The Elderberries – Nothing Ventured, Nothing Gained (Discograph / PuPilo Records / PopStock!)

Quién no se arriesga, no cruza el mar. Bien podría ser el leitmotiv de PuPilo Records; no tan atractivo como el “¿Tu madre aún te hace la cama? Entonces no compres nuestros discos”, pero sí bastante fiel a la realidad. Sin embargo, esta expresión (que tendría su castiza correspondencia en el refranero español con aquel “Para coger peces hay que mojarse el culo”) es la traducción al Nothing Ventured, Nothing Gained del último regalo de la discográfica barcelonesa: The Elderberries.

El debut de esta banda, que suda yanqui y está formada por tres británicos, un canadiense y un francés, llega con viento a favor después de su paso por países como Estados Unidos o el Reino Unido y, sobre todo, del apoyo logístico del film galo Hellphone (sobre un adolescente y un móvil con poderes; nadie dijo que fuera buena), para el que aportaron hasta siete temas. Eso, la ayuda en forma de portada de Chuck Sperry, su talento y el reciente reavivamiento del rock con mayúsculas (con el éxito de Wolfmother, la reaparición de bandas como The Stooges y el reencuentro de Led Zeppelin) aseguran el debut de estos jovencitos.

Porque, además, su historia les asiste. Unidos por el destino en una elitista escuela internacional, fueron expulsados por conducta rebelde y con sólo 15 años compusieron la mayoría de las canciones de un debut que les llega con la mayoría de edad; de película, o al menos eso cuentan. En cualquier caso, el plástico no exige la excelencia en la composición, pero sí tiene todo lo que le hace falta a un buen disco de rock: un cantante con carisma, guitarras afiladas en el mismísimo infierno y una batería que acelera los pulsos a su antojo.

Cómo y cuándo acabarán ya es otra cuestión.

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