Shellac + Helen Money – Matadero (Madrid)

“Mirad con vuestros ojos, no a través de los teléfonos y las cámaras”. Con estas palabras se dirigió Bob Weston al público y a los fotógrafos al empezar el concierto. Y nunca mejor dicho, lo que ocurrió en el Matadero de Madrid el seis de junio era para ser visto de cara a la realidad, simplemente con la retina, sin artificios de ningún tipo. Tanto para lo afortunado como para lo desafortunado, que también lo hubo. Ver en directo a Shellac sigue siendo una experiencia intensa, aunque se haya disfrutado en varias ocasiones. El trío de Chicago aprovechó su tradicional visita por el festival Primavera Sound en Barcelona para hacer una pequeña gira por Madrid y Hondarribia (Guipúzcoa) antes de afinar sus instrumentos para visitar al hermano recién nacido del festival barcelonés, el Optimus Primavera Sound, que se celebra este fin de semana en Oporto.

La elegida para abrir la velada fue la chelista Helen Money (Alison Chesney) que durante media hora evocó parajes de ambiente denso y oscuro gracias en gran parte a los sintetizadores.

Sin concesiones y casi sin pausa, la banda liderada por Steve Albini desgranó en poco más de una hora parte de su repertorio, similar al que ofrecieron en el Primavera Sound, y alguna que otra canción nueva. Además también tuvieron tiempo para homenajear a AC/DC con una corta versión que duró escasos segundos y que dejó al público con ganas de más. Para quien no conozca a Shellac, la melodía y la estructura arquetípica de estrofa/estribillo/estrofa no suele tener protagonismo en sus canciones. Sus armas, que saben manejar con la precisión de un cirujano, son canciones montadas sobre un indie-hardcore bruto, rabioso, pesado y demoledor. Pocas bandas de rock suenan tan profesionales y derrochan tanto carisma en directo sin necesidad realizar aspavientos y alardes efectistas. Con la contundente y primitiva forma de aporrear al batería de Todd Trainer, el pegajoso bajo de Bob Weston y la depurada y cruda técnica de Steve Albini a la guitarra lo único que se puede hacer es mirarlos, disfrutarlos y convulsionarte con la boca abierta por lo que estás presenciando y para que los tímpanos no sufran más de lo necesario.

Pero por desgracia, y cuando solo llevaban sobre el escenario una hora y estaban a punto de acabar de tocar la magnífica “Wingwalker”, una de las promotoras del concierto pidió a la banda que parase de tocar. Parte del público en ese momento se puso a silbar e incluso a insultar pidiendo explicaciones. Por lo que comentó la responsable al hacerse dueña del micrófono de Bob Weston, los vecinos del barrio de Legazpi habían llamado a la policía quejándose del volumen y las autoridades se habían presentado en la puerta del Matadero de Madrid exigiendo que el concierto acabase de inmediato. Gran parte de los asistentes se resistieron a abandonar la sala esperando a que lo que acababan de vivir fuese una broma.
Para nada, el concierto fue seccionado sin piedad y nos quedamos a medias, sin ver como desmontaban la batería de Todd en “End of the radio” y sin despedirnos de la banda como se merecía. Todo por una mala organización de horarios por parte de Matadero. Todo por un despropósito. Esperemos que este incidente no cale en Shellac y vuelvan lo antes posible a Madrid.

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