Fuel Fandango – Sala Caracol (Madrid)

Creo que ahora entiendo muchas más cosas de por qué Fuel Fandango había colgado el cartel de “no hay billetes” en la Caracol desde hacía días, y va llenando las salas de allí por donde va desde que empezaron.

Y es que si el reciente primer largo de la banda es una declaración de principios en toda regla, y una nueva luz en un panorama a veces algo repetitivo, el directo que presenciamos el pasado jueves fue sencillamente enmudecedor, extraordinario, diferente a todo lo que he visto sobre un escenario, y escalofriante, muy escalofriante, pues los sentimientos, el arte y las sensaciones derrochadas a través de un hilo conductor como es la voz de Nita, hicieron que desde que apareció sobre el escenario, y en repetidas ocasiones, la piel, se me pusiese literalmente de gallina.

Quien me iba a decir a mí, que el dúo algo tímido y cansado con el que me había encontrado hacía un día en una cafetería de Madrid, podría crear semejante espectáculo. “Lo nuestro es el directo” me decían en la entrevista… ¡PERO HASTA QUÉ PUNTO MUCHACHOS!

Desde que se abrió el telón rojo de la sala, y apareció por el fondo una espectacular Nita vestida para la ocasión al son de “Something”, las miradas y los oídos de toda la sala quedaron literalmente colapsados, atrapados, absortos por una manera de moverse sobre el escenario, por una forma de sentir cada palabra, por el chorro de voz que te embelesa, envuelto por las potentísimas guitarras y los arreglos de Ale Acosta, y todo ello con la base de una batería incontestable, que hacía que te retumbasen los pulmones, y que si cabe, le daba aún más carácter a todo aquello que de manera increíble estaban creando tres personas, muchas veces incluso sin la ayuda de ningún tipo de base.

“Driving Fast”, “Best friend”, “Brazil”, creo que fue entones el primer momento en el que la banda paró un segundo para dar las gracias, y continuar emitiendo vitalidad, energía y ganas a través de canciones que a veces poco tienen que ver con las del disco, y que tuvieron en “No sense” uno de los momentos más intensos del concierto, cuando supieron generar y unir en las dos partes de la canción dos universos totalmente distintos, por una parte, el arte, la raza y el alma de un flamenco actualizado, para terminar con los arreglos electrónicos de Ale, que bien podrían haber pertenecido a una sesión de Two Many Dj´s.

Más de hora y media sin a penas descanso, en la que me resulta casi imposible el poder relatar el concierto de una manera cronológica, pues creo que su directo sólo se puede entender como un “todo”, donde cada parte es imprescindible, y en el que una menudita consigue silenciar a una sala llena, con un chorro de voz (portento de la naturaleza, pulido con el trabajo de muchos años) y llenar uno de los escenarios más grandes de las salas madrileñas, a base de bailes, poses flamencas y movimientos hipnitazantes de abanico.

Un concierto que voló, en el que el público no dejó de dar palmas y corear ni un minuto, y donde brillaron “monkey”, “shiny soul” un “I say no” con mucho aroma a Depeche Mode, pero donde se echaron en falta temazos del nuevo disco como “the engine” o “always serching” (me temo que por problemas de tiempo).

El consejo no puede ser más claro, si te gusta la música, no dudes en ir al concierto de Fuel Fandango cuando vayan a tu ciudad, nunca antes habrás visto algo así, y te aseguro que no te defraudará.

En ocasiones así, creo que sólo se puede decir, ¡GRACIAS FUEL FANDANGO!

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