The Wedding Present – The Hit Parade 2003 (BMG)

En el confuso periodo que transcurrió desde la muerte cerebral del punk británico y el nacimiento del brit pop, The Wedding Present propusieron una “tercera vía” francamente interesante. Con perspectiva, resulta difícil entender de dónde les llegó la cierta reputación que se labraron. Quizá el motivo fuese que sus canciones, por lo general trallazos de tres acordes sencillos y construidas sobre esquemas simples, tenían un aire de inmediatez y espontaneidad que rozaba el efecto de primera toma, impregnando los temas de un carácter inconfundible. Puede que fuese su poderosa sección rítmica (cortesía de Keith Gregory y Simon Smith, hoy disfrutables en Cha Cha Cohen) y su encaje con las tres guitarras. O quizá fuese la inteligencia de David Gedge para, primero, comandar una banda muy consciente de sus limitaciones (virtud prácticamente desconocida hoy en día) y sacarlas el máximo provecho, y segundo, saber revertir su voz –francamente, de las peores del panorama- en un estilo inconfundible de cantar. Herencia del punk, posiblemente. Con esta base, su discografía está plagada de magníficos discos (a la cabeza los soberbios George Best (87) y Seamonsters (91)) y multitud de canciones dispersas entre peel sessions, discos oficiales y recopilatorios.
Este Hit Parade 2003 se trata de uno de esos recopilatorios. Exactamente, de dos: Hit Parade 1 (92) y Hit Parade 2 (93), entonces producidos por el inefable Ian Broudie y ahora remasterizados y refundidos en uno. Ambos discos surgen de la iniciativa de la banda de sacar un single al mes durante un año que contuviese un tema nuevo y una versión como cara B. La idea se llevó a cabo en 1992, y más de diez años después vuelve a la calle, demostrando la validez de la propuesta de Wedding Present.
Si se siguió la carrera de los de Leeds, este disco te pone la sonrisa en la cara de forma inmediata. Si no, puede servir para recordarlos o descubrirlos, aunque quizá no sean sus trabajos más representativos: al forzarse a sacar un single al mes, los doce primeros temas (las caras A) son como una montaña rusa, combinando temas muy efectivos (“Blue Eyes”, “Sticky”, “Go-Go Dancer”) con otros que evidentemente requerían ser mucho más trabajados (“Boing!”, “Three”). Así, la parte más interesante son los covers (los doce últimos temas), entre los que hay literalmente de todo. Todas hechas desde las coordenadas de los Weddoes, entre las versiones hay temas de históricos como Bowie (“Chant Of The Ever Circling Skeletal Family”) o Isaac Hayes (“Theme From Shaft”), otros de bandas coétaneas como Altered Images (“Think That It Might”) o los geniales Go-Betweens (“Cattle And Cane”) o bandas sonoras (el archifamoso “Falling” de Badalamenti o “U.F.O.”, una cabecera de una serie de la televisión). Por ahí también se pasean Elton John, los Monkees o el desastroso engendro de Malcolm McLaren que fueron Bow Wow Wow, hoy afortunadamente olvidados.
La nostalgia es uno de los debates más interesantes de la música, sobre todo entre quienes contraponen de forma excluyente el recuerdo y la mirada hacia delante. Pero ante discos como éste, es inevitable lamentar la desaparición de pequeñas grandes bandas como The Wedding Present. Aún hoy, el subconsciente traiciona, y hay quienes en los discos de Cinerama aún esperamos que a Gedge se le escape algún ladrido como aquel BrassNECK…

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