Son Lux – La 2 de Apolo (Barcelona)

Desde que el proyecto Son Lux saliera de la habitación en la que Ryan Lott componía en solitario sus canciones para convertirse en una banda de tres miembros, su música se ha vuelto más energética y poderosa. El guitarrista Rafiq Bhatia y el batería Ian Chang acompañaron a Lott en su anterior gira y pronto descubrieron que la química entre ellos se mantenía en el estudio, pasando a formar parte de Son Lux. Y así surgió su último disco, Bones, escrito ya como trío y que venían a presentar en directo en la penúltima cita de su gira europea.
Ya en la anterior visita, Son Lux convirtió su pop avant-garde en un derroche de potencia cercano al post rock y el miércoles siguieron en esa misma línea, con tres personas sobre el escenario pero multiplicando el sonido en un millón de capas, instrumentos y coros, en una demostración casi acrobática de la pericia de los músicos, que no se dan un respiro. No es fácil, la música de Son Lux. Sobre el escenario se mezclan el pop sinfónico con elementos de rock progresivo, free-jazz, música clásica, electrónica y pop barroco.
Pero los temas fluyen con naturalidad y la banda construye una dinámica más cercana a la ópera y sus desarrollos teatrales que a un concierto de música pop. Un setlist pensado como un todo más que como una sucesión de temas. Así, desde que abrieron con “Change is everything” hasta que cerraron con “Lost it to trying” los temas perseguían dejar al público sin aliento. Y lo consiguieron con un recorrido majestusos con temas delicados como “Easy”, frikadas sonoras como “You don’t know me” o estribillos colectivos como el “now I want to be free” extraído de “Now I want”.
Un concierto apabullante, aunque extrañamente refrescante, de una de las bandas más interesantes del pop actual. Aunque llamarlo pop igual es simplificar demasiado.

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