The Sunday Drivers – The Sunday Drivers (Rock Indiana)

El primer disco de The Sunday Drivers es como una pequeña caja que al abrirse destapa todos los momentos de la vida. Los buenos y los malos, desde el insomnio que acaba con tus fuerzas hasta la esperanza de encontrar lo que estás buscando, pasando por lo inevitable de sentirse un gilipollas de vez en cuando, y esa sensación adolescente de recordar los veranos, los besos, los colores y olores y la sensación de estar dispuesto a hacer cualquier cosa que le apetezca al otro… Todo ello en once maravillosos temas, tan dulces y tiernos como once besos en la nuca.
Rock Indiana acaba de editar este increíble disco de debut, grabado, mezclado y masterizado por Javier Ortiz en el Estudio Brazil durante el pasado mes de mayo. Un disco hecho de emociones que brotan desde lo más profundo y que quedan plasmadas tal cual, como cuando Jero camina hacia la lámpara de la sala de grabación, la enciende, se sienta y empieza a tocar “When I Can´t Sleep”. O como cuando la guitarra de Fausto comienza a acoplarse en “Like I Do”, o como cuando todo toma sentido en “It Was You Who Closed The Story”, con el bajo de Miguel dibujando figuras sobre una voz que canta desgarrada y emocionada. Quizá la más especial del disco.
Todo un acierto comenzar con “Time, Time, Time”, una de las más pegadizas del disco, junto a “Happy Song”-que acaba con una preciosa melodía de guitarra- y “Better Life”. El público en sus conciertos no pide otra… directamente tararean el estribillo de “Better Life” a todo pulmón hasta que The Sunday Drivers aparecen de nuevo en el escenario. Pelos como escarpias.
No sé qué decir del hammond, simplemente es increíble como Julián enriquece temas como “Coming Paradise” o “All is good around me”-creo que mi favorita-, y los momentos de batería, pandereta y azucarillo de Carlos, siempre al servicio de las canciones…
La voz y las letras de Jero hacen que te imagines su vida en la tuya, sus sueños en los tuyos, te hacen ver tu sonrisa en sus ojos, y te hacen sentir calor y frío en menos de 37 minutos.
En fin, un discazo hecho de emociones y para emocionar. Y que nadie debería perderse.

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