The Shins – Heart Worms (Sony Music)

Al igual que las Converse y las camisas de cuadros, The Shins es una banda de fondo de armario que no puede faltar en la discografía de cualquier melómano criado en los 90. Cinco años desde su último trabajo, el grupo de James Mercer vuelve con un quinto disco de estética Halloween y un vestidor de disfraces para llenarnos los corazones de gusanos de melancolía y nostalgia en un álbum pre-veraniego.

Son la voz de una generación que se encerraba en su cuarto a escuchar noise pop recordando el desastroso desenlace en la fiesta de final de curso. Sin embargo, el cantante ya tiene dos hijas y le preocupa más su futuro que las chicas que no pudo conquistar en el instituto como demuestra en “Name for You”, donde se reivindica a favor de la mujer y en contra de la práctica de etiquetar continuamente al genero femenino citando a la Julieta de Shakespeare, “what’s in a name?”. Cambia los “blah, blah, blah” por los “la, la, la” en “Paiting a Hole”, la que más casa con el esqueleto de la portada y la estética Halloween, pero volvemos al sonido más reconocible de los de Nuevo México con “Cherry Hearts”, una historia en la que su protagonista se enamora de alguien que no busca una relación, “no quieres a nadie que te quiera, lo pillo, es justo” pero no se quita de la cabeza un momento pasional que vivió con esa persona, “me besaste una vez cuando íbamos borrachos”.

En “Fantasy World” todo se vuelve más onírico mientras el niño interior de Mercer se confiesa, “siempre he intentado ocultar algo, mis brazos delgados, mis malas intenciones, y en el colegio le daba a las alarmas de incendios buscando atención desesperadamente”. Pero cuando The Shins pinza fuerte es con “Mildenhall”, un tema que enamora desde los primeros arpegios de la guitarra llevándonos hasta aquel romántico New Slang, con el que lograron la fidelidad sus primeros fans 16 años atrás, y recordándonos cómo una cinta que te pasó un compañero de clase puede ser el desencadenante para que la música se reserve una butaca fija en el espectáculo de tu vida.

Tras varios años trabajando codo con codo con Danger Mouse en la banda Broken Bells, a Mercer no le tiembla el pulso a la hora de volver a trabajar con sugrupo de siempre y producir un disco que traza una nueva banda sonora para los eternos millennials. En el western tragicómico de “Rubber Ballz” vuelve a recordar a una chica superior difícil de olvidar referenciando el 50 Ways to Leave Your Lover de Paul Simon y casi sin coger aire se lanza a las guitarras de “Half a Million” para explicar que cualquier pensamiento profundo puede desencadenar en una canción.

A pesar de que “Dead Alive” arranca como una canción de T-Rex, pronto deriva en las melodías cálidas y melancólicas que tanto abrigan el alma de quien busca refugio ante la vanidad de la música más comercial, del mismo modo que el tema que pone nombre al álbum recuerda a los primeros y sencillos pasos de la banda.

“So Now What”, producida por el que fuera miembro de The Shins, Richard Swift, aplica una fuerte carga melancólica para hablar de volver a empezar otra vez como remedio a una falta de entendimiento entre dos personas. Tan profundo se pone este Heartworms al final que casi podemos escuchar, entre violines y ukeleles, cómo le tiembla la voz a James Mercer frente al miedo que dice sufrir en “The Fear”.

Sam, el personaje que interpreta Natalie Portman en Algo en Común, decía que The Shins te cambia la vida cuando los escuchas por primera vez. Posiblemente este no sea su mejor disco y si no te convence cómo ha sido tocado, producido o grabado, te gustará saber que la banda planea lanzar una versión alternativa de cada canción de Heartworms a través de Youtube. Pero si por el contrario te inspira el quinto LP de los de Alburquerque, has de saber que si te animas a versionar una de sus canciones puedes llevarte la primera caravana que utilizaron para sus giras por Norteamérica.

 

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