Especial: 10 discos esenciales de Mark Lanegan

Mark Lanegan

Mark Lanegan falleció el 22 de febrero de manera repentina y sin que siquiera pudiéramos sospecharlo, generando esa dolorosa punzada de incredulidad que causan las noticias inesperadas.

El músico norteamericano empezó su carrera hace casi cuatro décadas, dejando tras de sí innumerables discos en solitario, junto a otros artistas y en bandas como los recordados Screaming Trees que fundara en 1985 en Ellensburg, su ciudad natal.

Cerca de una veintena de álbumes bajo su nombre o con su participación, impregnados de su voz cavernosa, de esa fuerte personalidad y de un ímpetu arrollador que llenaba cualquier escenario al que se subiera.

Se nos hace hasta raro escribir esto, pero pensamos que la mejor manera de reivindicarle es haciendo un recorrido por algunos de los hitos de su brillante trayectoria. Aunque muchas obras incuestionables quedarán fuera, trataremos de que esta selección abarque lo más importante.

10 discos esenciales de Mark Lanegan

Screaming Trees – Sweet Oblivion (1992)

Siempre se considerará a Screaming Trees como parte del grunge, aunque quizá estaban varios peldaños por encima de muchos de sus compañeros. Así puede verse 30 años después de su publicación, en un trabajo sólido en el que absolutamente nada sobra. Más alejado del punk de sus predecesores y con la vista puesta en el rock setentero, Sweet Oblivion (1992) disputa por colocarse entre los mejores Lps del primer grupo de Mark Lanegan.

 

Mark Lanegan – Whiskey for the Holy Ghost (1994)

Aunque ya había debutado en solitario con The Winding Sheet (1990), no fue hasta este disco cuando su carrera como solista comenzó a brillar con la intensidad que llegó hasta nuestros días. Alejado de los rockismos de su banda, supo cobijarse en historias de dolor y derrota haciendo de su voz, el arma infalible para conquistarnos. Es el preludio de lo que estaba por llegar y se puliría con el tiempo, pero que ya se ve reflejado en este álbum lleno de susurros, cuerdas y guitarras acústicas y una amplitud que iría desarrollándose poco a poco.

 

Screaming Trees – Dust (1996)

Si  Sweet Oblivion (1992) fue el primer aviso, consideramos a Dust (1996) la obra maestra de la banda. Fue la mejor despedida posible, en la que se alejaban de todo lo que acontecía en Seattle entregando un clásico del rock and roll de los 90. La voz de Lanegan sonaba cálida y, sin embargo, inquietante, seria y dolorosa. Otro importante aviso de lo que vendría años después. Hitos como “All I Know”, “Dime Western”, “Gospel Plow” o la inicial “Halo Ashes” con aires a Echo & The Bunnymen, quedarán ahí para siempre.

 

Queens Of The Stone Age – Songs For The Deaf (2002)

Este no es un disco de Lanegan como tal, pero su participación en él es notable. Habiendo tenido un cameo en Rated R (2000) junto a Queens Of The Stone Age, repitió la jugada en el tercer álbum de los rockeros del desierto comandados por Josh HommeSongs For The Deaf contiene nada menos que cinco canciones co-escritas por él, que también pone su voz en temas como el titular.

 

Mark Lanegan Band – Bubblegum (2004)

Bubblegum pasará a la historia como uno de sus primeros golpes encima de la mesa. Estas canciones redentoras de lujuria, añoranza y furia con compañías tan memorables como las de sus colegas y por entonces compañeros Joshua Homme Nick Olivieri, de Queens Of The Stone Age, Greg Dulli de Afghan Whigslos Guns & Roses Izzy Stradlin Duff McKagan y una soberbia PJ Harvey dándole la réplica en las geniales “Hit The City” y “Come To Me”, fueron suficiente combustible para que cayéramos rendidos ante él.

 

Soulsavers – It´s Not How far You Fall, It´s The Way You Land (2007)

“Con un disco como It’s not how far you fall, it’s the way you land hasta el mismísimo Lucifer podría redimirse de sus pecados. Soulsavers han facturado un ente de imaginería espiritual y oscura que hermana directamente con Woven Hand. Si los brazos clamando al cielo son la banda de David E. EdwardsSoulsavers serían las rodillas clavadas en el suelo. Esta suerte de trip-hop añejo, orgánico y saturado de codeína se trama sobre una iconografía mística que necesita un lacerante predicador como Mark Lanegan. Con una mención a la reseña escrita por mi compañero Raúl del Olmo queda todo explicado, ¿verdad?

 

The Gutter Twins – Saturnalia (2008)

Lanegan Greg Dulli de Afghan Whigs unen talentos para alumbrar el interesante combo The Gutter Twins. Amigos y colaboradores durante largo tiempo, conformaron una pareja autodenominada “los Everly Brothers satánicos”, a quienes por cierto versionaban en sus presentaciones en directo. Alternando el micro en cada una de las canciones, entregaban una obra de post-grunge alimentada por un gusto compartido por el fruto prohibido de la vida. Una interesante obra que recuperar de tanto en cuanto.

 

Isobel Campbell & Mark Lanegan – Hawk (2010)

La unión del norteamericano con Isobel Campbell, ex cantante de Belle & Sebastian dio como resultado tres interesantes álbumes en los que se convertían en una especie de nueva encarnación del cavernoso Lee Hazlewood con su dulce Nancy Sinatra. Temas cubiertos de polvo del desierto, engalanados con conmovedores arreglos y una química que dio certeros resultados. Este nos parece el mejor de los tres.

 

Mark Lanegan Band – Blues Funeal (2012)

“Normalmente escribo en guitarra. Esta vez compré un par de cajas de ritmos y un sintetizador, un viejo teclado Casio”. De sus aventuras junto a Soulsavers quedó el poso de la electrónica, con la que empezó a coquetear en Here Comes That Weird Chill (Beggars Banquet, 2003), el EP que avanzaba Bubblegum. Blues Funeral es un siniestro armazón poblado de baterías electrónicas, sintetizadores y loops con los que se construye un nuevo tratado de blues-rock oscuro que todos suponíamos, aunque con otros mimbres.

 

Mark Lanegan Band – Phantom Radio (2014)

Coincidiendo con su 50 cumpleaños llegaba Phantom Radio (2014), su noveno disco en solitario, en el que contaba con la colaboración de la violinista Sietse Van Gorkom, el guitarrista Duke Garwood y de su novia Shelley Brien. Un trabajo con ecos del postpunk británico de los 80 en momentos como “Floor Of The Ocean”, que suena tremendamente profundo en “Eyes of a Child” o “Judgement Day” y hasta frágil en momentos como “I Am the Wolf” y “The Wild People”.

 

 

Manuel Pinazo:

Ver comentarios (2)

Esta web usa cookies.