dedicaron una versión de la pieza de los cartoons de los sesenta, para el disco Saturday Morning, compartido con varias bandas. Joeypidió una audiencia, por llamarlo de alguna manera, a Stan Lee (fundador de la Marvel) para conocerle en persona, este nunca le respondió. Joey nunca se lo perdono. Yo tampoco.

En los últimos años de su vida a Joey le dio por invertir en bolsa a modo de broma con un amigo, pero cogió bastante afición y se entrego a ello, ganando sumas de dinero nada desdeñables.

Después de más de dieciocho años sin dirigirse la palabra con Johnny, en la noche del 6 de agosto después de su último concierto, al llegar al hotel, Joey y Johnny se miraron y se despidieron con un escueto “Buenas noches”.

La ultima canción que Joey escuchó fue “In a Little While” de U2, del álbum All That You Can´t Leave Behind. Su hermano Mickey se lo había regalado días antes para que lo escuchara en el hospital. Nunca quiso que le pusieran las sondas para alimentarse por la garganta, por miedo a que le dañaran las cuerdas vocales. Hasta el último día no perdió las ganas de vivir, y a su hermano le llego a confesar que quería reunir de nuevo a los RAMONES.

El único Ramone que fue a visitarle al hospital fue Marky. El resto no aparecieron ni un solo día por allí. En el documental End of the Century, el resto de la banda dice que fue a petición de Joey, Marky lo desmintió en declaraciones posteriores. A su entierro solo fueRitchie Ramone, el que fuera batería de la banda durante la ausencia de Marky.

En el 2002, los RAMONES entraron en el Rock & Roll Hall of Fame, uno de los sueños que Joey no pudo ver cumplidos. Estuvieron presentes: Marky, Johnny, Dee Dee y Tommy, únicamente fue Tommy el que recordó la figura de Joey con una escueta nota extraída de un escrito del propio Joey. El resto no lo llegaron a mencionar en ningún momento de la ceremonia.

Todos los años en la fecha de su cumpleaños se celebra una fiesta en conmemoración de su nacimiento, en la que tocan grupos amigos del larguirucho, o bandas que, a fin de cuentas, le deben algo. Los beneficios de las entradas van a parar al Lymphoma Research Institute de Nueva York.

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