Cousteau & Perry Blake – Sala Apolo (barcelona)

La sala Apolo se vistió con sus mejores galas el pasado 1 de octubre para recibir a Cousteau y Perry Blake en lo que prometía ser una noche llena de emociones y buena música. Y de hecho, lo fue, aunque siempre con matices, claro. Como, por ejemplo, la sensación de vacío que causaba ver la sala con apenas la mitad de su aforo.

Perry Blake abrió la noche con un set acústico. Y a pesar de anunciar que estaba afónico, nosotros no se lo notamos. Sentado en un taburate, sin hacer demasiadas concesiones, y bastante distante, nos ofreció un acústico en toda regla: voz y guitarra. Pero tan solo 35 minutos de concierto. Salió con retraso y acabó la actuación antes de lo previsto, quizás algo incómodo por sus problemas vocales. Aunque la sala Apolo no es precisamente conocida por su fantástico sonido, hemos de reconocer que este umplugged sonó increiblemente bien, sobre todo si hacemos la comparación con el directo de Benicássim, donde el sonido fue patético.

Desnudo de cualquier tipo de acompañamiento o de matices, solo se escuchaba su voz desgarrada acompañada de una guitarra, y el público se mostró expectante, que apenas hablaba, siempre atento a cada uno de los acordes y las melodías de Blake, dejándose seducir con la intensidad del momento. Los temas que forman parte de su último trabajo, California, se mezclaban con los de sus primeros trabajos, siendo los más recientos los que mejor acogida tuvieron.Tras poco más de media hora, y con un bis muy esperado por el público, el artista desapareció, dejándonos con las ganas de más.

Lo de Cousteau fue diferente. A la magnificencia de su banda actual, hay que añadir una guitarra más que le daba al grupo un sonido todavía, si cabe, más trabajado y propio. La voz de Liam McKahey, la presencia que el quinteto tiene sobre el escenario y, sobre todo, los temazos que forman su Sirena no dejaron indiferentes a nadie. Pudimos disfrutar con canciones como“Nothing So Bad”, “Talking To Myself” o “(Damm These) Hungry Days”, que el público recibió con gran entusiasmo. Pero no sólo temas de su segundo trabajo. También formaron parte de un repertorio temas de su debut homónimo, como “Last Good Day Of The Year” o “Mesmer”.

Y es que Cousteau son un grupo que en directo no pierden nada de su particular sonido, al contrario, se crecen. Tampoco son un grupo que se caracterice por su interactuación con el público, pero son capaces de transmitir su fuerza y la intensidad que rezuman sus temas, que contrastaban radicalmente con la delicadeza de la puesta en escena de Blake. Un Quizás lo único que desmereció la actuación fue, como ya hemos dicho anteriormente, la escasez de público. Pero eso no impidió disfrutar de un grupo que cada vez va a más, y que promete mucho.

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