Wolf Alice – My Love is Cool (RCA)

La música, como la vida, son ciclos. Cada equis tiempo llega la última gira de los Rolling Stones, el mejor álbum de U2 desde Joshua Tree y, siempre desde las islas, la última banda salvadora del rock. Luego los Stones no se separan, Bono y compañía nos hacen prometer que es la última vez que picamos y nos acercamos al grupo de turno tirando una moneda al aire y esperando que salga la cara de Arctic Monkeys y no la cruz de Bloc Party. Por suerte, con Wolf Alice, jovencísimo cuarteto londinense liderado por Ellie Rowsell y Joff Oddie junto a Theo Ellis y Joel Amey, ha salido cara.

Tras más de un año fogueándose en los escenarios británicos, en My Love Is Cool, su debut en largo, muestran un músculo, una ambición y unas canciones impropias de su bisoñez. No pretenden inventar nada, sino revisitar a sus ídolos (Nirvana, Elastica, The Pains of Being Pure at Heart o Breeders, entre otros), y la cosa funciona como la seda, mezclando influencias añejas y recientes pero dotando a su sonido de credibilidad propia por encima del mero ejercicio de estilo. La (relativamente) sobria producción de Mike Crossey consigue matizar la riqueza de registros que exhiben, eclecticismo en el que la versátil voz de Rowsell se mueve como pez en el agua, resultando creíble tanto en el grito como en el susurro.

Otra de las principales virtudes del álbum es que funciona como tal, con una secuenciación equilibrada y repleta de giros donde todo termina encajando. Haber incluido los mayores aciertos de sus epés y singles previos también ayuda a este My Love Is Cool a llegar a las 13 canciones -más de cincuenta minutos- sin que la calidad del conjunto se resienta un ápice.

La triada inicial hace de perfecta carta de presentación. El pop ensoñador de “Turn to dust” abre paso a la juguetona “Bros”. Así llega “Your love´s whore”, donde las irresistibles guitarras a lo James nos meten en harina por completo. A partir de aquí las buenas noticias llegan casi en cadena: “Moaning Lisa smile” promete muchas alegrías en directo, “You´re a germ” -seguramente el hit del álbum- podría ser un tema inédito de los Pixies más clásicos, “Lisbon” comienza sonando a Warpaint para caer en ráfagas de Muse y, a pesar de ello, funciona como un tiro. “Silk” podrían firmarla como Alice + The Machine y “Freazy”, quizá la más pop del repertorio, rebaja un poco la tensión anticipando el tramo final. “Giant Peach” arranca con The Fall en la mirilla pero termina reventando contra Sonic Youth. Parecido ocurre con “Swallowtail”, que te mece como una cara b de MBV hasta llegar a su épico cierre. Por último, la mínima experimentación mostrada “The Wonderwhy”, corte que clausura el álbum, bien podría anticipar su futuro sonido.

El resultado global de My Love Is Cool no puede ser más adictivo y disfrutable. El tiempo dirá si se trata de un divertimento de temporada, como tantas veces sucede, o si se prolonga el estado de gracia de Wolf Alice más allá de la emergente banda a seguir que, a día de hoy, sin duda son.

 

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