Bunbury – Polideportivo San Pablo (Sevilla)

Que Bunbury es un coloso del rock patrio no lo discute nadie y que en directo es uno de los más solventes tampoco. Ahora bien, tras haber cancelado los dos primeros shows de su gira por una faringitis había dudas de su estado vocal. Por otra parte esta inoportuna enfermedad iba a permitir a los sevillanos que el artista empezara su gira en la ciudad hispalense. Licenciado Cantinas es su nuevo y flamante trabajo. Un disco en el que refleja su particular visión de algunas canciones populares latinoamericanas y eso era otra incógnita. El sector más rockero de sus fans podría no estar demasiado entusiasmado con encontrarse un set-list basado en su última obra y había que ver como encajaba todo.

Con todas estas incógnitas el artista salía al escenario a las 21:10 tras sonar los compases que también abren su nuevo disco. La instrumental “El Mar, El Cielo y Tú” es una excelente intro y el Polideportivo de San Pablo rugía por el ansia de ver al zaragozano. Enrique aparece con una estética impecable. De negro y envuelto en llamas en su camisa y pantalones. Sale al frontal del escenario y con el telón de fondo de la gran ovación que se le brindó, cogió el micro con ganas y en pocos segundos la primera incógnita quedó despejada. Su estado vocal es formidable y está totalmente recuperado de la incómoda enfermedad.

“Llévame” suena muy bien y muy rockera. Aunque el sonido del recinto es lamentable y el eco es un incómodo compañero de concierto durante toda la actuación, se sota que el grupo está muy bien engrasado. La siguiente en caer es “El Tiempo De Las Cerezas” de su álbum homónimo junto al asturiano Nacho Vegas. Otra incógnita despejada. No va a ser un concierto en el que se cebe presentándonos “Licenciado Cantinas”. La canción es preciosa y en los temas más intimistas y acústicos como este es cuando pierde el maldito eco del recinto y ganan las canciones del artista en cuanto a sonido. “El Solitario” es otra de sus versiones del nuevo disco que no provoca ni frío ni calor pero con “La Señorita Hermafrodita” (con uno de esos estribillos inapelables) la cosa cambia y la gente la corea con entusiasmo. “El Extranjero” ya pone al público sevillano a botar y bailar, los camareros en las barras la canturrean, los guardias de seguridad no pueden evitar mover un poco el pié al ritmo con disimulo… sin duda uno de los mejores momentos de la noche.

Pero la noche acaba de empezar y aunque los distancia entre sí y los raciona, tienen que seguir cayendo temas de “Licenciado Cantinas”. Si en este caso le toca el turno al excelente single, “Ódiame” pues mejor que mejor. Otra que todo el mundo se sabe ya y la cantan con ganas. “Salomé” es otra habitual. Nos cuenta que con ella comenzó su aventura en solitario. Todos recordamos el impacto que supuso escuchar un single basado en la electrónica y la música árabe en su día. Ahora suena mucho más orgánica y compacta. “No Me llames Cariño” y “Big Bang le siguen”. Esta última me gusta más en el Radical Sonora. Ha sufrido varias modificaciones y ahora suena más rica en matices pero no termina de convencerme del todo. Sin embargo es un gustazo que aún defienda su disco debut en solitario. “Bujías Para el Dolor” es otra de las duras y las guitarras eléctricas de Robert Castellanos y Jordi Mena nos envuelven como si nos encontráramos en el ojo de un tornado. El público disfruta y Enrique hace ya rato que tiene a la gente en el bolsillo.

Las siguientes en caer son “Los Habitantes”, “Sácame De Aquí”, “Que Tengas Suertecita”, “El Día De Mi Suerte”, “De Todo El Mundo”. Otra de las que se llevó una de las mayores ovaciones fue “Sí” del “Flamingos”.  Todos la canturrearon y bailaron con ganas. Es otro caballo ganador del set-list. “El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás” cerró la primera parte del show y quizás fue la más roquera y agresiva de todas. Pusieron toda la carne en el asador y de nuevo las guitarras nos volaron los sesos, con los dos guitarristas y Enrique con su acústica en primer plano dándolo todo y con un público que disfrutaba de uno de los mejores momentos de la noche.

Vuelta al escenario tras unos minutos de descanso suelta un pequeño discurso sobre los tiempos que nos toca vivir y que aún hay gente que piensa que las cosas pueden cambiar. Evidentemente la canción que le sigues es “Porque Las Cosas Cambian”. A continuación uno de los himnos marca de la casa. “Infinito” consigue que todo el mundo, sin excepción, la cante con todas sus fuerzas y con la poca voz que ya nos quedaba. Es una de las que nunca falta. “Ánimas, Que No Amanezca” cierra este bloque y los músicos se vuelven a despedir. No engañan a nadie.

Unos minutos después vuelven a la carga y ya sí que se intuye que a la velada le queda bien poco. “Nunca Se Convence Del Todo” y la eterna despedida de “Al Final” sirven de posdata del concierto. Las luces se encendieron y se notó que a la gente se le hizo corto. Casi una hora y tres cuartos de hora no son mucho en comparación con las dos horas y media de su última visita pero teniendo en cuenta los problemas que ha tenido con la voz no se le puede pedir más. Ha dado un concierto impecable y es evidente que no puede forzar la máquina.

Se quedan en el tintero canciones tan memorables como “Alicia”, “Hay Muy Poca Gente”, “Lady Blue”, “De Mayor” o incluso alguna de Héroes Del Silencio, aunque solo fuera “Apuesta Por El Rock & Roll”. Pero esto nos deja con ganas de más y con la sensación de que tenemos el privilegio de haber tenido enfrente a alguien que es una de las mayores leyendas del rock dentro de nuestras fronteras, que en directo sigue siendo infalible (es la sexta vez que lo veo) y que aún le quedan muchísimas cosas por decir. Afortunadamente.

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