The National – Trouble Will Find Me (4AD)

And if you want to see me cry, play Let It Be or Nevermind“. Esto es lo que canta Matt Berninger en la sideral “Don´t swallow the cap”, y es probable que sepa que muchos de sus discos encajarían a la perfección en esta sentencia. En este sentido, Trouble Will Find Me no va a ser una excepción en su discografía, en tanto en cuanto es una versión pulida y mejorada de lo que han venido haciendo hasta ahora. Una flecha ahusada en la afiladora más áspera del universo e impregnada del veneno que más daño hace. Una máquina de matar diseñada para hacerlo lenta y dolorosamente mientras inocula en la víctima la dosis de esperanza justa para mantenerla con vida.

Según han contado los Dessner y el propio Berninger, este es el disco que más fácil y armoniosamente ha visto la luz. El que menos preocupaciones y dolores de cabeza les ha granjeado a los miembros de The National. Y eso, a toro pasado, se nota en el ambiente general de Trouble Will Find Me, más luminoso en la superficie tal vez, pero igual de turbulento en el interior; como bien avisa el título y la poderosa “Sea of love” (“if I stay here, trouble will find me“), basta con rascar un poco, o simplemente bajar la defensa, para que, de repente, Berninger halle la hebra de la que tirar para empezar a demolerte el alma. Es esa sensación de que la lluvia no te cala, pero de repente escuchas que alguien con barba dice “because we´ll all arrive in heaven alive” y algo te hace click.

Producido por los gemelos Dessner, el disco es pura química, la evolución lógica de una banda con cinco discos en el saco. La evolución lógica de una buena banda, matizo. Ir a mejor: es lo que toca cuando sabes envejecer. Trouble Will Find Me, que está lleno de colaboraciones (Sharon Van Etten, Annie Clark, Sufjan Stevens, o Richard Parry, de Arcade Fire, entre otros), es el consuelo perfecto para los que vivimos en un estado de alarma perpetuo por el paso del tiempo. Todos han ido a mejor, tantos los gemelos (uno de ellos produjo, por ejemplo, el último disco de Van Etten), como Berninger, que amplía ligeramente su registro vocal (cosa que tampoco era complicada) en canciones como la inicial “I should live in salt” o “Heavenfaced”.

A pesar de que el disco comienza relativamente animado con ese estribillo tan aracadefireiano de la citada “I should live in salt”, y con esas baterías trotonas tan herederas de los 80 de la derrotada “Demons” y “Don´t swallow the cap”, el disco aterriza poco a poco en los dominios en los que mejor se mueve Berninger. Esos en los que un ligero roce puede mandarte al suelo. Allí se desarrolla “Fireproof”, una prueba de la evidente mejora de los de Ohio en la producción, capaces de hacer parecer que Berninger está solo ante el peligro, cuando en realidad tiene un ejército detrás. Pero Trouble Will Find Me se desarrolla en el perfecto equilibrio, sobre todo gracias a la armadura de “Sea of love”, y los estribillos contenidos de “Graceless” y esa prosa maravillosa de “Humiliation” (“and all the LA women fall asleep while swimming, I got paid to fish ´em up, and then one day I lost the job“), ya en la vorágine de decadencia relajada que es mayoritariamente la segunda parte del disco.

“Heavenfaced”, que es tan maravillosa como Ella acercándose y alejándose a cámara lenta y en bucle eterno, abre las hostilidades del corazón con el lema ya citado anteriormente: llegaremos vivos al cielo. Después aparecen en bandada: “This is the last time”, que utiliza la misma táctica que “Fireproof” pero acaba animándose (todo lo que se puede animar uno con Tylenol y cerveza), y “Slipped”, son la antesala para los dos mejores momentos del disco. “I need my girl” y “Pink rabbits” son dos prodigios, dos mapas milimétricos que utilizan la técnica de los cinco puntos de presión de Pai Mei para colapsarte el corazón. La primera es un medio tiempo con una guitarra elíptica que te manda lejos de la realidad. La segunda es el arma más devastadora que se pueda diseñar sobre un piano, con un número infinito de mecanismos secretos y la palabra correcta siempre (“you didn´t see me, I was falling apart, I was a television version of a person with a broken heart“); y posiblemente la canción del año. Es difícil acordarse del epílogo, “Hard to find”, cuando todo apunta a que después de “Pink rabbits” no hay vida.

Es 2013 y todo está en crisis, pero Trouble Will Find Me es la mejor versión de The National. Quizá hasta tenga todo el sentido del mundo.

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