Destroyer – Teatro Lara (Madrid)

Personalmente, me da un poco rabia que el último trabajo de Destroyer, Kaputt (2011), no suene como cuando Dan Bejar lo presenta sobre un escenario. Son gustos, claro, y es totalmente subjetivo, pero a pesar de que es un disco muy inspirado y con una personalidad tan especial (como la de su creador), su producción hace que se me haga pesado con el paso de las canciones.
El concierto con el que nos obsequió el canadiense el 19 de julio de 2012 en el Teatro Lara de Madrid volvió a confirmarme lo que pienso. Sus canciones, arropadas por una banda excelente y perfectamente engrasada, envuelven, hipnotizan y abrazan. Ya lo hizo hace un año en el festival El Día de la Música y lo volvió a demostrar en esta ocasión en un contexto más apropiado y a una temperatura soportable. Si a todo esto le sumas la excelente acústica de este pequeño y acogedor teatro y, cómo no, la presencia y la voz de Dan Bejar, eres testigo de uno de los mejores directos que puedes ver hoy por hoy. No estuvo muy hablador y eso siempre se agradece. Se pasó casi todo el concierto encogido sobre sí mismo y apoyado sobre el pie del micrófono, poniéndose una y otra vez en cuclillas, como si pretendiera que las melodías proyectadas por el saxofonista llegasen con más fuerza al entregado público.
“Your Blues”, cantada a capella, fue la canción con la que se estrenaron. Le siguió “European Oils”, de su disco Destroyer´s Rubies (2006) y, a partir de aquí, el grupo se enfocó casi de manera exclusiva en las canciones de su último trabajo. El sinuoso y sensual single, “Kaputt”, fue la primera en mostrarse. “Downtown”, con esa esencia tan ochentas que le otorga el sintetizador, ayudó a que se fuese creando el ambiente sugestivo que desprende todo el álbum. “Blue Flower/Blue Fame”, “Savage Night at The Opera” y “Looter´s Follies” sirvieron de entrantes antes de que llegasen dos de los platos fuertes de la velada: “Chinatown” y “Suicide Demo for Kara Walter”, esta última con cinco minutos de distorsión utilizando como base las caóticas notas entregadas por la trompeta. El concierto cerró con “Rubies” y se extendió de nuevo en el bis con la larga, pero deliciosa, “Bay of Pigs”.
Quizá faltó alguna que otra canción de sus dos anteriores álbumes o la inmensa “Blue eyes”, pero vamos, la noche del jueves en Teatro Lara no pudo ser más satisfactoria y completa. No hay queja, solo elegancia.

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