Camping + Lynn Youki Project – Razzmatazz 3 (Barcelona)

Buena solución eso de pasar de ir al cine en domingo de tarde para irse de conciertos. Lástima que en este no hubiera unas cómodas butacas dónde poder repantigarse y disfrutar del espectáculo vídeo musical que acompañó a los dos grupos. Todo y sus defectos, la verdad es que siento una debilidad especial por Lynn Youki Project y su concepto de directo. Y todavía no llego a comprender como un proyecto con tan interesante potencial no ha sido cortejado, no sólo por discográficas, sino por ninguna iniciativa cultural de vanguardia. Su música parte de los paisajes sonoros creados entre las intrincadas líneas de dos bajos mutantes, samples invisibles y una atípica batería en primera línea. Pero la intención,- a mi entender -, no es la apreciación de la música y sus evoluciones, sino crear una banda sonora inmejorable para acompañar las historietas gráficas que atraen al sentido visual de una manera extrañamente opresiva y cómica a la vez. Y la verdad es que pocas veces se puede lograr una simbiosis de sentidos tan lograda como esta. La única pega, si es que se le puede llamar así, es el poco margen a la improvisación al que pueden llegar musicalmente, al estar cada canción perfectamente conceptuada a cada historia.

De Camping se ha hablado mucho últimamente por su rápida evolución como grupo clave del post-rock en España y por su reciente fichaje y primer disco para Astro. Pues sí, de evolucionar han evolucionado, pero quizás tarde, cuando el elemento “post” ya está dejando los patrones clásicos para absorber elementos de todos los estilos o simplemente estar a la altura, y punto. Y eso es lo que creo que les pasa a Camping por asomar la cabeza en condiciones, dos años más tarde de lo que hubiera sido adecuado. Estar a la altura lo están y tener un buen directo lo tienen, pero este humilde servidor, – y solo es una opinión personal -, cree haber visto ya ese concierto en bastantes ocasiones. No voy a dejar de pensar por eso, que Camping no tiene potencial evolutivo, que lo tiene. Lo mejor, el dominio en crear esas serpenteantes atmósferas que van de la melodía repetitiva al caos sónico más salvaje y el dominio en sacar petróleo de las decenas de pedales que cubrían gran parte del escenario. También hubo proyecciones interesantes basadas en el collage, y un programa de proyecciones psicodélicas al ritmo cambiante de su música.

Y desde aquí una humilde sugerencia para poder disfrutar al 100% de conciertos atípicos con paisajes sonoros e imágenes oníricas como este y muchos, por suerte, en esta cuidad; que menos que unas sillitas, mejor no; unos sillones acolchados, aire fresquito y alguna que otra hierba de los dioses, de esas que te ayudan a fundirte con la actuación.

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