Asistimos a Monkey Week

Es lo que tiene asistir a un festival que se desarrolla en plena calle, con las puertas del teatro abiertas y la plaza a pleno sol, que se te satura la agenda y recuerdas que aún no eres un ser ubicuo (en caso de dar con una lámpara maravillosa ese será el primer y casi único deseo) y que, por mucho que te guste convertir el trasiego de sala en sala y de escenario en escenario en una improvisada y placentera ruta de senderismo musical, la tinta roja ocupará un lugar destacado en tu mochila y llenará de manchas tu hoja de ruta para intentar salpicar de grandes momentos tantas idas y venidas. Y eso que en esta edición no pudimos cubrir todo el espacio que nos habría gustado, pues a la jornada siguiente nos aguardaba un largo viaje y otros compromisos que nos harían elegir y desechar eventos. Quedémonos pues con el recuerdo y la revisión de un viernes festivo a pocos kilómetros de la bahía gaditana, entre luces y sombras, encuentros afortunados y alguna que otra sorpresa.

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