The Van Pelt – Stealing from our favorites thieves / Sultans of sentiment (La Castanya)

El sello catalán La Castanya ha tenido el enorme detalle de reeditar dos discos de una de las bandas más de culto de la escena midwest-emo norteamericana: The Van Pelt.

Coincidiendo con los 20 años de vida de su clásico Sultans of sentiment, la banda afincada en Nueva York ha reactivado su carrera con tres shows en Estados Unidos, y es justo en este momento cuando La Castanya ha decidido brindar sus dos primeras obras a un público ávido de recordar el espíritu independiente-en su sentido recto y originario- a antiguos fans de la escena Do it yourself heredera del sonido Washington D.C. y, a su vez, captar a nuevas audiencias quizá cansadas de tanto producto prefabricado.

Junto a dioses para quien les escribe como The Appleseed Cast, American Football –lástima que su comeback no estuviera a la altura de su leyenda- o, por encima de todo, los sacrosantos Sunny Day Real Estate, The Van Pelt es una fenomenal banda para recuperar el espíritu y la idiosincrasia de aquel ecosistema artístico.

Stealing from our favorites thieves (96) tiene la urgencia propia de cualquier debut, está repleto de himnos expansivos, más gritos y más volumen, crudeza y ganas de epatar a través de la exposición eléctrica de sensaciones. Canciones como “Magic Fantasy (we are provincial)” o “His saxophone is my guitar” logran erizar la piel y descubrir por qué hubo un momento en que la banda estuvo entre las elegidas para haberse convertido en la nueva sensación alternativa de los 90.

Sin embargo, The Van Pelt se arrebujaron sobre sí mismos y saltaron a la palestra un año después, en 1997, con el introspectivo Sultans of Sentiment, testamento sonoro a la postre. Resulta curioso como la mayoría de las bandas de la escena emo –de nuevo en su sentido originario y lejos de la vergüenza y del rimmel- convivían presas de su autenticidad exuberante mezclada con unas tensiones internas incompatibles con alargar la vida de sus propuestas.

Verdadero indie rock, de nuevo apelando a la pureza de la concepción, desilusión y melancolía a raudales; Chris Leo ya no grita casi – a excepción de la enmarañada “My bouts with pouncing”-, habla y susurra; así, sin más, spoken word sobre arpegios cristalinos con maravillosos monumentos como “The good, the bad and the blind”, “We are the heathens” o la sutil e imprescindible “Let’s make a list”.

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