Akron/Family + Timber Timbre – KGB (Barcelona)

Hay días en los que uno no sabe porque se ha levantado de la cama. El ambiente parece excesivamente cargado, el ánimo totalmente turbado y, en cierto modo, cada paso carece de sentido.
En un día lluvioso y lúgubre como el de ayer en Barcelona, en el que no había ningún atisbo que hiciese presagiar el más mínimo sentimiento de desahogo, resulta que el trío canadiense Timber Timbre encaja como anillo al dedo. Sería difícil elegir entre su estética imponente, lo coral de su escena o la cálida melancolía de su repertorio, pero de lo que no hay duda es de que todo ello sirve para elaborar el cocktail idóneo con el que abrazar esta noche sombría.  “Black Water” o la dulce y acogedora “Bad Ritual” ejemplifican perfectamente estas líneas.
Temas lentos e imponentes que ganan peso a medida que el concierto avanza, consiguiendo, también, atraer la atención de un público que escuchaba atónito cada una de las piezas que iban deslizándose de las yemas de los dedos de los de Ontario. Tras tocar “Woman”, para muchos la más esperada, nos despiden con una outro subversiva que sería presagio de lo que vendría a continuación.

Akron/Family, efectivamente, bien podrían ser definidos como subversivos: una fuerza capaz de alterar el orden establecido. Con un directo entretenido y vivaz, los norteamericanos ganaron muchos adeptos para la causa, ya que, siendo honestos, The Cosmic Birth and Journey of Shinju TNT (editado en Febrero de este año) no consigue ni de lejos transmitir las mismas sensaciones desde un reproductor de música que desde el sonido espeluznante de la KGB.
La música, claramente, se debe al directo. “Island” también; y es que con una mezcla de baile e hipnosis Miles Seaton y Seth Olinsky son capaces de reposicionar un producto que resultaba simplista y poco entusiasta. Sinceramente, se agradece que alguien disfrute tanto de lo que hace y que asimismo sepa transmitirlo con tanto júbilo y pasión, porque verdaderamente la obra se vuelve contagiosa, del mismo modo que contagiosos son los coros de “Another Sky” o los acordes de “Silly Bears”, grandes triunfadores de esta dosis de Rock Experimental organizada dentro del ciclo Heineken Music Selector.  En el primero, además, descolgándose de sus instrumentos, la banda decidió conectar aún más si cabe con los asistentes, bajando al foso a bailar con ellos y convirtiendo al mismo tiempo su actuación en un festival de percusión presidido por lo que ellos mismos darían por llamar “Dj Akron Family”. Bajo esta misma etiqueta, nos ofrecerían un cierre cargado de distorsión y psicodelia. Antes, y abriendo los bises, el obsequio fue “Fuji II”, cargada de fragilidad y misterio.

Gracias a ello, y siendo irremediable dejar de lado los días grises, acontecimientos como el de ayer, en buena compañía, hacen que de cada situación se pueda sacar siempre algo positivo.

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