Samiam + Eric Fuentes + Days of Heroes – Ritmo y Compás (Madrid)

El pasado sábado disfrutamos en la capital de uno de los carteles más espectaculares del año dentro de la escena del hardcore punk melódico: No todos los días se congregan en un mismo cartel nombres legendarios como Samiam, artistas con el oficio de Eric Fuentes y promesas tan pujantes como Days of Heroes.

Abrieron la noche los madrileños Days of Heroes. Con tan sólo un EP compuesto de cuatro canciones, convencieron de que su propuesta cuenta con un potencial descomunal ante una sala aún desangeladamente vacía.

Desde el inicio con “Oxygen” hasta el cierre con su tema estrella, “Run Away”, no mostraron signo alguno de flaqueza aún sin haber prácticamente público delante. El horario no jugó a su favor, pero nuevos temas menos encorsetados por los tics del género y de mayor complejidad compositiva, junto a la precisión con que sonó alguno reconocible como “Flesh and Bone”, nos permiten augurar un gran futuro a la formación.

Si de algo puede presumir Eric Fuentes y es del todo innegable son las absolutas tablas que demuestra desde un escenario. Seguro, confiado, comunicativo y defendiendo el equilibrado trabajo que este año ha publicado junto a su nueva banda El Mal, reverdeció viejos laureles que parecían extintos en los últimos años de vida de The Unfinished Sympathy.

La directa “Little wild girl” abrió fuego y hasta el cierre definitivo con ese pepinazo descomunal de minuto y medio que fue “Growl”, canciones como “El pobre esmolet” u “Hora punta en territori enemic” entonaron poco a poco al personal cara a la catarsis absoluta que la audiencia experimentó posteriormente con Samiam, banda a la que Eric citó como influencia clave en su devenir musical.

Samiam son una de las leyendas norteamericanas de la escena hardcore-punk que desde finales de los 80 se vienen labrando un nombre con letras mayúsculas y que, injustamente, por mucho reconocimiento que tengan dentro del mundillo, nunca han repercutido como posteriores compañeros de género que, cogiendo parte de su legado, han logrado trascender a otro nivel como Foo Fighters o Jimmy Eat World.

Venían a presentar Trips (11), disco que parece querer devolver a los de California una posición que sus largos lapsos de tiempo a la hora de publicar material en los últimos años habían perdido. Más melódico y sin el desgarro que sus grandes discos clásicos albergan, es un disco a toda vista defendible.

Tanto, que sus temas encabezaron el inicio de show engarzando “80 West”, “Clean up the mess” y “September Holiday”, siendo esta última la que tiene más posibilidades de convertirse en su nuevo clásico por el brío tan vivificante que transpira.

Pero no fue hasta que asomaron clásicos de su disco más robusto, Astray (00), como “Sunshine” o “Mud Hill” cuando el público enloqueció y comenzó lo que sin duda ha sido una de las experiencias más destacadas en cuanto a entrega he visto en mucho tiempo: hubo quienes subieron al escenario a cantar con Jason Beebout, otros organizaban pogos con sentido, o recuperaban la adrenalítica costumbre de entregarse al Crowd Surfin’. Incluso un fan se llegó a apropiar entre tema y tema del micrófono de Jason para recriminar a los encargados de sonorizar el show por los molestos problemas de audio que padecimos para escuchar con nitidez su voz en algunos lances del concierto. Ejemplar.

La banda tocaba encantada por la comunión tan ideal demostrada y, pese al paso del tiempo inexorable, no cesaron de contagiarnos la crudeza e intensidad pretéritas, logrando con  viejos temas como “Capsized” o “Full on” detener el reloj universal, allí, en una sala de conciertos cualquiera de una ciudad cualquiera del mundo.

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