Joanna Newsom – YS (Import)

El debut de Joanna Newsom en 2004 (The Milk-Eyed Mender) supuso un soplo de aire fresco en la algo anquilosada y mimética escena neo-folk. Dos años después, con el ambicioso YS, la joven arpista de Nevada ha ascendido a las ligas mayores. Con decir que Steve Albini se ha encargado de la grabación, Van Dyke Parks de los arreglos y Jim O’Rourke de las mezclas, uno se da cuenta de que la cosa va en serio.

Una escucha superficial del segundo disco de Joanna Newsom daría como resultado comparaciones con CocoRosie o la Björk de Vespertine, pero el material contenido en YS va mucho más allá; de la música cortesana al musical de Broadway, del folk pastoral a la canción de cuna. La totalidad de sonoridades del disco provienen de instrumentos clásicos; un manto de cuerdas, vientos y percusiones sobre los que se asienta la omnipresente arpa y la aniñada voz de Joanna Newsom.

Con cinco canciones que van de los 6 a los 17 minutos, YS supone una huida hacia adelante, un salto mortal sin red del que Joanna Newsom sale airosa. “Emily” y “Monkey & Bear” (los dos primeros cortes) funcionan de forma prodigiosa, cambiante, hipnótica y embriagadora. Newsom despoja “Sawdust & Diamonds” de todo arreglo orquestral y se sirve de su arpa y una voz más depurada y menos estridente que en su anterior trabajo para emocionar al oyente. El problema llega al final. “Only Skin” y “Cosmia” son grandes canciones pero, a esas alturas del disco, la fórmula empieza a agotarse por sobreexposición y lo que podría haberse convertido en uno de los discos de la temporada se queda en un trabajo muy recomendable.

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