9 años sin Joe Strummer. Recordamos al líder de The Clash a través de algunas de sus anécdotas

Hace unos días nos despertábamos con la noticia de que, por fin, habrá una calle en Granada para Joe Strummer.  De la noticia se hizo eco hasta el diario británico The Telegraph, la petición surgió de manera casi espontanea a través de vecinos de Granada y tuvo su colofón en la red con una página de la red social facebook, titulada Una Calle en Granada para Joe Strummer y The Clash.

Todos los grupos políticos del consistorio de la ciudad andaluza han votado positivamente a la propuesta, sí, incluido el PP. ¿Sabrán estos últimos que el londinense cantaba a Federico Garcia Lorca?

Desde luego, si hay una ciudad en España que merezca tener una calle con el nombre de Joe Strummer, esa es Granada. La vida del cantante de The Clash estuvo íntimamente ligada ella, desde que en 1982 publicaran uno de los pilares de la historia del Rock, me refiero, claro, a London Calling, en el que se pude escuchar la canción “Spanish Bombs” en la que el grupo canta a Andalucía, Granada y a Federico Garcia Lorca. Pero la relación de Joe Strummer no solo estuvo unida a Granada en el plano lirico y sentimental, Joe Strummer se fue a vivir a la ciudad a mediados de los ochenta, haciendo amigos, entre ellos a los componentes de la mítica banda 091, a los que llegó a producir el disco (no sin dificultades, debido a las fuertes personalidades de Joe Strummer y los 091) Más de cien lobos.

Pero, ¿porque estamos hablando de todo esto? Tal día como hoy, 22 de diciembre, Joe Strummer nos dejó y no había más remedio que rendirle un pequeño homenaje. Prosigamos, pues, con la relación de Joe Stummer y Granada. Atendiendo al magnífico libro de Rosario Luna (editado por Cátedra) sobre el cuarteto de Londres, es muy probable que aquella pasión que el cantante y guitarrista tenia por la ciudad española fuera, en gran parte, por sus compañeras de piso entre los años 1976 y 1978. Eran dos malagueñas, una de ellas Granadina de adopción, que atendía al nombre de Paloma Romero, nombre que fue cambiado por los componentes de la banda por el sobrenombre de Palm Olive.

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Hay multitud de anécdotas de Joe Strummer con Granada, como siempre algunas serán verdad y otras serán solo eso, leyendas. Una de las más graciosas que relataba el propio José Ignacio Lapido era de cómo se conocieron los granadinos 091 y el británico. Según relata el guitarrista granadino, un tipo medio borracho y mal encarado se acercó a ellos en un, entonces, conocido bar de la zona, con una vieja libreta en la mano, y les dijo en un anárquico castellano que tenía unas letras de canciones que quería mostrarles. El batería de 091 y Lapido no le hicieron ni caso y el guiri borracho les siguió insistiendo para terminar diciéndoles que él era Joe Strummer,comentario que los dos componentes de 091 obviaron. Ellos habían oído las leyendas que corrían, por aquel entonces, acerca de que Joe Strummer había vivido en una pensión de Granada, pero no creyeron a aquel tipejo con pinta de “jipioso”.  En eso que él camarero puso una canción de los Clash y ambos se ponen a cantarla, Lapido y Tacho (el batería) se quedaron perplejos y preguntaron al camarero, efectivamente aquel “bolinga” con aspecto de dejadez era Joe Strummer.

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A partir de ahí nació la amistad que unió a Strummer y a 091, esa misma noche el cantante británico se agarró tal borrachera que tuvo que ser llevado por los músicos granadinos a la pensión en la que se alojaba. A la mañana siguiente quedó con sus salvadores y Joe Strummer les comenzó a explicar que quería producirles un disco. Unos días después los componentes de 091 intentaron quedar de nuevo con Strummer, no pudieron, el británico había desaparecido como había llegado.

 

No fue hasta transcurridos unos meses y en pleno proceso de grabación de Más de Cien Lobos, cuando Joe Strummer, según explicaba el propio Lapido, apareció de nuevo en el estudio de grabación y se puso a trabajar con ellos. Así se las gastaba el londinense, según comentaban todos los que le conocían, nunca se sabía dónde iba, de donde venia, o donde iba a aparecer.

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Hay multitud de anécdotas más del periplo de Joe Strummer en España, como aquella que le sitúa tanto al cantante británico como a algunos componentes de 091 en un conocido bar de Madrid, en concreto La Vía Láctea, en vez de estar grabando el disco en el estudio, para dolor de cabeza y bolsillos de la compañía discográfica.

Otra de las más graciosas es la del vagabundo que estaba tocando el acordeón en una calle de Granada. Cuentan que Joe Strummerse quedó alucinado de como aquel trotamundos manejaba su instrumento y se acercó a él para felicitarle. El músico callejero le contestó que tocar a Chaikovski no era difícil, lo difícil eran tocar canciones de los Ramones o los Clash con el acordeón. Joe Strummer le dijo que él era el cantante de los Clash y, claro, el acordeonista no le creyó. Hay testigos de que los dos protagonistas de esta situación acabaron, esa misma tarde, tocando “Jimmy Jazz” juntos en un bar.

Joe Strummer era así, como si no hubiera sido consciente de lo que fue y significo para generaciones de fans y de músicos, un tipo cercano sin ínfulas de estrella. Cuentan los que le conocían que nunca terminaba un “bolo” sin saludar a todos los admiradores que se quedaban en la sala, ya fuera para firmar discos, sacarse fotos o charlar con ellos, aunque este asunto le  llevara horas, para mosqueo de managers y personal de sala. Famosa es la anécdota, relatada en diversos medios británicos de la época, en la que se relata cómo Joe Strummer era trasladado al hospital a causa de un golpe en una pierna durante una actuación, Joe se dio cuenta de que la ambulancia era seguida por un coche con admiradores, este hizo parar la ambulancia para hablar con sus seguidores, los sanitarios no daban crédito.

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Se sabe que Joe Strummer estuvo visitando España y concretamente Granada, también, a finales de los noventa, pero no se saben fechas exactas. Joe Strummer era así, tan pronto venia como desaparecía, se iba sin avisar y volvía a aparecer, el último Punk.

Y eso fue lo que hizo, largarse sin avisar aquella noche del 22 de diciembre del 2002. Quién sabe si su espíritu vaga por las calles de Granada silbando las primeras notas de “Jimmy Jazz”.

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