D.A.F. – Fünfzehn Neue Daf Lieder (Superstar Recordings / Universal)

El amigo alemán de los americanos, traducción de Deutsch Amerikanische Freundshaft o lo que es lo mismo de D.A.F. , ha vuelto. Y lo ha hecho a lo grande. Con un cd digno de su prolífica carrera. Una resurrección repleta de calidad musical y de mordaz crítica política.

D.A.F. siempre ha sido un grupo que ha paseado con orgullo su raíz germana, aunque los apellidos de uno de sus componentes le traicionen y de que el disco se haya grabado entre Suecia y Noruega. Robert Görl y Gabi Delgado López (el López yo lo escribo así, con acento en la o, aunque él mismo haya decidido que sea Löpez) han estado en la sombra casi 15 años, quizá, esperando el momento más oportuno. Y han elegido 2003, el año del regreso de los sonidos más electro-pop, una época donde los artistas más electrónicos se acercan al pop y al rock y los más rockeros intentan ponerse al día con la electrónica.

Ellos, sin embargo, mantienen su estilo, eso que se llamó en su etapa más fructífera –mediado de los ochenta con discos como Alles ist gut, Gold und liebe o Für immer-, techno industrial. Es decir, bajos poderosos, voces robotizadas, sintetizadores y mucha mala leche. Y digo esto porque las letras de Fünfzehn neue daf lieder no dejan títere con cabeza, lo que es un mérito más, acostumbrados a que en este estilo la simplicidad sea la característica lírica principal. No hay más que escuchar, por ejemplo, “Der sheriff” –el primer single- o “Der Mussolini” para darse cuenta de que la oposición alemana a la Guerra de Irak o la falsa democracia de semi-dictadores como Berlusconi o Bush no han pasado desapercibidos para un dúo que nunca ha podido dejar de lado lo que de responsabilidad social tiene la fama.

Pero además D.A.F. nos regalan, incluso, una canción en español (sólo por escuchar a este par de teutones simular el castellano merece la pena hacerse con este disco). Se trata de “Mira como se menea”. Siempre han estado a la sombra de sus compatriotas Kraftwerk, pero ahora, aunque sea sólo temporalmente, han subido ese escalón que les separaban y se han puesto a su altura con un sonido retro, que lejos de parecer anticuado, suena de lo más actual.

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