Wintercase Festival: Death in Vegas + Clearlake + Alex Torío – Pachá (Madrid)

Se agradece que existan propuestas que intenten acabar (al menos por unas horas) con la melancolía crónica que nos supone el mes de diciembre. Esa melancolía fruto de las horas de lluvia sobre el cristal de las ventanas, las malditas luces de Navidad que nos invaden a donde quiera que miremos o ese frío helador que nos invita a no salir de casa. Por eso y porque este Wintercase Festival nos acerca a excelentes bandas en diversas ciudades en un momento en el que posiblemente más necesitemos algo de música, su propuesta es digna de ser alabada.

La pasada noche de jueves tuvo lugar en Madrid la primera jornada de cuatro que conforman el paso del festival por esta ciudad. Este primer día de conciertos comenzó algo accidentado. El miércoles se anunciaba, quizá con demasiado poco tiempo de antelación, un cambio de sala por motivos que la organización dará a conocer cuando finalice el festival. Todos los conciertos que se debían celebrar en la sala Macumba pasan a Pachá. Pero, además, si esa misma noche el concierto de Fatboy Slim, que iba a ser el primero en Barcelona de este festival itinerante, se suspendía por enfermedad, nada más llegar a la calle Barceló madrileña nos enteramos de otra mala noticia: Dot Allison cancela su concierto para esa noche. ¿La causa? Según la organización, motivos personales de la artista. Nos quedamos sin escuchar las canciones de We are Science, editado el pasado mes de mayo. Una pena.

Quizá por el cambio de sala, quizá porque era día laborable o quizá porque el personal prefería llegar para ver al plato fuerte de la noche, el cantautor catalán Alex Torío y su banda (formada por cinco personas: guitarra, bajo, batería, teclados y flauta travesera) tuvieron que realizar su actuación prácticamente con la sala vacía. Presentaron varios temas de su recién editado álbum, Last´s years man, con un sonido rock-folk, y con una voz que en ciertos pasajes recordaba a la de Tom Waits o Van Morrison. Durante la media hora que estuvieron en escena, el sonido fue bueno, como a lo largo de toda la noche. Pero, fue un concierto muy frío como decía, ya fuera del escenario, una de las integrantes del grupo. Posiblemente se hubieran merecido un poco más de atención.

A las nueve y media hacían su aparición Clearlake, cuarteto inglés, con tres discos publicados, (el último de ellos editado este mismo año y titulado Cedars), que sorprendieron agradablemente. Ya con algo más de público, ofrecieron una actuación de 50 minutos cargada de energía y de buen hacer sobre el escenario. Pop de guitarras bien elaborado, momentos pausados mezclados con otros rebosantes de potencia, estribillos pegadizos, buena voz… Una banda a seguir, y una gran actuación, que recordaríamos más vivamente si lo que hubiera venido después no hubiera sido tan brutal.

Sólo unos pocos minutos más tarde de lo previsto, saltaban al escenario los protagonistas de la noche. Jason (cantante de Clearlake) ya había comentado durante su actuación queDeath in Vegas eran impresionantes. Tenía mucha razón. Debo reconocer que no sabía muy bien qué podría deparar el concierto, ya que Scorpio Rising no me convence demasiado. Me parece un disco con algunas muy buenas canciones, pero que en su conjunto flaquea por su falta de homogeneidad. Pero, el directo fue otra cosa.

Desde el primer momento, el sonido fue una auténtica espiral envolvente que no dejó una grieta al descubierto. Abrió el concierto, “Leather”, canción que también hace de primer corte en “Scorpio Rising”, y que en directo ganó mucho más de lo que podría pensar. Durante la canción, y con una coordinación perfecta, imágenes de motocicletas en movimiento golpeaban nuestras retinas, mientras la música nos comenzaba a trasladar a lugares muy lejanos de la rutina diaria. Siguió “Girls”, también tema de su último álbum, que se ejecutó con la imagen en la pantalla de una mujer “caleidoscópica” con cuatro brazos que se movían con unos cambios de ritmo similares a los que posee la canción. No cesaron, durante toda la noche, ni la hipnosis ni el baile, combinándose momentos más rockeros con otros de atmósferas psicodélicas e incluyendo temas que en su mayor parte pertenecen a The Contino Sessions y Scorpio Rising, como “Flying”, “23 Lies” o “Dead Threat”.

Todo las canciones estuvieron acompañadas de excelentes proyecciones (imagen repetida una y otra vez de la escena de la escalera de Odessa de El acorazado Potemkin, colores de la portada de Scorpio Rising que vienen y van, escenas de tribus africanas…), y con un juego de luces que contribuía a crear un ambiente mágico.

Tim Holmes y Richard Fearless se mantuvieron siempre detrás de sus mesas, excepto en algún momento puntual en el que el segundo tomaba la guitarra, mientras que una excelente banda (formada por dos guitarras, bajo, batería y teclados) interpretaba a la perfección cada tema y hacía vibrar al público sin necesidad de ningún tipo de contorsiones físicas.

Para finalizar el primer bloque del concierto, auténtica locura con “Dirge”, que sonó impecable y poderosa, mientras se cruzaban soldados desfilando en blanco y negro hasta que la pantalla se tiñó de un rojo sangre. Realmente inenarrable. Le siguió la preciosa “Help Yourself”, que a través de su amplio minutaje y un final apoteósico no bajó el nivel de la anterior. Llevábamos una hora de concierto espléndido cuando se marcharon. Pero todavía, tendrían que volver a salir un par de veces más para deleitarnos con una versión muy mejorada con respecto al álbum del tema “Scorpio Rising”, el que canta el cejijunto Liam Gallagher, y para finalizar su portentosa actuación con “Hands around my trota”, tema que hizo bailar a todos los presentes sin ningún tipo de compasión. Ni siquiera importó que no sonara “Aisha”, como se pedía insistentemente desde el público, después de hora y tres cuartos de auténtica emoción. Un concierto que podríamos hacernos dudar del reinado de Primal Scream en esto del ¿rock electrónico?

En definitiva, primer día de la puesta en marcha del Wintercase en Madrid, que deberá ser recordado más por las grandes actuaciones que se ofrecieron que por los “problemas” de última hora en la organización. Y todavía faltan Saint Etienne, Flaming Lips

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