Cuéntame una canción: “Your own sweet way” de The Notting Hillbillies

There is nothing I can do,
nothing I can say,
you’ll do what you want to,
you’ll go your own sweet way
your own sweet way.
Now I can talk to you serious,
I can talk to you nice,
but when it comes to love
You won’t take good advice
You’ll go your own sweet way,
You’ll go you own sweet way.
It doesn’t matter what I say,
what I do or what I think,
you can lead a horse to water,
you can’t make him drink.
You’ll go your own sweet way,
your own sweet way.
No hay nada que pueda hacer,
nada que pueda decir,
harás lo que quieras,
harás lo que te plazca.
Harás lo que te…
lo que te plazca.Ya puedo hablarte de modo serio,
puedo hablarte de modo agradable,
pero cuando se trata de amor
no aceptarás un buen consejo.
Harás lo que te…
lo que te plazca.No importa lo que diga,
lo que haga o lo que piense,
puedes llevar un caballo al río
pero no puedes forzarle a que beba.
Harás lo que te…
harás lo que te plazca.

 

Posible definición de “Your own sweet way” de The Notting Hillbillies: una melodía que presenta unas frases de alguien que se queja, con tono de resignación, debido a la alta obstinación de una segunda persona contra cualquier persuasión afectuosa y cuyo sonido se podría describir como una envolvente ciudad toda hecha de terciopelo, un irresistible manjar que mima tu paladar de modo eterno, un especial viaje de relajación en el que te adentras en 1001 ocasiones y que aún deseas seguir repitiendo indefinidamente. Cabe preguntarse entonces, ¿como se concibió esta inmaculada brisa de jazz-country-blues y como se fraguó la peculiar banda que la interpretó?

La extenuante y planetaria gira “Brothers in Arms” de Dire Straits (sobre los cuales también tenéis un monográfico en Muzikalia), en 1986, estaba acabando con las fuerzas y los nervios del inimitable Mark Knopfler. Sin duda, este escocés de leyenda necesitaba algo que le hiciese desconectar de un mega-estrellato, el cual no le hacía sentirse muy cómodo a este guitarrista de oro. Anhelaba él una musical válvula de escape, un estímulo únicamente placentero y no profesional, en el cual no tomase el liderazgo de modo tan evidente y visible como con los propios Straits sino siendo uno más dentro de otra aventura sonora distinta.

Entonces, el 31 de mayo de 1986, de manera del todo sorpresiva, en un popular pub de Leeds (Inglaterra) apareció el mismo Knopfler para brindar un concierto junto a dos viejos amigos suyos, los guitarristas Brendan Crocker y Steve Phillips, ante tan solo 80 atónitas personas. Después de repasar varios clásicos del blues, las ganancias de los tres músicos fue de unos 22 dólares por cabeza al terminar la noche de actuación. A ésta informal iniciativa prosiguió algún bolo más en otros locales modestos del Reino Unido. Ante tan grata experiencia sin ninguna atadura comercial y como si fueran músicos noveles, a Crocker y Phillips les apeteció la idea de grabar un álbum juntos, en 1987 y además ambos querían que el mismo Mark les produjera como dúo.

Notting Hillbillies debut

Pero se precisa retornar bastante más atrás para percatarse mejor del genuino origen de The Notting Hillbillies. Acaeció en 1968 que Mark Knopfler, el cual era un bisoño periodista de 19 años en la misma Leeds City, entrevistó para el rotativo Yorkshire Evening Post al bluesman Steve Phillips; muy aficionado éste a las National, es decir, esas guitarras de resonancia fabricadas en los años 30 (este estético instrumento es la imagen que se exhibe en la cubierta del LP Brothers in Arms, precisamente). Tras ese afortunado encuentro, ambos se hicieron buenos compinches y actuaron juntos, formando la dupla acústica denominada The Duolian String Pickers y registrando incluso una maqueta, en 1970.

Notting Hillbillies germen 1968

Después en 1973, Knopfler partió hacia Londres, fundando allí luego Dire Straits en 1977. Por su parte, Phillips permaneció en Leeds pero necesitaba un sustituto y así es como formó otro tándem similar con el countryman Brendan Croker hacia 1975 y tras fundar un pub como socios, efectivamente tocaron juntos en el propio recinto, durante unos años. Luego de conocer también a Knopfler por esa época setentera, ya por otro lado el propio Crocker encabezó años más tarde el combo The Five O’clock Shadows, a partir de 1985.

Notting Hillbillies germen 1978

Como sugerimos en anteriores párrafos, después de aquellos primeros, satisfactorios y apacibles cónclaves con su viejos colegas, Mark Knopfler, en 1987, halló la oportunidad de abordar más directamente que en Dire Straits todos esos géneros que tanto le habían influenciado y los cuales, hasta entonces, él había filtrado en el rock de su exitosa banda-madre, desde 1978 a 1986. En consecuencia y definitivamente, en 1988, Mark se acabó acoplando al nuevo proyecto también como músico y no solo como productor; además de llevarse consigo a su teclista de confianza Guy Fletcher y a su manager Ed Bicknell a la batería, o sea, dos personas del entorno “strait”.

Por su parte, Brendan Crocker también invitó a aquella misma fiesta a alguien que solía tocar con él en los 5 O’clock Shadows como es Marcus Cliffe, al bajo. Como guinda al suculento pastel, se sumó otro colaborador del mismo Knopfler como es Paul Franklin a la pedal steel guitar y éste último resultó una incorporación decisiva.

Con este arsenal de espléndidos intérpretes bautizados, definitivamente, como The Notting Hillbillies se planteó el registro de un álbum, cuyo título Missing…presumed having a good time (“Desaparecidos…se supone que divirtiéndose”) supone toda una declaración de intenciones.

Notting Hillbillies portada

Según manifestaciones del propio Fletcher, el cual también co-produjo el citado disco y programó algunos instrumentos, dicha grabación (distendida y sin presión la misma, recalco) se efectuó en una casa de Mark Knopfler, situada ésta en el popular barrio de Notting Hill (para el nombre de la banda se propuso un juego de términos con esta misma zona de Londres y con el término “hillbilly”, es decir, un hombre rústico según un argot de Estados Unidos o también haciendo referencia a la música tradicional de ese país americano). Guy también explicó la anécdota de que debido a que una ingente cantidad de cables no dejaban cerrar las puertas de las habitaciones, se colaron ruidos de la calle pero que no se perciben en la mezcla final de “Your own sweet way” ni en el resto de canciones del LP.

De tal modo, se publicó dicha obra en 1990 (alcanzando el nº2 en Inglaterra y otros puestos de altura en las listas de varios estados de Europa), en la cual se versionearon y desempolvaron tonadas poco conocidas del country, blues y folk y también con los tres artífices del proyecto aportando una composición propia: “Will you miss me?” de Phillips, “That’s where I belong” de Croker y por descontado, la mentada “Your own sweet way” de Knopfler.

Ésta última melodía, en formato single, se situó el puesto nº20 en la lista Billboard Mainstream Rock (curiosamente) y se convirtió en la más representativa, llamativa y adictiva de todo el LP. A ésto mismo ayudó la muy honda voz y la distinguida guitarra de Mark Knopfler, el narcotizante maullido de la “pedal steel” de Paul Franklin, los masajeadores coros de Brendan Croker y Steve Phillips, los plácidos teclados de Guy Fletcher, el susurrante contrabajo de Marcus Cliffe o la delicadeza jazzística de la batería y las baquetas “brushes” de Ed Bicknell.

 

De manera intermitente, debido a los compromisos con sus proyectos principales, The Notting Hillbillies estuvieron realizando varias pequeñas giras en clubes, hoteles, teatros y universidades de varias urbes de toda Gran Bretaña, desde 1990 hasta el año 2002 (en alguna ocasión por motivos de beneficencia); incluso también versionando temas de los propios Dire Straits (al final, inevitablemente, Knopfler acabó tomando más protagonismo en los Hillbillies) y con alguna permutación entre el personal secundario, con el paso del tiempo.

Por fortuna, en aquellos shows, en directo, de la banda inglesa nunca faltó el hechicero e inoxidable sosiego de “Your own sweet way”, la cual es como una hamaca que te mece dulcemente, como un refinado bálsamo que siempre derrota a la agresividad, como una sutil calidez estival. Una canción absolutamente fresca en la memoria por muchas de décadas que transcurran.

Notting Hillbillies logo

 

 

2 comentarios en «Cuéntame una canción: “Your own sweet way” de The Notting Hillbillies»

  • el 30 Marzo, 2021 a las 10:14 pm
    Enlace permanente

    Caramba! Desconocía esas primigenias colaboraciones, tan lejanas en el tiempo, del bueno de Knopfler con Croker y Philips, pensaba que se trataba de una inédita aventura de Mark, tras su también muy grata colaboración descográfica con Chet Atkins, en ese giro hacia otros horizontes sonoros más allá de los Straits. Yo también quedé subyugado hasta los poros por la elegancia de “Your Own Sweet Way” y me hice con el Lp, muy agradable, y en el que destacaron también la simpática, en efecto, “Will You Miss Me”, y la sentida “Feels Like Going Home”, ésta ya sin la colaboración vocal de Knopfler. La discográfica quiso aprovechar este divertimento de calidad de Marc y sus colegas, e incluyó estas tres canciones en un recopilatorio de videos de los Diré Straits en los 90s. Encantado de revisitar la canción y la génesis de esta aventura gracias a Txus Iglesias y a Muzikalia. Un cordial saludo.

    Respuesta
  • el 4 Abril, 2021 a las 12:19 am
    Enlace permanente

    Elegante y envolvente canción que me trae muy buenos recuerdos. Interesantísimo artículo con gran cantidad de datos. Muy bien para Txus Iglesias y Bravo por Muzikalia.
    Adelante con esta iniciativa de brillantes canciones como esta de “your own sweet way”.

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP-Backgrounds Lite by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann 1010 Wien