Jay Jay Johanson – Rush (EMI)

Jay Jay Johanson sorprendió a mediados de los noventa con su peculiar adaptación de las maneras crooner a la electrónica más reposada. Su ambigua y delicada voz unida a su particular sensibilidad a la hora de escribir letras fueron los elementos que convirtieron a Whiskey, su primer álbum, en uno de los grandes discos de la segunda mitad de los noventa. Canciones como “I’m Older Now”, “It’s Hurts Me So” o la magnífica “So Tell The Girls That I Am Back In Town” demostraron que Jay Jay era el verdadero sucesor de los mejores baladistas de la música pop. Su segundo trabajo, Tatoo, y el oscuro Poison mantuvieron el nivel de su debut.

Sin embargo, Antenna, su cuarto larga duración, mostraba un cambio. Aunque todavía se mantenía en cierta medida su aire de crooner de la música electrónica, Johanson volvía sus ojos hacia el pop de sintetizadores más convencional. Temas como “On the Radio” y “Automatic Lover” mostraban cierto gusto por la pista de baile más petarda.

Tras Prologue, un recopilatorio donde recogía alguno de sus éxitos y un puñado de canciones inéditas, Jay Jay Johanson presenta Rush, su primer trabajo para Labels después de abandonar BMG. En esta ocasión, el cantante sueco ha parido un álbum que parece inspirado en el pop de sintetizadores de los ochenta.

El CD se abre con “Rush”, el corte que da título al álbum. Reposada y romántica, la canción parece recordar al Johanson más reconocible: ese capaz de hacernos recordar a un Chet Baker de la electrónica. Sin embargo, la escasa convicción con la que está cantado el tema y la escasa originalidad sonora – en algunas ocasiones parece que estamos escuchando el “I’m Not In Love” de 10 CC– convierten a la canción en un ejemplo de quiero y no puedo. Algo parecido le ocurre a “The Last of The Boys to Know”, un ejemplo de monótono synth pop, y “Teachers”, un tema que podrían haber firmado unos Daft Punk bajos de revoluciones. La decepción continúa con “Mirror Man”, un corte que musicalmente suena a una versión reposada de “Maniac” de Michael Sembello. Tras ella escuchamos “100.000 Years”, una composición que nos vuelve a reconciliar con el mejor Johanson, aquel hombre capaz hacer bonitos temas lentos. Sin embargo, el disco vuelve a dar otro bajón con el horroroso instrumental “Forbidden Words” y con la machacona “Because of You”. “Another Nite, Another Love”, una canción que recuerda por momentos a las más sosas canciones de Alan Parsons Project, la sosa “Rock it” y “I.O.U. My Love”, un tema levemente disco, tampoco consiguen levantar el nivel medio del álbum.

En resumen, y pese a unas melancólicas letras que están muy por encima del apartado musical, Rush se perfila como el peor álbum de un cantante que demostró que la electrónica también podía emocionar.

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