Keane – Sala Razzmatazz (Barcelona)

Hace apenas cinco meses, los británicos Keane lanzaban su cuarto largo, Strangeland, en el que regresan a los orígenes sonoros de su primer disco para preguntarse, de manera algo tibia, acerca de sus propias vidas. Y su interminable gira de presentación les acercaba de nuevo a Barcelona, una ciudad en la que está por llegar el concierto en que Keane no agote las entradas.
Acorde con el aire general del nuevo disco, se presentaron sobre el escenario con un decorado sobrio y cálido, presidido por un rótulo de neón en el que se leía Strangeland y que recordaba vagamente una cafetería vintage, para abrir su set de forma algo descafeinada con “You are young”, el primer tema de Strangeland.
A partir de ahí, un tracklist equilibrado de viejos y nuevos temas, en el que la gente enloqueció con “Bend and Break” o “Everybody´s changing” (en la que Chaplin comentó divertido “parece que nunca os cansaréis de esta canción”). Y en el que algunos temas nuevos, como “On the road” o “Silenced by the night” cumplieron las expectativas y sonaron potentes y ágiles. Pero otros como “The starting line” o “Neon river” se atascaron un poco: demasiado monótonos y poco atractivos.
Tuvieron tiempo para el intimismo con “Hamburg song” y para los momentos de stadium rock y estribillos colectivos con “Somewhere only we know” o “This is the last time”. Y por supuesto dejaron para el final la artillería pesada. Cerraron con “This Is the Last Time”, “Somewhere Only We Know” y “Bedshaped” (que sigue sonando tan bien después de ocho años), para un bonito bis en el que sobró “Sea Fog” pero con las enormes “Sovereign Light Café” y “Crystal Ball”.
¿El principal problema del concierto? Keane sonaron exactamente igual que en disco. ¿Es eso malo? No. Es aburrido. No movieron una nota. No improvisaron un acorde. Salieron con el piloto automático, encorsetados y esperando que fueran las ganas del público las que levantaran el concierto. A ratos incluso parecían cansados. No en vano nos racanearon un segundo bis con una versión de “Under pressure” que han venido tocando en otros conciertos de su gira. Pero no en Barcelona.
Sinceramente, han tenido días mejores. Aunque, eso sí, nadie podrá decir que fue un mal concierto.
 

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