The Wild Swans – English Electric Lightning (Occultation Recordings)

¿No conoces a los Wild Swans? Bueno, no pasa nada. Este redactor hasta hace muy poco también vivía tan feliz en su ignorancia. Pero siempre estamos a tiempo y dispuestos para descubrir nuevos y maravillosos grupos. A poco que te gusten, o al menos conozcas, a grupos como The Field Mice, The Go-Betweens o, estos sí seguro los tienes por la mano, a los The Smiths deberías ir corriendo a la tienda de discos más cercana, física o virtual, y conseguir todo lo que estos tipos de Liverpool grabaron hace ahora casi treinta años. Tampoco te preocupes demasiado por tu cartera en estos tiempos del cólera, para desgracia de muchos fue bien poco lo que al final quedó grabado para la posteridad.

La historia de los The Wild Swans transcurre de manera intermitente a través de los ochenta. Separaciones, celos, amistad, reunificaciones, cambios de miembros, peleas, traiciones, todos los elementos que harían un estupendo drama griego se reúnen en su trayectoria. Al cabo de tantas batallas, solamente el cantante Paul Simpson quedaría como el único miembro permanente del grupo. Finalmente hasta el propio Simpson echaría el telón a esta agridulce aventura.

Pero este año la historia tiene un nuevo capítulo. Simpson, según confesión propia, traumatizado por la poca repercusión que alcanzaron y con tantas ideas que no se lograron materializar inicia un retorno del grupo, volviendo a contar con uno de sus fundadores, Ged Quinn (The Lotus Eaters), que busca continuar con el espíritu de esos años y poder volver a sentirse orgulloso de su legado con el grupo. De momento presenta este single, en formato vinilo de diez pulgadas, a modo de avanzadilla para dentro de unos meses volver con todo un disco nuevo que ya avanzamos que estamos esperando con ansias. Las dos canciones del disco suponen dos trabajos muy diferentes entre sí. Mientras la primera, que da nombre al single, es una vuelta a su sonido jangle pop con una nostálgica letra sobre el Liverpool pre-beatlemaníaco, la segunda canción, “The Coldest Winter for a Hundred Years…”,  tiene un espíritu más intimista, con unas bases mucho más distorsionadas y Simpson, recitando más que cantando, expresa un sentimiento que llena y golpea y rinde al oyente con unas letras de altísima calidad literaria. Dos fenomenales trabajos de un grupo que pudo llegar muy alto, compuso canciones enormes y que por suerte todavía no ha tirado la toalla. El gato de pose sansebastianesca de la portada nos lo dice con la mirada: No os los perdáis. O al menos eso es lo que me parece a mí.

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