Entrevistamos a Buffalo Tom

Buffalo Tom nos visitarán el próximo mes de septiembre. Tótems del indie norteamericano, los de Boston publicaron en 2018 su primer álbum nuevo en siete años, Quiet and Peace. Un disco que traerán a nuestro país los días 11 de septiembre al Teatro Barceló de Madrid, 12 a La [2] de Apolo de Barcelona y un día más tarde al recomendable Visor Fest de Benidorm, compartiendo cartel con artistas como James, Nada Surf, Happy Mondays, The House Of Love, New Model Army, The Lighning Seeds y Surfin’ Bichos (entradas aquí).

Quisimos hablar con el cantante y guitarrista Bill Janovitz, líder de la banda, para recordar sus tres décadas en activo, repasar cómo ha sido grabar su estupendo nuevo disco y pasar lista a sus compañeros de generación.

“La inspiración para las nuevas canciones viene de nuestro entorno y las personas en nuestras vidas. Lo que ahora incluye a los niños mayores, nuevas vidas, ex esposas y Nueva Inglaterra en general”

¿Qué piensas al echar la vista atrás y recordar cómo era Buffalo Tom hace 30 años?

Recuerdo la emoción que fue entrar en el estudio por primera vez, después de haber hecho un montón de ensayos en locales para aficionados. En aquel entonces, no existía una verdadera tecnología de grabación doméstica como puede haber hoy en día, que cualquiera puede grabar con pocos medios. Estar en un estudio real en Boston, Fort Apache, y luego hacer que J. Mascis entrara y nos ayudara junto con los grandes ingenieros y productores que había, fue un momento realmente emocionante.

¿Cómo ha cambiado tu método de escribir canciones en estos años?

No creo que el método en sí haya cambiado. Todavía son en su mayoría canciones basadas en la guitarra, pero sí podría decir que, en general, mis letras solían ser mucho más fluidas de conciencia y creo que he mejorado en enfocarlas hacia otros temas. Supongo que he evolucionado con los años.

Entre vuestro último disco y el anterior, Skins, pasaron siete años. Entiendo que ya no sentís ninguna presión por parte de la industria a la hora de grabar.

Honestamente, la única vez que sentimos las presiones de la industria fue por el álbum Smitten (1998). Acabábamos de firmar un nuevo contrato, y el potencial comercial de nuestro tipo de música en general ya estaba bien establecido y parecía que estábamos volando por debajo del radar, a nuestro aire. No estoy seguro de si todos en la banda notaron aquella presión, yo desde luego que sí.

‘Quiet and Peace’ suena más tranquilo, reflexivo y reposado que en el pasado. ¿Crees que es tu álbum mas maduro? Los teclados ocupan tanto espacio en las canciones como las guitarras.

Respondiendo a las dos preguntas, no sé si estoy de acuerdo contigo con que sea más tranquilo y maduro. Depende de con qué discos quieras compararlo. Parece que surgió tras Skins de forma natural. La verdad, no prestamos atención a la cantidad de guitarras o teclados que utilizamos, se trata de usar lo que las canciones necesitan en ese momento. Quizás a veces nos sorprendemos unos a otros con las opciones que tenemos para cada tema, aunque no muy a menudo, creo. También es más fácil para mí decirlo, porque soy quien termina haciendo la mayoría de los arreglos.

¿Cuál ha sido la inspiración para estas nuevas canciones?

Pues como siempre viene de nuestro entorno y de las personas en nuestras vidas, lo que ahora incluye a los niños mayores, nuevas vidas, ex esposas y Nueva Inglaterra en general.

 

Es la primera vez que trabajáis con el productor David Minehan. ¿Cuál fue su contribución al disco?

Solo podría decir cosas buenas sobre Dave, porque es difícil cuantificar todo lo que aporta al proceso. Todo fue estupendo, desde su increíble estudio lleno de equipo vintage, a sus décadas de experiencia tocando y grabando este tipo de música. Es una personalidad extremadamente estable y cariñosa. Fue un verdadero placer trabajar juntos y realmente hemos sido algo tontos por no haber recurrido a él antes.

Quiet and Peace incluye las voces de tu hija Lucy y funcionan muy bien. ¿Por qué decides invitarla?

Gracias. La invité porque la teníamos cerca, canta bien y necesitábamos ese tipo de respaldo. Me gusta mucho el contraste que aporta a mi voz. Es un honor y un gran placer poder cantar con ella.

Cerráis el disco con una canción de Simon & Garfunkel (The Only Living Boy in New York). Háblanos de esta versión

Pues mira, regresando al momento que comentábamos antes en que sentimos la presión de la industria musical, hacia 1996-97 más o menos, intentamos expandir nuestro espectro musical y sonoro para no repetirnos demasiado. Llamamos a nuestro amigo Tom Gorman de la banda Belly, que se habían separado recientemente y se unió a nosotros para grabar en la isla Chappaquiddick en la costa de Massachusetts, en la temporada otoñal. El paraje era realmente desolador, todo muy gris, lo que sirvió de inspiración. Alquilamos una casa y trajimos un montón de equipos de grabación, instrumentos y mucho vino. Fue un tiempo muy fructífero y grabamos muchas canciones, incluyendo alguna versión, como esa “The Only Living Boy in New York”, que fue de idea de Tom e incluso le puso las voces.

Cuando estábamos terminando de grabar este Quiet and Peace, me topé con esa demo y se la envié a mis amigos de Belly, tanto a Tom como a Tanya Donelly. A todos les encantó y Chris (Colbourn, bajista de la banda) sugirió que la grabáramos como Buffalo Tom y así quedó registrada para cerrar el disco. Es algo especial.

 

Se te ve cómodo cantando las canciones de otros.

Si, muy cómodo. He publicado cuatro volúmenes de versiones, unas 100 canciones (están disponibles en streaming y en descarga).

¿Qué música estás escuchando últimamente? ¿Nos recomiendas alguna banda? 

Por supuesto. Escucho mucha música antigua, sobre todo soul, rock ‘n’ roll y folk. Pero gracias al streaming (y sé que mucha gente mayor como yo se alarmará al oírme decir esto) descubro un montón de música nueva. Además, he de decir que mi hija de 20 años me pone una música genial y vivimos en una zona con una excelente radio universitaria que aunque no te lo creas sigue siendo muy importante para mi. Una de las bandas con las que más he estado disfrutando últimamente son Big Thief. Me encantan Thee Oh Sees y el otro día compré un disco de un grupo de Brooklyn llamados The Men que están muy bien. También tengo muchos amigos que hacen música que me gusta mucho, como Tanya y Belly o The Figgs de mi amigo Mike Gent. Juliana Hatfield está haciendo últimamente sus mejores canciones y qué decirte de gente como Neko Case, Calexico, Dinosaur Jr., Belle & Sebastian, etc.

Veo mucho amigo ahí, ¿Sigues las carreras de otros compañeros de generación?

Claro, acabo de hacer un buen repaso por muchos de ellos pero aún veo y sigo escuchando a J. Mascis, a Evan Dando y a John Strohm, de Lemonheads, Blake Babies y ahora presidente de Rounder Records, con quienes estuve cenando el pasado invierno. Hace un par de meses estuve en un concierto de Teenage Fanclub y me encontré en Los Angeles con Mark Eitzel, con quien solía tocar hace tiempo. ¡Hacía como 20 años que no nos veíamos!

Venís a tocar a España en septiembre (Madrid, Barcelona y el Visor Fest) ¿Qué podemos esperar de esos conciertos?

Lo esperamos con ansia. Estoy seguro que muchas bandas legendarias como nosotros dirían lo mismo, pero realmente creo que estamos tocando mejor que nunca en este momento. Hemos mejorado con el tiempo y todavía sentimos mucha emoción tocando canciones de todas las épocas de nuestra carrera

2 comentarios sobre “Entrevistamos a Buffalo Tom

  • el 13 Agosto, 2019 a las 8:40 am
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    Qué majete Bill. Me ha caído guay

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  • el 14 Agosto, 2019 a las 9:49 am
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    su último disco está muy bien

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