Pal + Aeropuerto – Be Cool (Barcelona)

Aeropuerto abría la noche en la sala Becool dentro de la mini gira por salas de Barcelona en la que están presentando las canciones del EP Sesiones Panorámicas. Permitidme que use un símil futbolístico: los jugadores jóvenes, que empiezan a destacar a temprana edad y que se les conoce como “futuras promesas” suelen ser aquellos que, a las primeras de cambio, dejan huella de su calidad, de su técnica y de sus ganas de llegar lejos. Ese es el caso de Aeropuerto.

Aeropuerto, dejan muestras de su calidad, con canciones bien construidas, moviéndose entre el rock psicodélico de “Destellos” (donde podemos ver influencias de My Bloody Valentine o Spiritualized) y el indie-pop de “20 a 1”, más cercano a los omnipresentes Los Planetas o a los nunca suficientemente valorados Niños Mutantes.

Su buen hacer se pone aún más de manifiesto en canciones de medio tiempo, reforzadas con numerosos arreglos como dejan patente en “Anestesia” o “Demonios”. Destacable la aportación de sonoridad del guitarrista Oriol López y de los arreglos de teclado de Héctor Torres, transportándonos en algún caso a sonoridades espaciales, al mejor estilo Spacemen 3, como en “No se donde iré”.

La diferencia entre dar el salto y continuar siendo una “eterna promesa” depende de sus ganas y capacidad de trabajo y, por supuesto, de la suerte. Ésta última, parece de su lado si hacemos caso a su reciente fichaje por el sello inglés Naked Man Recordings, por tanto, es hora de trabajar.

Si Aeropuerto son una promesa, PAL son una realidad más que consolidada. Los madrileños mostraron su lado más rockero con un show absolutamente inquebrantable y con una tensión escénica de impresión.

La presentación de su nuevo trabajo Canciones para el fin de una especie, engendrado durante seis meses en un pueblo medio abandonado de Ávila, arrancó igual que el álbum con “Cuenta Atrás”, a medio tiempo y con una evolución final que dejó con la boca abierta a las primeras filas y que sirvió para desembocar en la profunda y eléctrica “Ya te llegan”. Carlos Toronado es sin duda un frontman de escándalo, que llena todo el escenario con su voz, sus alaridos y sus bailes, como si de la danza de la lluvia se tratara, a la que el resto de la banda, de la que destaca la precisión y contundencia de KiKe Pierrot tras la batería, se une a la perfección avivando el fuego y calmándolo a su antojo. ¿Hay raíces sioux en Torrijos? Quizás.

“Artista del Trapecio” y la melódica “Un hilo de Wolframio” completaron el set del nuevo álbum, para dejar paso a la psicotrópica y theremínica “Despierta” y “Molécula” de su primer trabajo, Factores que afectan al equilibrio, que hicieron las delicias de los que siguen a la banda desde el principio y poco han podido disfrutar de sus actuaciones en la ciudad condal donde, por desgracia, no se prodigan en exceso.

Volvieron al escenario para rematar la faena con “Un día después del eclipse” y consiguieron dejarnos con la sensación de haber visto a una de las bandas más personales del panorama nacional y con un directo tan engrasado como interesante. Eléctricos, psicodélicos, excéntricos y tremendamente sólidos.
Presente y futuro de la escena nacional juntos en una gran noche.

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