Documental: Amazing Grace – Aretha Franklin (Sydney Pollack)

Cuando falleció Aretha Franklin muchos en redes sociales se habló mucho del famoso documental truncado de la diva. ¿Conocen esa historia? El director primigenio de la misma, Sydney Pollack, se fue en 1972 a Los Ángeles en busca de la iglesia bautista misionera de New Temple, para grabar un documental cuyas canciones saldrían editadas en vinilo. Pero lo que iba a ser un film glorioso tornó en toda una leyenda pues, mira por donde, el director se olvidó de la claqueta y, por tanto, el audio no correspondía con la imagen. Tal cual. Entonces la Warner, cuando vio el desaguisado, guardó en un cajón los rollos y rollos de celuloides.

Y eso que había más de 200 hora grabadas, pues nada quedó salvado. Andando los tiempos llegó la noticia de los rollos existentes a oídos del productor musical Alan Elliott y le gustó tanto la idea que se hizo con los derechos. Fue a un estudio, usó técnicas modernas y dando más horas que un reloj, pudo terminarlo. Entonces llegó el siguiente escollo; fue a hablar con La Franklin, ya mayor, para que le diese los derechos y esta, ni corta ni perezosa, pidió 50 millones de dólares por poder usar su imagen, y claro, en los estudios dijeron que ni mijita. Y otra vez al cajón. La razón que esgrimía la Reina del Soul es no le gustaba cómo quedaba en cámara. Malas lenguas dicen que tuvo más que ver que su otrora rival Diana Ross tenía en su haber Lady Sings the Blues, del año 72, dirigida por Sidney J. Furie sobre la vida de la reina del blues Billie Holiday, mientras ella se iba a ver retratada sudorosa y fuera de sí.

Pero lo que no podía evitar la Franklin, por mucho que no quisiese verse retratada, es que gracias a ese concierto –el disco más vendido de su carrera- la iglesia de New Temple es conocida como la “Capilla Sixtina del Góspel”. Cuando tuvo el ingrato deceso sus herederos fueron llamados por el productor y vieron el material. No entendían la negativa de Aretha a este proyecto y dieron el visto bueno ipso facto.

La intrahistoria del documental es que el productor Jerry Wexler quería hacer algo especial con la diva que ya tenía a sus espaldas éxitos como “Respect”, “Natural woman” o “Chain of fools”. Por tanto, participar en un proyecto audiovisual que recrease las canciones de su juventud era un proyecto apatecible. Por él vemos desfilar al polémico reverendo James Cleveland que suelta de vez en cuando chistecillos, pero también a un jovencísimo Mick Jagger y Charlie Watts, ambos con la boca abierta.

 

Amazing Grace se nos presenta como algo único, irrepetible y maravilloso. Cuando lo vemos en una sala de cine quedamos asombrados ante el prodigio de voz de la Aretha más tremenda y espectacular. Tiene algo de hipnótico y no sólo el ambiente cargado que nos contagia sino toda la magia que se respira, incluso fuera de la pantalla.

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