Stereophonics – Apolo (Barcelona)

Por fin Stereophonics visitaban la ciudad condal, tras un par de tentativas fallidas, y su cuarto trabajo debajo del brazo, You Gotta Go There To Come Back. Y una vez concluido, la noche no les podría haber ido mejor a la banda: una sala Apolo casi llena con un público entregadísimo, cosa que no evitó que, en las últimas filas, se produjera, una vez más, el fenómeno que viene se viene produciendo desde hace algún tiempo en los conciertos de Barcelona: los corrillos de gente que vienen a charlar durante la actuación y que no hacen si no molestar a los que vamos a disfrutar de la música. Y es sobre todo en conciertos donde la música es mucho más suave cuando esta situación es particularmente molesta.

Por suerte, si hay algo que caracteriza el directo de Stereophonics, es su fuerza y su potencia, sobre todo desde el giro que han experimentado en su último trabajo hacia el rock el mayúsculas (aunque con un acierto cuestionable), y la contundencia de las guitarras evitó que los murmullos se comieran a los acordes. Así, pudimos disfrutar de un directo sorprendente, muy regular y bastante coherente, en el que repasaron casi todos los temas de su último trabajo y los más significativos de sus anteriores trabajos, logrando con ellos algunos de los momentos más intensos de la noche.

Su puesta en escena está pensada para recintos mayores al de la sala Apolo. Sólo había que ver las grandes torres de luces que cortaban el paso a lado y lado del escenario – normalmente libre – y el fuerte volumen del sonido, que en temas como “Madame Helga”, con la que abrieron el concierto, era prácticamente estruendoso. Además, sobre el escenario pasan de ser tres personas hasta siete, dos de las cuáles se encargan de los coros, con lo que su propuesta gana en solidez e incluso espectacularidad. Musicalmente, el refuerzo instrumental – teclado y segunda guitarra – es de agradecer, sobre todo para que los temas adquieran más fuerza y profundidad, y no se queden en meras copias del material grabado.

La banda parecía muy cómoda, aunque, eso sí, se mostraron muy fríos y muy a lo suyo, casi como autómatas, cosa que contrastaba con la entrega de la mayoría del público. Y aunque quizás pudiera parecer que sus desiguales trabajos configuraran un repertorio irregular, consiguen hacer revisiones actualizadas de sus grandes temas anteriores – “The bartender and the Thief”, “Plastic California”, “Have a nice day” –, en las que el coro acompaña a la voz del solista Kelly Jones, y en las que las guitarras se vuelven más agresivas. Es de esta manera que las canciones del trío, nuevas y antiguas, adquieren otra dimensión

Stereophonics lograron triunfar en su visita a Barcelona con una exhuberancia musical impensada, que quizás pudiera parecer pretenciosa, pero que era necesaria para que, al menos, sus últimos tema traspasaran la barrera de la anécdota y adquirieran una solidez que le falta al compacto.

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