Early Day Miners – All Harms Ends Here (Green Ufos)

All Harms End Here es un disco de blanquear los ojos con placer y dolor, tirando la cabeza muy hacia atrás y luego ir cerrándolos, poco a poco, con un largo suspiro. Es un disco de lugares comunes, donde la esperanza se confunde con las ganas de que no exista y que todo acabe de una vez por todas. Un disco que Matt Griffin a la batería y Jonathan Richardson al bajo grabaron en una iglesia reconvertida (la de Old Mt.Gilead) y tuvieron que continuar en otro estudio por detectar en los rollos de grabación extrañas vibraciones del ambiente.

Esta banda de Indiana ya nos había clavado una estaca agridulce entre pulmón y pulmón en el 2002 con el Let us Garlands Bring, su segundo larga duración, un álbum triste y sabio, de guitarras lentas y pesadas, y más tarde nos ponían en tierra de nuevo con Jefferson at rest, indagador del sonido más rock. Ahora las dúctiles guitarras de Dan Burton y Joseph Brumley, dos de los máximos colaboradores de la banda, nos invitan de nuevo a la melancolía y su despliegue armónico, y de un suave empujón, nos arrojan al terreno de la duda y la reflexión.

Ya son varias las veces que esta banda ha sido equiparada a las composiciones del rock gótico de principios de los 80, cuando todo parecía estar perdido tras la muerte del punk y el surgimiento de bandas como The Church, Echo & The Bunnymen o Bauhaus alentaban la idea de nuevos caminos por explorar. Personalmente no sabría si catalogarles, a pesar de intentar evitar ese término ya de entrada, como una banda ‘post-goth’, pero sí que es verdad que los acordes reverberados, densos donde los halla, los coros, sutiles, como llegados de otro mundo, y la base rítmica que parece un lenguaje en sí misma, remiten a bandas del lado oscuro como los actuales Interpol. Por otra parte, canciones como “We Know in Part” o “The Union Trade”, además de erizar de pies a cabeza, traen a la memoria esas magníficas líneas de bajo y esa elegancia desgarradora de las voces de Yo La Tengo; arpegios que no te esperas en el momento perfecto, cambios de guitarra que dejan sin respiración…

En definitiva, All Harms End Here, sigue trabajando el detalle y la precisión, sigue apoyándose en una mirada conceptual, que a fin de cuentas acaba hablando de esa luz entre tinieblas, ofreciéndonos un álbum completo, de belleza profunda y honesta, tanto de fondo como de forma.

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