The lazy lies – The lazy lies (Right Here Right Now)

Los años sesenta siguen siendo, sin duda, la época más idealizada por lo que respecta a la música en particular y a la cultura popular en general. Hay una frontera, marcada quizás por la Guerra de Vietnam, Woodstock y el desvanecimiento del sueño hippie, a partir de la cual la cruda realidad empezó a imponerse y, como dijo Lennon, el sueño acabó. Aunque la verdad es que no todo fue de color en aquellos maravillosos años, la nostalgia nos los devuelve alegres, despreocupados, libres. Esos años sesenta son los que gente intrépida como los barceloneses The Lazy Lies, liderados por el productor y multinstrumentista Roger Gascon, que además comparte tareas vocales con Montse Bernad, se empecinan en que no queden en el olvido.

En el estilo de grupos como The School, o las ahora casi olvidadas The Pippettes, The Lazy Lies juegan a soñar con un mundo en el que los Beatles jamás probaron las drogas y el pop era un eterno paraíso jingle-jangle. Un mundo donde la máxima preocupación de un adolescente no era la posibilidad de ser llamado a filas sino qué vestido ponerse, la indiferencia de aquella chica o cómo pasarlo lo mejor posible el fin de semana. Como hicieron en su momento los Beatles, las Ronettes o las Shangri-Las, las canciones de The Lazy Lies elevan los pequeños dramas adolescentes a la categoría de arte. Aunque temas como “(Things will eventually) backfire” o “Feel the city alive” aceleran el ritmo y coquetean con la pista de baile (la antigua, la de los guateques), lo que predomina en el debut homónimo de la banda barcelonesa es el medio tiempo sinuoso, tranquilo, que se deja mecer por el dulce ronroneo de las guitarras de doce cuerdas, al estilo de los primeros Byrds. Una música que sirve de fondo a tiernas historias de amor adolescente, ingenuo, primerizo y por tanto todavía ilusionante. Entre tanta hormona contenida se cuela una divertida canción llamada “Who’s that Sally”, dedicada a esa chica llamada Sally que tantas canciones de pop y rock ha protagonizado en los últimos 60 años.

Coros, armonías vocales bien conseguidas, panderetas y palmas son los ingredientes que The Lazy Lies usan para viajar en el tiempo hasta aquellos años que tan bien retrataron películas como American Graffiti o Grease. Además, claro está, de una decena de excelentes canciones que retratan perfectamente aquel espíritu sin renunciar a sonar frescas y personales. Sigamos soñando, the dream is not over.

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