The Drums – Abysmal Thoughts (Anti-[PIAS])

Lo de Jonathan Pierce tiene un mérito considerable, después de que el músico se haya mantenido (sin desfallecer) al frente de The Drums mientras por el camino, y disco a disco, iba perdiendo el apoyo de otros miembros del grupo. Lo cierto es que el neoyorquino siempre ha salido airoso de las deserciones, lo cual sugiere que su talento está fuera de toda duda y que, además, es el verdadero artífice del invento. Y así hasta llegar al presente trabajo, en el que el vocalista mantiene el nombre de la banda pero gestiona todo el temario en solitario.

El proyecto en sí mismo también ha evolucionado con las circunstancias, y abarca desde esa celebración juvenil de tintes coloridos y surfistas de los inicios -el álbum homónimo de 2010-, hasta llegar a la presente referencia con la exteriorización (¿humorística?) de la oscuridad interna del autor y su consecuente capa de melancolía. Y sin embargo -y éste es otro acierto de PierceThe Drums nunca han perdido de vista algunas de sus principales cualidades, ni siquiera ahora que la soledad artística podría haber influido de manera determinante en la forma de hacer música. Porque aunque Abysmal Thoughts (2017) tenga un (evidente) trasfondo más inquietante y descarnado de lo habitual, el gusto del autor por ese pop sedoso, elegante pero animoso, insinuante y con adornos típicos de los 80 se mantiene en primera línea. Y en realidad sigue siendo su principal activo.

Desde ahí surgen canciones atractivas y vistosas del tipo de “I’ll Fight For Your Life”, “Rick Kids”, “Shoot The Sun Down” o el single “Blood Under My Belt”. Junto a ellas se incluye una dosis de, ahora sí, nostalgia explícita y bien enfocada, que deja temas tan convincentes como “If All We Share (Means Nothing)” o “Mirror”. El cuarto larga duración del combo es, en definitiva, una muestra de madurez y superación que, no sólo evita perder su identidad, sino que al mismo tiempo se concreta en una colección equilibrada de doce cortes convincentes y de (encantador) aspecto retro. Una vez más, bien por ti, Jonathan.

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