Bilbao BBK Live 2010. Asistimos a la quinta edición del festival de Bilbao celebrado el pasado fin de semana

Intro

Quinta edición del Bilbao BBK Live y por fin, una edición con un cartel más o menos coherente. Tras años de batiburrillos musicales, parece que Last Tour International se ha terminado decidiendo por una senda clara y ha apostado el festival a los 90 (Pearl Jam, Alice in Chains, Faith no More, Feeder, TSOOL), reservando el jueves para compensar a los fans del fenecido Kobetasonik (Rammstein), y aderezando los huecos con un poco de actualidad variada pero coherente, e incluso con capacidad tractora independiente (Paul Weller, Jeff Tweedy, Los Campesinos!, Manic Street Preachers).

A tenor de los resultados, la apuesta ha funcionado, aunque podría haber sido mucho mejor. El jueves, o el día dedicado al heavy y sonidos semejantes, el festival congregó alrededor de 24.000 espectadores. Pearl Jam reunió el viernes a 31.000 fans. Faith no More,no pudo aguantar el ritmo y cerró la última jornada con 20.000 personas. Si el sábado se hubiera parecido al viernes en asistencia, elBilbao BBK Live 2010 se habría acercado a guarismos propios del Primavera Sound, otra liga en cuanto a festivales.

Desgraciadamente, el festival bilbaíno sigue a años luz del Primavera en cuanto a concepto de festival, personalidad y marca. La mayor parte del público del BBK Live acudió al festival con ticket de día, siendo raro ver pulseras para todo el fin de semana. Justo lo contrario a lo que ocurre en Barcelona. En el caso de Primavera, se va al festival independientemente de quien toque. En Bilbao, se viene a ver a Rammstein, Pearl Jam o Faith no More. Si el BBK Live quiere consolidar su interesante posición o incluso crecer para jugar en la liga de los grandes, debería plantearse corregir esta tendencia.

En cuanto a cuestiones de logística, la edición 2010 del BBK Live, salvo en lógicos momentos puntuales, ha mantenido su nivel habitual de comodidad en cuanto a accesos, barras y servicios. Por otro lado, los patrocinadores han tenido este año más presencia, lo que se ha traducido en una mejora de la sensación de festival, a través de la creación de espacios para el merchandising y  de un nuevo escenario para grupos noveles.


Viernes 9

En cuanto a música, el viernes del BBK Live fue sin duda un éxito, e incluso una jornada histórica. Comenzamos viendo a Biffy Clyroy Coheed and Cambria, y pensamos que habíamos viajado en el tiempo y que aún era jueves o que nos habíamos equivocado de festival y estábamos en el Sonisphere. Rock duro no, pesado, los primeros y metálicos los segundos, a ambos les dimos una oportunidad pero terminamos viéndoles sentados desde la ladera que sirve de atrio para el festival.

A continuación, Gogol Bordello, neoyorquinos mezcla de Manu Chao, Amparo de Amparonia y cualquier grupo de turbofolk que se les ocurra (si no conocen ninguno les recomiendo empezar por Svetlana Raznatovic, aka Ceca), llenaron el escenario grande de buen rollo y aires balcánicos a lo Kusturica. Obviando mis prejuicios, el concierto hizo bailar a buena parte del público que llegaba poco a poco al festival.

El siguiente en actuar, esta vez en el escenario pequeño, fue uno de nuestros favoritos, Paul Weller, que presentaba su último disco Wake Up the Nation, una delicia que mezcla melodías pop y psicodelia. Potente pero más romántico y contenido de lo que nos tiene acostumbrados, The Modfather, ayudado por dos Ocean Color Scene, intercaló nuevos temas como “Moonshine”, “Trees”, “Andromeda” o “Find the Torch, Burn the Plans” con clásicos como “You do something to me”, “Broken Stones”, “Shout to the top” (versión de The Style Council) y sobre todo con un grandísimo “That’s Entertainment”. El público, formado mayoritariamente por fans dePearl Jam (se podrían encontrar escasamente cuatro Fred Perrys entre la gente), quedó encantado.

Tras la lección de Paul Weller, llegó el turno de uno de los grandes del grunge y teloneros de excepción para Pearl Jam, Alice in Chains. Sonando tan densos que se podían masticar los punteos, los del Seattle abrieron con tres temas del Dirt (1992), “Rain When I Die”, “Them Bones” y “Dam That River”. Tras “Again” (Alice in Chains, 1995) pegaron un salto en el tiempo de 17 años para repasar su último disco (Black Gives Way to Blue, 2009) tocando “Check My Brain”, “Your decision” y “Acid Bubble”. Con el público absolutamente hipnotizado a base de ruido, dedicaron “Nutshell” a Layne Staley, y cerraron con “Man in the Box” (Facelift, 1990), y otros dos temas Dirt, “Would” y “Rooster” con Mike McCready de Pearl Jam. Por cierto, William DuVall estuvo muy correcto y sin abusar de protagonismo.

Pearl Jam eran el gran atractivo del día y así se reflejó en el recinto del festival, que quedó absolutamente colapsado casi media hora antes del comienzo del concierto. Los vecinos de Alice in Chains (también son de Seattle) saltaron al escenario con ganas de hacer algo grande y, con un Eddie Vedder en estado de euforia etílica, comenzaron sin contemplaciones con “Do the Evolution”. Interpretando la canciones dos tiempos por encima de los originales, siguieron con un repaso impresionante de todos sus grandes éxitos ante el delirio de un público formado mayoritariamente por fans. Sonaron “Corduroy”, “Hail Hail”, y un largo etcétera que, salvo error u omisión, reproduzco con detalle al final del artículo.

Entre canción y canción, Eddie Vedder, armado de una botella bordelesa de Rioja (Dinastía Vivanco, crianza del 2007), hacía sus pinitos en español con una chuleta para alabar al público, la ciudad y el vino español que le había “ayudado a escribir muchas de las canciones que sonaban”. A la tercera intervención, y ya francamente bendecido por Baco, prescindió de la chuleta y del castellano (“una mierda” dijo), y se pasó al inglés para contar con soltura lo feliz que se sentía tocando de nuevo con Alice in Chains después de 15 años, alabando a Paul Weller hasta tres veces, o explicando que versioneaba a “Arms Aloft” de Joe Strummer & The Mescalerosporque el Clash era uno de sus mitos. La gente absolutamente encandilada con lo que contaba Vedder, reía todas sus gracias y no dejaba de aplaudir. Pearl Jam, lo agradeció con creces y, tras cerrar la primera parte del concierto con “Porch”, salió al escenario dos veces más para tocar en el primer bis “Got Some”, “Amongst The Waves”, “Black Play” y “Rearviewmirror”, y en el segundo “Just Breathe” (la mejor canción de su último disco), “Daughter” (cantada junto a la ya famosa botella de vino y un fan llamado Daniel) y una apoteósica “Alive”. Por calidad de las canciones, actitud del grupo y afinidad del público, un concierto de los grandes, quizás de lo mejor que ha visto la historia del BBK Live.

El Setlit de Pearl Jam:
1. Do The Evolution
2. Corduroy
3. Hail Hail
4. Why Go
5. The Fixer
6. Dissident
7. Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town
8. Unthought Known
9. Even Flow
10. Arms Aloft (Joe Strummer & The Mescaleros)
11. Given To Fly
12. Comatose
13. Porch

BIS 1
14. Got Some
15. Amongst The Waves
16. Black
17. Rearviewmirror

BIS 2
18. Just Breathe
19. Daughter
20. Alive


 

Sábado 10

Programados a primera hora, nos perdimos a The Maccabees y a Los Campesinos!, la cuota pop del festival que mereció mejor horario. Nos cuentan que sus conciertos fueron buenos, calurosos y casi privados. Llegamos con Jeff Tweedy ya sobre el escenario y bajo un sol propio de festivales más septentrionales. Armado únicamente de guitarra, armónica y canciones de Wilco (sobre todo de A ghost is born, 2004 y de Yankee hotel foxtrot, 2002), se bastó para divertir e incluso emocionar a los pocos valientes que pudieron aguantar el inmisericorde calor.

A continuación, The Soundtrack of our Lives y Feeder nos recordaron que el hilo conductor del festival eran los 90. Los primeros, en el escenario grande, estuvieron ruidosos y entretenidos, y los segundos, en el pequeño, sencillamente magníficos. Tenía la impresión que Feeder, grunge británico, era un grupo “one hit wonder” (“High”), pero afortunadamente la memoria en muchas ocasiones me falla. Había olvidado otros temazos como “Waiting for changes”, “Imsonia” o “Just the way I’m feeling”. Con estos mimbres, combinados con algunas canciones nuevas y una versión de “Breed” de Nirvana, los galeses ofrecieron una de las actuaciones más solventes del festival.

Tras Feeder, fue el turno de otros galeses, Manic Street Preachers, que ofrecieron su versión más potente y eléctrica. Comenzaron con “Motorcycle Emptiness” del Generation Terrorist (1992), y fueron recorriendo el resto de su discografía a buena velocidad, obviando un poco sus últimos discos (de Journal for Plague Lovers creo que solo sonó “Jackie Collins Existential Question Time” y de Send Away the Tigers “Autumnsong” y “Your Love Alone Is Not Enough”), y deteniéndose sobre todo en su mejor disco, This Is My Truth Tell Me Yours (1998), del que tocaron “The Everlasting”, “Tsunami”, “You Stole The Sun From My Heart” e “If You Tolerate This Your Children Will Be Next” (que menciona a un brigadista internacional por cierto) como cierre.

Fatih no More eran el plato fuerte del sábado. Creados en 1981, separados en 1998 y reunidos de nuevo el año pasado, los californianos demostraron que su vuelta a merecido la pena. Mezclando pop, funk y rock, ofrecieron un “grandes éxitos” de su carrera, aderezando las canciones con la simpatía y la clase de un inspiradísimo Mike Patton. Hablando un chicano muy solvente (llegó a cantar “Evidence” medio en castellano), el cantante de Fatih no More dio un recital de como animar y divertir en un concierto ante un público que, sorprendentemente, se mostró algo frío (“Soy puto y putero”, “Vascos parecéis fumaos, ¿estáis esperando a la discoteca?”, “Que tocamos ahora rude o balad, ¿me temo que balad no?”).

Destacaron la gran cantidad y calidad de versiones que sonaron “Reunited” de Peaches & Herb (la primera canción del concierto), “Easy” de The Commodores, “Ben” de los Jackson 5, “Carros de fuego de Vangelis, “Poker Face” al comienzo de “Chinese Arithmetic” y para cerrar el concierto, “This Guy’s in Love with You” de Burt Bacharach. Muy grandes Faith No More y enorme Mike Patton.

Tras el buen sabor de boca que nos había dejado el concierto de Fatih no More, y después de acercarnos al escenario pequeño a escuchar “Are you gonna be my girl” de un auténtico (esta vez sí) “one hit wonder” como Jet, cerramos el festival viendo amanecer con los hiterísimos djs de la Sala Independance de Madrid.

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