Gigolo Aunts – Sala Bikini (Barcelona)

Tres años después de su última visita a Luz de Gas, Gigoló Aunts regresaron el pasado 5 de junio a Barcelona para presentarnos su trabajo Pacific Ocean Blues, esta vez en la sala Bikini. La noche empezó con los navarros Bol frente un escasísimo publico. Su música rock-post-punk no consiguió cuajar entre la audiencia a pesar de su indudable voluntad.
No son buenos tiempos para fórmulas musicales al estilo de No Doubt, que han sido copiadas hasta la saciedad a lo largo de los 90. Así que tras una actuación de apenas media hora y cerraron su actuación con una versión de “Under Pressure”.


La sala Bikini presentaba ya un lleno respetable cuando a eso de las diez salieron al escenario Dave, Steve y John (el batería titular Fred Eltringham estaba esta vez ausente por otros compromisos profesionales). Abrieron como no podía ser de otra manera con “Hello” seguida por “Mr Tomorrow”, uno de esos éxitos instantáneos que caracteriza a los Gigoló Aunts como también lo es su nuevo single “Even Though”.


El repaso casi exhaustivo a su nuevo trabajo se interrumpió ocasionalmente para rescatar clásicos de su carrera. Así John colocó la cejilla en la guitarra para tocar el riff de “Everyone Can Fly” y continuaron con otros temas de Major Themes and Minor Chords como “The Big Lie” o “C’mon C’mon”. Sin duda fueron los temas con los que el público más disfrutó y arrancaron sonoros aplausos. No podía faltar tampoco esa noche “Where I find my Heaven”, la canción que les lanzó en Europa, “Kinda Girl”, que los recuperó del bache tras una mala experiencia con una antigua discográfica y “The Girl From Yesterday”, su versión del tema de Nacha Pop.


Pero si por algo resultan adictivos los conciertos de Gigoló Aunts es por la predisposición tan positiva que demuestra el grupo en el escenario, y esta vez volvieron a demostrarlo. Los que asistimos a ese concierto recordaremos durante mucho tiempo el broche de oro a dos horas de buena música. El hecho de que salieran a hacer tres bises ante la insistencia del público ya es buena señal; pero que el tercero lo hicieran cuando la luz de la sala Bikini se había ido, es muy de agradecer. Se marcaron un unplugged en el sentido literal con dos guitarras, tres voces y una pequeña percusión mientras el publico se mantenía en total silencio. Similar a lo que pudimos ver en Travis a finales del año pasado, pero en esta ocasión sin premeditación ni alevosía. La canción escogida, “Love and Mercy”, de Bryan Wilson, no dejó indiferente a ninguno de los asistentes, que no podían imaginarse un fin de fiesta semejante. Lamentablemente nos desalojaron rápidamente de Bikini por motivos de seguridad por lo que un público muy correcto y educado no pudo seguir disfrutando de esa experiencia excepcional.


Tras la actuación, Steve Hurley confesó que había sido uno de los conciertos en los que más habían disfrutado últimamente.

Quizás lo dijo por decir, pero la soltura y las ganas con las que se les vieron en el escenario nos lleva a pensar que realmente se lo pasaron bien, y también lo hizo el público.

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