Robert Rich – Nest (Soundscape)

Seguramente Erik Satie nunca imaginó que sus experimentos con lo que se denominaría minimalismo y la música repetitiva e incidental (para sorna de los academicistas) llegaran tan lejos como para que a mediados del siglo XX, algunos como Brian Eno, Vangelis o Mike Oldfield acabaran pariendo el género musical del ambient.

Uno de los gurús del ambient es Robert Rich, que en su extensa discografía ha llegado a las cotas más altas del mencionado estilo.

Rich se hizo famoso en los 80 por sus sleep concerts, en los que el compositor californiano tocaba su música para la gente insomne durante sesiones hasta el amanecer en las que trataba de influenciar en la fase REM del sueño. Su traslado al estudio quedó fijado en Somnium (2001), un DVD de 7 horas perfecto para echar un sueñecito reparador. Nest (2012) es su vuelta al sonido “sleep” después de sus flirteos con el Ethnic Ambient de sus últimos trabajos.

El norteamericano pergeña uno de sus discos más minimalistas, más luminosos e igualmente más orgánicos, empleando sonidos de la naturaleza tomados mediante grabaciones de campo en Australia. Esto es claramente perceptible en temas como “Memories of Wandering, part 1” y en “Memories of Home”, curiosamente la primera y última pieza, respectivamente, y que funciona como elemento unificador entre los momentos de entrada y de salida del sueño. Esto parece estar tomado también de “Somnium”.

Probablemente estos son los pocos momentos de armonía que hay, pues los demás temas se suceden unos a otros con pequeños matices, pero nunca alterando significativamente el sonido, pues estaríamos en medio del sueño.

Sin embargo, estamos lejos de asistir a una mera repetición de sonidos, como si fuera un bucle interminable de movimientos monótonos, pues Rich es capaz, con su pincel, de colorear cada tema con algunos de los instrumentos que domina. Así, escuchamos una flauta de bambú en “Seeking Eden”, su devaneo con el ethno ambient o la steel guitar, con sus notas alargadas, en “The Gate is open”, un recuerdo de sus trabajos más drones. El piano, en su expresión más minimalista, domina la mayoría de canciones del álbum entre un espeso ramaje de texturas del sintetizador modular MOTM.

Nest (2012) no es el disco que pondrías en tu fiesta de aniversario (vaya, si no quieres montar una de las sleep sessions del bueno de Rich) pero cumple a la perfección con lo que se propone y se eleva como uno de los emblemas del organic ambient. Juro ante notario que mientras confeccionaba este escrito se me cerraban los ojos…

Indicado para insomnes, para los que estudian con música (mejor cuando haya luz diurna), para los espirituales y para los amantes de la música incidental en el cine o en cualquier otra faceta de su atareada vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.