The Dwarves + Vigilante Gitano – Gruta 77 (Madrid)

“Se me hace raro entrar al Gruta de día” Le decía una chica a su amiga en la puerta de la sala. La apertura de puertas estaba anunciada a las 20:00, aunque como era de prever la hora de comienzo no sería la que rezaba en los carteles. No en vano, la sala anuncia jocosamente: “Impuntualidad en todos los conciertos” en sus flyers. Con todo y con eso, entramos a la sala siendo de día, si que era raro, sí.

Vigilante Gitano, que nacen de las cenizas del grupo madrileño de Punk, Suckin´ Dicks, eran los encargados de caldear el ambiente. Bien arropados por sus amigos y conocidos, dieron un concierto más que interesante. Punk acelerado, irreverente y gamberro, aunque no exento de ser tocado con gran técnica, lo que hace de ellos un grupo muy potente en directo. Si a eso le añadimos un frontman de los que no dejan títere con cabeza, entonces estamos ante una suerte de grupo Punk Rocker al que deberíamos seguir la pista. Muchos de los que estaban en primera fila, acabaron rociados de la colonia Baron Dandy, por cortesía del cantante, al grito de: “¡Aquí huele a viejo!”. Lo dicho, unos gamberros sin parangón.

Si hay una banda de punk que ha sabido explotar su leyenda hasta limites insospechados, son The Dwarves. Los californianos de adopción se han granjeado una fama de personajes al borde de la ilegalidad que parece responder a la realidad, al menos en sus primeros tiempos. Muchas anécdotas, que vienen a engrandecer el mito, las relata el propio Blag Dhalia, en el libro recién publicado, en el que cuentan (por ejemplo) como en las primeras giras de la banda lograban subsistir a base de tarjetas de crédito robadas.

Aquellos que estuvieron en su concierto del 1993 en la mítica sala Revólver de Madrid, sabrán bien a qué tipo de personajes nos enfrentamos. Aquellos Dwarves, empeñados en dotar a su Punk Rock de peligrosidad, salieron armados, en aquel entonces, con vasos de plástico con un bebedizo parecido a la cerveza, aunque muchos aseguraron eran orines, y se los lanzaron al público. No contentos con eso, el líder y vocalista, B Dhalia, comenzó a soltar bofetones con sendas manos y alguna vez con el micro a los de la primera fila, y el guitarrista; Hewhocannotbenamed, totalmente desnudo, y en un alarde de generosidad, dejó su miembro a merced del respetable. El concierto no duró más de quince minutos, pero los supervivientes tuvieron la percepción de haber asistido a algo grande.

Los asistentes al concierto del pasado domingo en el Gruta debieron pensar que iba a ser algo así, ya que la mayoría de los fans se agolpaban atrás, dejando la parte delantera del escenario vacía a merced de fotógrafos y a algún atrevido. Nada más lejos de la realidad. El estupor generalizado fue patente cuando la banda salió al escenario sin el guitarrista Hewhocannotbenamed. Ni grupo ni nadie había avisado de que venían sin el guitarrista original.

Como si el mundo se fuera a acabar, Blag Dhalia y sus acompañantes, guitarra, bajo y batería, se pusieron a repartir cera, condensada en pildorazos punk de no más de dos minutos procedentes de su primera época, sobre todo del primer disco para SubPop, Blood Guts & Pussy, obviando así sus últimos trabajos. También cayeron grandes hits como: “Everybody´s Girl”, o “The Dwarves must die”. El pogo que se monto en el Gruta no fue ni medio normal, con el público desatado y habiéndose olvidado ya de la falta del guitarrista innombrable. Una canción detrás de otra, sin un segundo de paradas para respirar, con un Blag Dhalia dando el micro al público, incitando al baile salvaje y, la verdad, en plena forma.

El concierto no llego a los cuarenta minutos, y sí, Blag acabó entre el público, también tuvieron la desfachatez de presentar a un tipo semidesnudo con la máscara que suele llevar Hewhocannotbenamed, hacia la mitad del concierto, para animar al personal.

Aunque el poco más de media hora de concierto fue una autentica apisonadora, difícil de ver todos los días, el fantasma de la tomadura de pelo revoloteaba  en el ambiente. Las opiniones eran para todos los gustos y colores, los que habían estado partiéndose el espinazo envueltos en ese frenesí llamado pogo; se lo habían pasado de miedo, los que habían estado más atentos eran los más críticos.  Y sobre todo, la falta del mítico guitarrista a muchos les pareció poco menos que vergonzosa.

Debe ser por eso que la banda se ha apresurado a asegurar desde su facebook oficial, que el guitarrista permanece detenido en Finlandia a raíz de su último concierto allí. Si tenemos en cuenta que la noticia viene de un tipo que fingió su propia muerte, solo sabe él con qué objeto, no me extrañaría que el comunicado fuera otro de sus bulos.

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