A Place to Bury Strangers – El Sol (Madrid)

Puede ser que las expectativas fueran demasiado elevadas para un grupo que hace bandera de potencia, distorsión y ruidismo (se vendían tapones para los oídos en la entrada para al final poder hablar sin problemas con el compañero de al lado). Puede ser que no tuvieran su noche. Puede ser que hayan olvidado demasiado rápido las canciones de su muy alabado primer disco (cuando realmente sólo han grabado dos y un EP). Puede ser que la batería, excesivamente atronadora, matara gran parte de la experiencia sonora que quería compartir con nosotros el trío de NY. Pueden ser mil cosas.  Pero el concierto que dieron en Madrid A Place to Bury Strangers (grandioso nombre para un grupo) no fue lo que podría haber sido.

Abrasivo resultó el inicio con “Ego Death”. Crudeza alimentada por una batería primitiva hasta el límite, voz entre amenazadora y desganada y la guitarra alimentando la peligrosidad congénita de la banda americana. “Deadbeat”, también de su segundo disco Exploited Head (2009) intentaba seguir el camino marcado por la primera canción. Pero esa oscuridad y agresividad sonora se fue diluyendo lentamente hasta el final del concierto. ¿Causas? Haber robado protagonismo a la guitarra de su líder, Oliver Ackerman, artífice principal del sonido de la banda. Si a ello le sumamos la pérdida de efectividad en su voz y la falta de potencia necesaria para esta clase de  grupo, heredero natural del noise de los 80, nos encontramos ante una ocasión fallida.

Pero no todo fueron malas noticias. Porque la banda es capaz de formarse una sólida personalidad musical a base reminiscencias a clásicos de la música alternativa, no de copiar. Los aires de oscuridad pop discípulos de New Order en  “I Know I ll see you”, riffs a lo Robert Smith en  “Keep Slipping Away’ o el desmadre sónico made in Sonic Youth en “I Lived my Life to Stand in the Shadow of Your Heart” se manifiestan como irrebatibles piezas de talentoso rock.

Acaba el concierto y empiezas a subir por las míticas escaleras de caracol de la sala Sol, piensas en esos profesores que dicen a los padres de los chicos: “El chaval es inteligente y podría estar a al mismo nivel que los mejores de su clase. Pero de momento le van a quedar unas cuentas asignaturas”. Me imagino que algo así le ha ocurrido a A Place to Bury Strangers, uno de esos grupos en los que siempre hay que tener esperanza.

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