The Raveonettes

The Jesus & Mary Chain no es una influencia para nosotros

En una mañana de domingo en la que el día hacía pensar en una constante lluvia sobre Madrid, la tranquila recepción del hotel servía de cobijo para una entrevista con los daneses que venían a presentar su cuarto álbum, el intenso “Lust Lust Lust” (Sinnamon).
Tras unos momentos de espera llegó Sharin Foo sin Sune Rose Wagner pues este se encontraba con una afonía absoluta que requería ayuda médica y descanso para poder intentar solventar el concierto que horas más tarde les esperaba.
Con un vestido y unas botas negras que resaltaban su figura, Foo esperaba que su compañero estuviese mejor para el concierto pues de no ser así se enfrentarían a una situación única en su carrera. Ella tendría que ser la voz de The Raveonettes.

No puedo evitar sentirme nerviosa, nunca nos ha pasado esto y espero que los médicos nos ayuden. Llevamos varias semanas de gira y creo que eso ha hecho que la garganta de Sune esté mal. Pero de todas maneras tocaremos, quizás sea la primera vez que me toque cantar sola. Lo haré.

¿Qué tal os va en esta gira?


Muy bien, aunque empezamos a sentirnos cansados, pero esto también es parte de las ganas que tenemos de dar buenos conciertos y de tocar en sitios que no conocemos. Lo malo es que a veces tenemos muy poco tiempo para poder conocer esos sitios. Hacemos entrevistas, probamos sonido, tocamos, nos divertimos y volvemos a viajar. Estar de gira es como estar en ninguna parte.

¿En ninguna parte pero a la vez en una especie de lugar común en el que quizás las preguntas de las entrevistas y la rutina sean las mismas?


Sí, es algo de lo que solemos hablar con Sune. Supongo que esta rutina es parte del mecanismo de la música, aunque preferimos hacer las cosas a nuestro modo para no aburrirnos. También es cierto que casi siempre las preguntas de la prensa son las mismas, sus comparaciones y sus asociaciones. A veces todo es muy circular”.

Esto es como la constante cita de The Jesus & Mary Chain ¿no? Parece que casi toda la prensa habla de ello aunque en realidad esto va más allá pues el sonido de esta banda, como el vuestro, tiene mucho de los cincuenta y sesenta.


Sí, me alegra que digas esto porque es así. The Jesus & Mary Chain no es una influencia para nosotros. Lo que pasa es que creo que tenemos referencias muy parecidas. Lo que buscamos es hacer buenas y sencillas canciones de pop a la manera que se hacía en los cincuenta.
Como The Jesus & Mary Chain, nosotros agregamos al ruido sensibilidad pop y bonitas melodías. Tampoco queremos repetirnos, no hemos descubierto nada nuevo en la música pero queremos hacer lo que amamos y eso tiene mucho que ver con el pop y el rock clásico. Pero no somos totalmente nostálgicos, hay música que nos gusta que es cercana a la nuestra y otra que no tanto.

¿Por ejemplo?


Déjame ver…Glasvegas, Liars o LCD Soundsystem.

Debe de ser muy complicado hacer una buena canción pop.


Lo es, pero para eso estamos en el grupo. No tenemos una fórmula en la que apoyarnos para hacerlo. Al principio empezamos trabajando sobre una sola nota a la que añadíamos detalles y una melodía que creíamos que podía reflejar lo que queríamos decir. Ahora sabemos que queremos hacer canciones que nos gusten y que podamos recordar con orgullo.

¿Seguís trabajando bajo ese sistema?


Bueno, básicamente sí. Este álbum es el más minimalista que hemos hecho en cuanto al uso de instrumentos y es interesante sentir que en directo todo cobra una mayor dimensión. También se notan más los aportes electrónicos que tienen las canciones, los ritmos también son más minimalistas y da la impresión de que las canciones tienen mucho espacio en sus sonidos.
Para mí este disco realmente ha capturado la esencia de The Raveonettes. Entre el ruido, las texturas melódicas y las letras, hemos encontrado el balance adecuado para sentir que avanzamos siendo los mismos que hicimos canciones como “Attack of the ghost riders” o “Beat city”. Creo que ese balance ha hecho que acabemos haciendo un disco en el que se puede notar cierta sensación de oscuridad e intimidad.

La mezcla de oscuridad y letras sentimentales parece funcionar bien en vuestra música.


Sí, pero creo que esto es algo que tiene que ver con el buen pop de toda la vida, letras tristes o melancólicas con música alegre o algo así. Hacemos canciones que pueden tener cierta dulzura en las voces aunque estemos hablando de prostitución, por poner un ejemplo. La mezcla de dos cosas opuestas en una canción hace que haya una tensión muy interesante. Eso se notaba en las canciones de The Ronettes y The Shangri-las. En este disco hemos mezclado el sentido urbano de vivir en una gran ciudad con el hecho de tener sentimientos ocultos como si se tratase de Jekyll y Hyde.

Ese sentido urbano puede nacer de la confrontación de vivir en un país como EEUU.


Absolutamente, no podía ser de otra manera. Somos daneses pero ahora Sune vive en Nueva York y yo vivo en Los Ángeles. No lo hemos hecho de modo premeditado, simplemente ha salido de la mezcla de lo que somos y de lo que hemos encontrado allí.

Hace un momento hablábamos de la gira. Independientemente del hecho de poder viajar, disfrutar y, evidentemente, recibir ganancias, también puede ocurrir que constantemente pongáis a prueba a vuestro repertorio.


Es algo con lo que contamos. Lo que pasa es que nos ponemos a prueba a nosotros mismos. No es fácil estar en un grupo pero las giras son experiencias alentadoras si sabes sobrellevarlas. Hemos hecho un acuerdo por el que cada noche podemos cambiar el repertorio según nuestra disposición. Estamos dando muchos conciertos, hemos tocado en una fiesta en un evento del director Julian Schnabel y nos lo hemos pasado bien aunque acabamos muy cansados. Para nosotros esta gira es un experimento en el que podemos ir variando cosas y descubriendo que algunas canciones pueden dar de sí más de lo que pensábamos.

Esto lo podéis captar en el público.


Afortunadamente, no sabes lo extraño y bonito que es recibir emails o escuchar a alguien de los lugares más locos y lejanos del mundo. Por eso nos gusta hablar con los fans después de los conciertos. Poder hablar con alguien de Argentina, México o Japón que te dice lo que le aporta nuestra música es algo realmente sorprendente.

Ellos hacen de vuestra música algo que se convierte en parte de sus vidas. Pero ¿vuestra música es una extensión directa de vuestras vidas?


Definitivamente sí. ¿Por qué negarlo? Hacemos canciones que tienen que ver con nuestros anhelos y sueños. Somos una asociación de dos personas con sentimientos y gustos comunes. Lo único malo es que a veces The Raveonettes se hace un nombre difícil de recordar o pronunciar (risas).

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