Abe Vigoda + Echo Lake + Naked on the Vague – Cargo (Londres)

“Designated Graffiti Area”. Banksy marca la tendencia de Cargo, que pasa por ser uno de los locales que mejor gestiona el apogeo lúdico del Este de Londres. Amplio, agradable y con una decoración muy acorde que nunca llega a pasarse de extravagante. Haciendo notable sus virtudes y protegiéndose ante cualquier posible inconveniente tras esa mampara. La misma que cubre la firma del artista de Bristol.

El escenario está situado justo en el vértice opuesto, dentro de una sala lúgubre y luctuosa, y apenas iluminado por un par de focos. Allí reposan guitarras, micrófonos y cables; por encima de todos ellos un sintetizador Casio. La atmósfera no es circunstancial. Se respira y se huele ambiente New Wave, Post Punk, Tropical Punk o como se quiera etiquetar. Lo mismo da. Lo importante es tener claro el concepto para saber aspirar a ello. Dos de los candidatos de esta noche así lo pretenden. Los otros – Abe Vigoda – vienen para quedarse ya definitivamente.

Desde los ensayos previos, Echo Lake encandilan. Además del acento desarraigado de sus guitarras, los londinenses liberan de un modo plausible su incandescente psicodelia al son que dicta el eco hipnótico de su vocalista principal. Mientras, por otro lado, los australianos Naked on the Vague hunden y esconden tras una densa niebla su música hasta darle una cierta apariencia gótica; unos ciertos matices místicos; una presencia estremecedora. Throbbing Gristle los ampara.
Tras el reciente éxito de Crush – cuarto LP de la banda – , ha llegado la hora de evaluar hasta donde son capaces de llegar los del Chino (Los Ángeles). Su anterior trabajo, Skeleton, ya apuntaba maneras. Podría decirse que era el boceto hacia un trabajo mucho más maduro y consistente, el cual hace ahora una parada meritoria en este nuevo lanzamiento. “Dream of my love” y “Throwing shade” – en el mismo orden de grabación – son los encargados de romper el silencio de la sala. Ambos se ven realzados por la celeridad de unos teclados que suenan más sombríos que nunca y de los que se han sabido sacar mucho más jugo.

También las voces suenan más limpias y atrayentes y las guitarras están mejor regladas para conseguir darle esa deseada capa mate; y es que incluso hasta cuando se aparca la batería, su sustituta electrónica no desentona. Dicho de otro modo, los días de Kid City se han amansado hasta conseguir un sonido más sazonado y lustroso. “Pure Violence” marca el tempo. Tiñe la sala de melancolía con su porte nostálgico. Tras ella, le siguen dos dignas sucesoras de este estilo: “Repeating Angel” y “Beverly Slope”. Verdaderamente, Abe Vigoda tienen un fuerte talante británico. Pocos, muy pocos, son los que se atreverían a decir que han crecido junto a la sequedad de Death Valley.

Tan sólo el tema que da nombre al disco, y que consigue sonar tras algún que otro pequeño problema técnico, lo cuestiona en parte. Algo de razón tiene: el ritmo es mayor y mucho más incisivo que sus predecesores. Una pegada de mayor nivel acreedora de la auténtica California y que desmorona los cimientos de Cargo hasta su último aliento. En ese estado anuncian su despedida, pero, obviamente, los asistentes les recuerdan con cariño que aún les queda “una”. Esa una a la que se refieren no es otra que “November”, la intimista “November”, que, con todos sus galones, se encarga de poner el punto y final a la noche.
ESCUCHA en Spotify: Abe Vigoda – Crush

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