Nacho Vegas + Aroah – Sala Apolo (Barcelona)

Debatíamos en la cola de entrada cúal había sido el concierto nacional del año. Sonaron muchos nombres pero no sabíamos concretar uno.

Ya en la sala, nos llevamos una pequeña sorpresa. El Apolo se había vestido de gala para recibir a los invitados ilustres de esa noche. Mesas, sillas y velas le daban un toque único a una sala mítica.

Aroah (Irene y David), aun con 1 hora de retraso, jugaron primero, con un set de media hora en el que incluyeron temas de su EP «Cuando Termines con todo, habrá terminado contigo».

Creo recordar que era su primer concierto en Barcelona, exceptuando una presentación en la FNAC, y desde entonces, se nota que el grupo en directo ha crecido. A David se le ve disfrutar en la batería, por algo es uno de los mejores de España, e Irene lo pasa bien acariciando su guitarra, y utiliza su frágil apariencia para sorprendernos en temas estremecedores como «320» o «La historia más triste», inédito hasta la fecha, y único tema en toda la noche que cantó en castellano. Y yo soy de los que la prefiero en ese idioma…

Poco después de acabar Aroah, saltaron al escenario Nacho Vegas y su equipo. Las dudas asaltaban mi cabeza después de la presentación en el FIB, dónde un pésimo sonido nos aguó la fiesta.

Pero esas dudas se desvanecieron ya en la primera canción, «Actos inexplicables», la bella melodía que abre el mejor disco nacional del 2001.

El grupo, con una concentración admirable, un sonido excelente, y la voz sonando limpia y clara por encima de los instrumentos, fue desgranando el disco, con temas como «Al Norte del Norte», «El Angel Simón» (que en directo emociona aun más si cabe), la prescindible versión de «Que te vaya bien, Miss Carrusel», el viaje por «El Camino» (endurecida en su parte final con guitarras y batería) o «Molinos y Gigantes». También incluyeron en esa fase del concierto «Las manos dentro del agua», con los coros de Irene.

La última canción antes del bis fue la puñalada que acabó por romper nuestros corazones. Titulada «En tu sed», Nacho utiliza esos 8 minutos para pedir perdón por todo, incluso por existir. Las caras del público, sorprendidos por la intensidad de la canción, eran un poema.

En los bises, guiño a Leonard Cohen y «Baby Cat Face», de su disco conjunto con Aroah, acompañada por Irene en la voz y David en la percusión.

A la salida del concierto, los comentarios acerca del mejor concierto nacional del año ya no dejaban lugar a duda…

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