Joanna Newsom – Teatro Lara (Madrid)

Quienes me suelan leer de forma habitual sabrán que es tan difícil que escriba una crónica especialmente negativa de un concierto (simplemente voy solo a los que me gustan), como que, salvo que hablemos de Pixies, pierda mi eterna compostura alabando de forma exacerbada una actuación en concreto. Así que, contra todo pronóstico, hoy vamos a perder un poco las formas, para reconocer sin ambages que el jueves pasado asistimos a uno de los conciertos más memorables que hemos visto en los últimos años.

Joanna Newsom llegaba el pasado día 20 al Teatro Lara después de recorrer media Península Ibérica y antes de viajar a Budapest para presentar Have One On Me, una propuesta no apta para todos los públicos, ya que es disco nada más y nada menos que tripe, con una gran mayoría de canciones que superan los seis minutos y algunas que llegan a los once. 

Sobre el escenario, Joanna apareció resaltando su figura y su apariencia naif, con un exiguo y llamativo vestido de terciopelo fucsia. Regalando por doquier su encantadora sonrisa y muy locuaz, tras la primera canción presentó a sus acompañantes, Ryan Francesconi (guitarra, mandolina…), Neal Morgan (batería y telonero), dos violinistas femeninas y un arrubiado trombón. Todos ellos magníficos músicos que potencian y complementan el trabajo de la californiana, pero que en ningún caso llegan a eclipsar el incomparable virtuosismo que demuestra en cada tema con el arpa o el piano, y sobre todo con una espectacular voz que modula a fuerza de muecas imposibles.

En cuanto al repertorio, Joanna recorrió lo más destacado de su último disco (“Soft As Chalk”, “You And Me, Bess”), sin olvidar muchos buenos momentos de sus trabajos anteriores (“Inflammatory Writ”o “Monkey & Bear”). Olvidando algún pasaje instrumental demasiado extenso, y destacando sobre todo los momentos en los que toda la banda tocaba al unísono para crear un espectáculo instrumental único (“Good Intentions Paving Company”), el resultado global fue magnífico. “Clam, Crab, Cockle, Cowrie” como cierre del concierto y “Baby Birch” en el bis, sirvieron como despedida de un concierto del que fue imposible salir sin una sonrisa de oreja a oreja.

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